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Recuerdo de Daniel Schmid en España

Daniel Schmid en una toma de 1995. Su obra cinematográfica es reconocida dentro y fuera de Suiza. Keystone

Las filmotecas de Madrid y Barcelona exponen en sendas retrospectivas la obra completa del director suizo desaparecido el verano pasado.

Este contenido fue publicado el 13 marzo 2007 - 14:08

La muestra ha sido posible gracias a la colaboración de Swissfilms y del Departamento Federal de Asuntos Exteriores (DFAE), que han facilitado los medios para la reposición de sus películas.

La Filmoteca Nacional de Madrid y la Filmoteca de Cataluña han organizado sendos ciclos retrospectivos en los que se ha repuesto los quince largometrajes, entre películas y documentales, del realizador grisón fallecido en agosto del año pasado.

"Queríamos de alguna manera rendir homenaje a Daniel Schmid", señala la jefe de programación de la Filmoteca Nacional de Madrid, Catherine Gautier. "Schmid mantuvo una estrecha relación con esta filmoteca", añade Gautier.

En efecto, Schmid fue objeto en varias ocasiones de distintos ciclos cinematográficos, tanto en Madrid como en Barcelona, participando en la presentación de sus obras así como en ruedas de prensa.

"El entendimiento con Swissfilms ha sido perfecto", indica Joana Raja, responsable de programación en la Filmoteca de Barcelona. "Desde el primer momento acogieron la idea de la retrospectiva con entusiasmo y nos facilitaron todo el material necesario", añade Raja.

La embajada suiza también ha tomado parte en esta colaboración poniendo a disposición del proyecto la valija diplomática. "El DFAE ha financiado el transporte de los rollos de películas" afirma Michèle Geiger, agregada cultural de la Embajada suiza en Madrid.

Un autor comprometido

Nacido en el seno de una familia acomodada, Daniel Schmid fue siempre un artista crítico con la sociedad en que vivía; admiraba a Dürenmatt con quien compartía la visión de una Suiza crepuscular e insolidaria, de la que gustaba afirmar que ya sólo "es un mito que no existe".

A los 19 años abandonó su Flims natal para matricularse en la Universidad Abierta de Berlín, donde estudió primero Historia y luego realización cinematográfica en la Academia Alemana de Cine y Televisión, inaugurada en 1966.

Allí trabará amistad con autores como Fassbinder, Schroeter o Lilienthal. Tras el rodaje de un primer corto iniciará su carrera cinematográfica filmando en 1972 "Heute nacht oder nie", una sátira sobre las relaciones de clase en el siglo XIX, de la que se sirve para desvelar sus opiniones sobre el fracaso de la revolución política de 1968.

Un hombre de mundo

Schmid vivió buena parte de su vida en Alemania y Francia. "Era un artista tremendamente cosmopolita, aunque poseía al mismo tiempo un profundo arraigo local", comenta para swissinfo Floreal Peleato, crítico cinematográfico y gran conocedor del cine suizo.

Su cosmopolitismo le llevó a buscar desde el inicio de su carrera escenarios alejados de Suiza. Así rodó Violanta en Venecia, Il bacio di Tosca, en Milán, o Le visage écrit, en Japón. "Tenía previsto filmar su última película en Galicia", apunta Floreal Peleato.

"Como buen suizo", añade el crítico cinematográfico, "podía rodar en varios idiomas –alemán y francés, entre otros-, y tenía auténtica capacidad para trabajar indistintamente en el campo de la ficción o del documental".

En su cine hay una tendencia clara a "fundir todo tipo de arte: literatura, pintura, ópera, etc. Era partidario de una puesta en escena muy teatral, casi exacerbada, y sentía una profunda fascinación por la herencia cultural", apunta Peleato.

Temática suiza

Pero Schmid no olvidó nunca su origen suizo. Al menos tres de sus películas tienen una relación estrecha con temas helvéticos: "Violenta", rodada en Venecia en 1977, es la adaptación de una novela de Conrad-Ferdinand Meyer, titulada Die Richterin.

En "Jenatsch", filmada en 1987, evoca la figura de un libertador grisón que fue asesinado en Coria durante el carnaval de 1639. Pero tal vez su película más crítica con el modo de vida helvético es "Teresina", en la que retrata una sociedad que se empeña en mantener unos clichés desfasados como señas de identidad nacional.

Para el cinéfilo español, como en general para cualquier amante del cine de autor, Schmid representaba la "coherencia en la apuesta narrativa y dramática, y el gusto por la cadencia musical", apostilla el experto cinematográfico.

Su desaparición, en agosto del año pasado, deja un hueco entre los realizadores independientes. Las retrospectivas de Madrid y Barcelona han querido así rendir homenaje "a un autor que se atrevió a filmar lo que deseaba, sin pararse a pensar en lo que las normas aconsejaban filmar", concluye Peleato.

swissinfo, José M. Wolff, Madrid

Contexto

-Daniel Schmid nació el 26 de diciembre de 1941 en Flims (Grisones) y falleció el 6 de agosto de 2006, víctima de un cáncer.

-De 1962 a 1966 estudió Historia, Ciencias Políticas, Periodismo e Historia del Arte en la Universidad abierta de Berlin. De 1966 a 1970 cursó estudios en la Academia Alemana de Cine y Televisión.

-Entre 1970 y 1999 rodó doce películas y tres documentales.

-Dirigió la puesta en escena de siete óperas, entre ellas Lulú, de Schoenberg, y Barba Azul, de Offenbach.

-En 1999 obtuvo el Leopardo de Honor en la 52ª edición del festival de cine internacional de Locarno, un galardón que ya habían recibido directores de la talla de Godard, Bertolucci, Volonté o Joe Dante.

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