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Rusia, país de sueños y pesadillas

El 'Café Dominique', abierto en 1910 en San Petersburgo por un suizo. (Foto: Editorial Desertina)

Especie de El Dorado para los emigrantes, reino del mal y mercado interesante: las relaciones entre Suiza y Rusia están llenas de contrastes.

En entrevista con swissinfo, el historiador helvético Hans-Ulrich Jost traza un balance de los últimos cuatro siglos.

Hasta 1918, cerca de 60.000 suizos se aventuraron a buscar suerte en Rusia. Algunos vieron cumplido su sueño. Pero las cosas cambiaron tras la revolución bolchevique, cuando la Unión Soviética se convirtió en el enemigo número uno.

Hans-Ulrich Jost, uno de los más destacados historiadores suizos y profesor en la Universidad de Lausana hasta el 2005, sostiene que el fantasma del comunismo aún no ha desaparecido del todo.

swissinfo: Hasta el siglo XIX Rusia fue uno de los países de mayor inmigración. ¿Por qué razón?

Hans-Ulrich Jost: Rusia representaba una especie de El Dorado para los inmigrantes, era la California europea, donde se podía ganar dinero bastante fácilmente. En el siglo XIX, muchos industriales, técnicos y especialistas del sector agrícola helvético contribuyeron a la modernización del país. Algunos se hicieron millonarios en el plazo de diez años y volvieron a su patria.

swissinfo: Las relaciones económicas entre los dos países fueron especialmente estrechas. Muchos ingenieros y instructores suizos trabajaron en Rusia. ¿Cómo se explica esta relación privilegiada con Suiza?

H-U.J.: En el transcurso del siglo XVIII, Rusia trató de tender un puente cultural con los países de Europa Occidental. Así, por ejemplo, había una fuerte demanda de científicos, ingenieros e instructores suizos por parte de la nobleza rusa. Incluso algunos profesores de la Academia de San Petersburgo eran suizos.

swissinfo: Durante la Primera Guerra Mundial se cerró la misión diplomática soviética en Berna. ¿Qué motivó una decisión tan drástica?

H-U.J.: Al final de la Primera Guerra Mundial, con la Revolución rusa y la llegada al poder de los bolcheviques, Rusia dejó de ser un 'país amigo'.

La misión rusa en Berna – que carecía de estatus oficial – se cerró en la era de la postguerra porque estaba acusada, junto con la extrema izquierda, de querer atizar la revolución en Suiza. Pero nunca se pudo demostrar que existiera semejante 'complot'.

La suspensión de las relaciones diplomáticas fue interpretada por algunos como un obstáculo. De hecho, pese al virulento ambiente anticomunista y antibolchevique, el sector económico suizo estaba interesado en conquistar el mercado ruso.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Suiza estaba a punto de concluir un acuerdo económico con la Unión Soviética. Pero tras el repentino ataque de Hitler a Rusia en 1941, quedaron suspendidos los contactos con el régimen soviético.

El suceso provocó una gran crisis en la historia de Suiza: tras la victoria de los aliados – de los que formaba parte Rusia – el ministro suizo de Asuntos Exteriores Pilet-Golaz buscó un acercamiento no precisamente de la forma más adecuada a la Unión Soviética. Y así fue que Stalin le rechazó sin rodeos. Sólo en 1946, tras un periodo de tensiones, se restablecieron las relaciones diplomáticas entre ambos países.

swissinfo: En Suiza la Guerra Fría llevó, sobre todo, a una estigmatización del comunismo. ¿Por qué razones políticas internas los militantes de izquierdas en Suiza fueron perseguidos y vigilados?

H-U.J.: El anticomunismo fue uno de los principales 'leitmotiv' políticos de los partidos burgueses (centro-derecha) en el siglo XX, que lo consideraban un elemento importante para la cohesión nacional. Al mismo tiempo, la izquierda helvética, acusada de bolchevismo, se veía entre la espada y la pared.

Pero esto no impidió que Suiza quisiera mantener relaciones comerciales con Rusia porque, al igual que en los siglos XVIII y XIX, ofrecía mercados especialmente atractivos. Esta situación condujo a una especie de comportamiento esquizofrénico hacia la Unión Soviética. Por una parte, Suiza se declaraba neutral; por otra, pretendía seguir haciendo negocios con el 'enemigo' pese a su actitud sumamente hostil hacia el comunismo.

Incluso después de la caída del Muro de Berlín no se ha superado ese estigma, no se ha realizado un trabajo mental para desprenderse de esas actitudes contradictorias.

swissinfo: ¿Significa que en la mente de los suizos la Guerra Fría aún no ha terminado?

H-U.J.: Diría que intelectualmente todavía no han conseguido liberarse de la Guerra Fría. Pese al final del régimen soviético, se considera en parte a las fuerzas de la izquierda como el reino de 'los malos'.

Entrevista swissinfo: Renat Künzi
(Traducción del alemán: Belén Couceiro)

Datos clave

Suiza inauguró su primer consulado en San Petersburgo hace 190 años.

La primera embajada suiza en esa ciudad se abrió hace 100 años.

Hace 60 años Rusia y Suiza reanudaron las relaciones diplomáticas, suspendidas durante 28 años.

Los actos conmemorativos de este jubileo abarcan 60 proyectos y más de 100 eventos en ambos países.

Presencia Suiza, la agencia de promoción de Suiza en el extranjero, se ocupa de la coordinación de los actos.

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Contexto

En el siglo XVII, en Rusia había una gran demanda de ingenieros, científicos e instructores suizos.

Durante el siglo XIX, ese país representaba para los suizos una especie de El Dorado.

Tras la Revolución Bolchevique de 1917-18, Rusia se convirtió en un país enemigo. La suspensión de las relaciones diplomáticas fue nociva para la economía helvética.

Las relaciones económicas se restablecieron tras la reanudación de las relaciones diplomáticas en 1946.

La actitud de Suiza durante la Guerra Fría fue contradictoria: aunque Rusia estaba considerado el enemigo número uno, la economía suiza hizo negocios con ese mercado.

En enero del 2006, Rusia y Suiza entablaron conversaciones sobre un tratado de libre comercio.

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