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El ‘coworking’ llega a Suiza

Alex Buschor, en su taller en el interior del espacio compartido de trabajo. swissinfo.ch

¿Crisis inmobiliaria y trabajo flexible? Llega a Zúrich en pleno auge mundial la primera oficina donde distintas personas desarrollan sus profesiones, aunque los espacios son colectivos.

Este contenido fue publicado el 18 marzo 2010 - 10:00

La idea del ‘coworking’ viene de América donde los lugares de trabajo de bajo coste se han popularizado desde hace casi una década hasta convertirse en todo un éxito.

También en Europa se multiplica esta nueva fórmula como un fenómeno de carácter sociológico.

En la actualidad y según los datos del Coworking Institute, en el mundo hay un centenar de estos espacios que se encuentran en continua proliferación. El fenómeno se ha generalizado también en Suiza y swissinfo.ch se trasladó a Zúrich para ver el primer ‘coworking’ de la ciudad que se llama ‘Citizen Space’.

¿Pero qué son exactamente estos lugares de ‘coworking’? Son grandes espacios industriales, lofts, áreas en desuso que se reconvierten y se equipan con escritorios, mesas, salas de reunión, conexión a Internet, cocina y servicios para poder ser alquiladas a profesionales y freelances por periodos más o menos prolongados.

Nada que ver con los tradicionales estudios asociados: aquí se puede pasar una hora como tres días de trabajo, o incluso hasta una semana, un mes, un año. ¿Cuál es el único vínculo? Un contrato flexible referente al uso de las herramientas.

Nomadismo creativo

Zúrich es por excelencia, junto a Berlín, una de las capitales del nomadismo creativo: en parte debido a la explosión del diseño y un poco por la creatividad en general, muy experimental y activa.

Impresiona sobre todo la atmósfera: en Heinrichstrasse, uno de los barrios más innovadores, precisamente en la antigua zona industrial cercana al río Limmat y al puente Europa, hay un fermento cultural que alimenta una cierta curiosidad en torno al ‘Citizen Space’, especialmente entre los jóvenes.

A primera hora de la mañana un trasiego de veinte personas inicia su actividad con plena libertad y en estrecha vecindad e interacción para crear contactos laborales.

“Es una forma emergente de organización contemporánea -dice el creador de ‘Citizen Space’, Jürg Rohner, un suizo que trabaja junto a otros nuevos nómadas del mundo laboral- y la fórmula resultante es un cruce entre una casa, un internet café y la oficina tradicional, sin que haya ninguna jerarquía”.

Ambiente internacional

La aventura de Jürg se inició en el verano de 2008, cuando tuvo la idea de convertirse en intermediario con el propietario del inmueble para transformarlo después en un ‘coworking’ acogedor.

“He tratado de dar un estilo al lugar con elementos informales: estanterías, futbolín, espacios comunes -dice Rohner- para crear una atmósfera agradable y al mismo tiempo subdividir mejor los espacios para mantener la privacidad de cada uno. Hay varias posibilidades de arrendamiento para el que empieza a trabajar en un hábitat compartido”.

El ambiente es internacional: suizos, italianos, alemanes, franceses, holandeses. Y también está Fabio Don, un italiano de 28 años que reside desde hace dos años en Zúrich. “Soy arquitecto y investigador en la Escuela Politécnica Federal de la ciudad. En cuanto me enteré de que existía este concepto me informé con rapidez para poder invertir en mis proyectos. Creo que es muy estimulante trabajar junto a otras personas que desarrollan profesiones completamente diferentes y se pueden unir los recursos”.

“Trabajo aquí desde hace un par de meses y mi vida ha cambiado claramente. ¿Palabras clave? Movilidad y flexibilidad, teniendo en cuenta que el ‘coworking’ es una buena oportunidad para abaratar los costes de la vida. ¿Cuánto gasto? Sólo 200 euros al mes de alquiler”, añade Fabio.

Un red social real

El carrusel prosigue con Matthias y Vanessa, dos diseñadores gráficos del cantón del Tesino, Escher se ocupa de una web de televisión, Alex Buschor que es un fotógrafo especializado que dispone de un estudio en su espacio del ‘coworking’.

“Esta experiencia de compartir con otras personas es extremamente importante para mí. Además existe la posibilidad de rescindir el alquiler en sólo cuatro semanas y dejar mi estudio dentro del Citizen De hecho ya pienso en mudarme a otra ciudad para dar continuidad a mi expansión laboral y al nomadismo. Gracias a esta flexibilidad se puede conocer a mucha gente. Nosotros, con el ‘coworking’ somos un poco una red social real en continua evolución”, concluye Alex.

Ambra Craighero, Zúrich, swissinfo.ch
(Traducción: Iván Turmo)

La unión hace la fuerza

Bernie Dekoven es el creador del ‘coworking’. La expresión, utilizada por primera vez en 1999, significa “el arte de la colaboración virtual, del trabajo conjunto sin jerarquías”.

Concretamente, personas procedentes de horizontes profesionales distintos trabajan en el mismo espacio.

Los experimentos europeos de ‘coworking’ más conocidos son el Beta House de Berlín, la Ruche en París, el Lebu en Londres y el Cibernarium en Barcellona.

En Suiza hay experiencias similares en Basilea, Ginebra, Lausana y Zúrich.

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Zúrich, cara

Según un estudio publicado el 23 de febrero de 2010 por la empresa de consultoría inmobiliaria Cushman & Wakefield, las oficinas más caras del mundo están en Tokio.

Zúrich ocupa la décima posición.

La capital japonesa supera a Hong Kong; Londres (West End) pasó de la tercera plaza a la segunda. Los alquileres en los barrios del centro financiero de Tokio cuestan una media de 102 euros por m2 al mes; en Zúrich el m2 asciende a 55 euros.

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