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Recortes policiales: ¿menos Estado, más libertad?

Un policía municipal entrega una detenida a su coleta de la policía cantonal (dcha) de Zúrich.

(Keystone)

Los recortes en los dispositivos policiales que ha anunciado el cantón de Zúrich preocupan a los políticos, ciudadanos y medios de comunicación. Así es que se han multiplicado las voces de protesta.

La política de ahorro emprendida a escala nacional es excesiva y reduce los servicios del Estado. ¿Quiénes son los responsables?

La policía cantonal de Zúrich (Kapo) se va a convertir en el hazmerreír de ladrones y narcotraficantes, advertía recientemente Peter Reinhard, presidente de la asociación de la policía cantonal de Zúrich (VKZ). Y el comandante Peter Grütter enfatizaba esta declaración agregando que el recorte de 200 empleos tendrá repercusiones sobre la seguridad pública.

El contexto de estas medidas es la pésima situación financiera que vive el cantón de Zúrich. El Gobierno quiere que la policía cantonal suprima 200 de 1.700 puestos en el plazo de cuatro años. Anteriormente ya se habían recortado 55.

Vuelven los escenarios abiertos de la droga...

La policía cantonal tendrá que sumar esfuerzos para combatir el narcotráfico y no podrá respaldar a la policía municipal que opera en la Langstrasse, donde se concentran los negocios del sexo y de la droga, señalaba Grütter en una entrevista al TagesAnzeiger de Zúrich.

Y al mismo tiempo lanzaba una advertencia: no debemos ceder en la lucha contra los crímenes relacionados con estupefacientes, si queremos evitar que vuelvan a producirse escenas abiertas de la droga tanto en Zúrich como en sus aglomeraciones.

... y más locos en la carretera

Y esto tendrá repercusiones también para la justicia: se multiplicarán los casos y se alargarán los procedimientos con el riesgo de que prescriban. A ello se suma que la policía tardará más en llegar al lugar de los hechos cuando se produzcan accidentes o robos.

Recortar el número de agentes significa menos controles de velocidad y más locos en la carretera. En el futuro se quieren reforzar los controles allí donde se registran muchos accidentes como consecuencia de velocidades excesivas.

Temor por el desmantelamiento del Estado de derecho

"¿Quién toma decisiones que pueden conducirnos a un estado de justicia arbitraria y anarquía total?", se pregunta una lectora en una carta al TagesAnzeiger.

En ella se refiere a la campaña para la votación sobre los tratados de Schengen y Dublín y se manifiesta escandalizada de que argumente con que compensarán los controles que se suprimen en las fronteras para incrementar los controles en el país, cuando al mismo tiempo se recortan los dispositivos policiales.

Esta carta ilustra los temores que reinan en el país. Se están recortando gastos no sólo en el cantón de Zúrich, sino en toda la Confederación Helvética en ámbitos como la educación, la sanidad, los dispositivos de seguridad o los servicios sociales.

La oposición a lo que se ha dado en llamar "histeria de ahorro" es grande, se multiplican las protestas y las críticas a los gobiernos.

Muchos cantones y la Confederación registran déficits por valor de varios miles de millones de francos. No hay rastro de ese principio constitucional que estipula mantener llenas las arcas estatales. Y el único remedio es proceder a medidas de saneamiento y ahorro.

Medidas a las que se oponen al unísono el Parlamento, los partidos, las asociaciones profesionales, los sindicatos, mientras que el pueblo recurre al instrumento de la iniciativa.

¿Quiénes son los verdaderos culpables?

Según el politólogo Hans Hirter, los gobiernos no son los chivos expiatorios de esta situación desoladora. Estos se dedican, por lo general, a cumplir su mandato y a sanear las arcas del Estado, explica a swissinfo.

A primera vista, uno tiende a pensar que los culpables son los políticos que han respaldado las medidas de ahorro en el Parlamento. "Sin embargo, no hay que olvidar que la población muestra una gran resistencia a pagar más dinero al Estado".

"En las elecciones federales como cantonales observamos a menudo el mismo fenómeno: los votantes no quieren que se incrementen los impuestos para hacer frente al gasto público. Y no son sólo los electores de la derechista UDC (Unión Democrática del Centro) y del PDR (Partido Radical Democrático, liberal), sino también los de la izquierda, como hemos visto en los cantones de Vaud y Neuchâtel."

Los incrementos tributarios generan mucha oposición. La población carece de esa conciencia de que no se puede gastar más dinero, si uno no está dispuesto a pagar algo más por ello.

Para el politólogo los principales culpables de esta situación son los electores y votantes: "Es muy fácil oponerse a los recortes, aunque a veces se justifique, y al mismo tiempo no estar dispuesto a brindar al Estado más medios para hacer frente a esta situación."

swissinfo, Jean-Michel Berthoud
(Traducción del alemán: Belén Couceiro)

Datos clave

Medidas de ahorro del Gobierno de Zúrich:

Supresión de 200 de un total de 1.700 efectivos de la policía cantonal.

Estos se sumarán a los 55 recortados anteriormente.

La asociación de la policía cantonal de Zúrich solicitó un incremento de los impuestos del 5% para poder conservar el dispositivo de seguridad.

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