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Representar a Suiza ¿un desafío?

Palacio Federal en Berna.

(Keystone)

Casi medio siglo después de iniciada su carrera diplomática y a sólo unos meses de su retiro, el embajador Walter Suter considera un privilegio el amplio espectro de experiencias que ha vivido.

En el balance de su desempeño como representante de la Confederación Helvética ante diversos países del mundo, y en situaciones con frecuencia críticas, rechaza haberse sentido atado o frustrado.

“Nunca me he arrepentido de haber escogido esta profesión porque correspondió siempre, y más aún en la retrospectiva, a mis inclinaciones, a mis intereses profundos. No únicamente por el mundo, sino también por las relaciones políticas. De modo que he podio combinar mis intereses fundamentales con el trabajo. Así que termino mi carrera totalmente satisfecho.”

swissinfo: Usted vivió momentos tristes, como la caída de Allende en Chile; de esperanza, con el derrocamiento de Stroessner en Paraguay, de miedo, tras la muerte de Franco en España, ¿Cómo incide todo eso en un diplomático suizo? ¿Asiste éste como mero espectador?

W.S.: De una manera hasta cierto punto personal, nunca me he considerado, no he visto ni vivido mi oficio únicamente como observador puro, sino, de alguna manera, como participante. Se tiene así una implicación también un poco personal y creo que es importante. Me parece que es como cuando voy a un partido de fútbol, que me gusta muchísimo. Yo no voy a un partido de fútbol para no tomar partido por una parte o por otra, sino se vuelve muy aburrido el asunto. La neutralidad está muy bien para el Estado suizo y lo defiendo pero en el plan personal yo tengo la ambición de vivir emociones y también, a veces, de tomar parte o partido. ¿No?

swissinfo: ¿Es posible compatibilizar la tarea como diplomático suizo y el interés de tener una presencia más marcada?

W.S.: Tiene sus límites, caramente. Muy claramente, pero es posible. Hay que saber respetar el límite que te impone el oficio y lógicamente, también la política de tu gobierno.

Es importante. Pero nunca me he sentido digamos, atado, muy limitado, restringido. De modo que me parece que nuestro gobierno siempre ha dejado suficiente espacio para vivir estas evoluciones de manera un poco personal también, y emitir opiniones, siempre dentro de límites muy claros. No he tenido, no tengo frustraciones.

swissinfo: ¿La vivencia de cerca de proceso tan diferentes, tan intensos, repercute en la forma de ver la vida?

W.S.: ¡Muy claramente! Creo que mucho más después de Paraguay, donde tuve oportunidad de participar apoyando, de alguna manera, la democratización. Esa fase me politizó bastante a mí, personalmente. La política, en su sentido más amplio, me interesa y lógicamente también con posiciones y conexiones personales en cuanto a la visión de la vida: lo que tiene que ser y lo que no tiene que ser.

swissinfo: ¿Cómo ha vivido su carrera desde el punto de vista de la política exterior suiza?

Considero que he podido defender siempre la posición suiza, del gobierno, en las relaciones exteriores, pero también siempre, con mucha convicción, he representado las particularidades de mi país. A veces, en el plan personal, no coincido -como muchos acá-, pero pienso que Suiza, como pequeño país, pero pequeño país geográfico y país un poco más grande en lo económico y bastante grande en lo humanitario, siempre me ha facilitado la tarea de poder representar sin remordimientos o sin violentarme a mí mismo estas posiciones.

Creo en los valores de mi país, comparto totalmente los valores fundamentales que defendemos sobre todo en cuanto a la convivencia pacífica, multicultural, pluralista y el empleo de la democracia directa participativa, lo que también influyó muchísimo cuando estuve en Venezuela donde, logramos una cooperación entre el Instituto de Federalismo de la Universidad de Friburgo y el Consejo Nacional Electoral, acerca de este tema: profundizar la participación ciudadana.

swissinfo: ¿Cuál es su balance como diplomático suizo a lo largo de tantos años y de tantos acontecimientos mundiales?

W.S.: Para mí, en la cuenta final, es un enriquecimiento personal, muy, muy fuerte, tengo que decirlo. Al mismo tiempo, siempre me he dado cuenta que no he perdido mi identidad cultural propia. Que es muy importante saber donde están tus raíces, cuál es tu identidad, y eso te permite moverte con más soltura y facilidad en otros entornos culturales por tener la seguridad de quien eres.

swissinfo, Marcela Águila Rubín

Contexto

Los cinco objetivos de política exterior de Suiza (según el informe de política exterior 2001 BB1261) son:
convivencia pacífica de las naciones,
respeto de los derechos humanos y promoción de la democracia, protección de los intereses de la economía suiza en el extranjero, paliación de la escasez y la pobreza en el mundo y
preservación de los recursos naturales indispensables para la vida.

Fin del recuadro

Datos clave

Suiza es neutral desde 1516, a raiz de la derrota de los confederados en la batalla de Mariñano.

La neutralidad suiza es reconocida oficialmente desde el Tratado de Viena de 1815.

Como Estado neutral Suiza no participa en conflictos armados.

La neutralidad no impide a Suiza asumir un compromiso humanitario en guerras y conflictos bélicos.

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