Debate en Suiza sobre monumentos polémicos

En Suiza se ha pedido retirar de Neuchâtel la estatua del empresario y benefactor David de Pury (1709-1786), alegando que hizo su fortuna mediante la explotación de esclavos africanos. Keystone / Leandre Duggan

Las protestas mundiales contra el racismo tras la muerte de George Floyd reactivaron el debate sobre los monumentos polémicos en Estados Unidos y Europa. En Suiza, los vínculos con la trata de esclavos, las estatuas e incluso la cima de una montaña están en el punto de mira.

Este contenido fue publicado el 16 junio 2020 - 11:00

En Estados Unidos, Gran Bretaña y Bélgica, varias estatuas controvertidas han sido derribadas por manifestantes, retiradas por las autoridades locales o desfiguradas, mientras las naciones se enfrentan a sus pasados coloniales y al racismo tras la muerte de Floyd. El afroamericano murió en Minneapolis (Estados Unidos) el 25 de mayo luego de que un policía le cortara la respiración al mantenerlo en el suelo y apoyar su rodilla contra el cuello de la víctima.

En Suiza, más de 2 000 personas han firmado una petición en línea que pide el retiro de la estatua de bronce de David de Pury del centro de Neuchâtel en el noroeste del país.

El grupo Collectif pour la memoire (Colectivo para la memoria), que lanzó la petición el 8 de junio, dice que el rico empresario y benefactor, muerto en 1786, hizo su fortuna a través de inversiones y comercio de maderas preciosas y diamantes en Brasil, con la explotación de esclavos africanos.

De Pury, nacido en Neuchâtel y fallecido en Lisboa, Portugal, es muy conocido en esa ciudad. Donó el equivalente a 600 millones utilizados para iniciativas locales de caridad y la construcción del ayuntamiento, un hospital y una escuela. Su nombre figura en una plaza local.

Acción “educativa”

Los activistas exigen a la ciudad que sustituya la estatua de De Pury por una placa conmemorativa en honor a las víctimas del racismo. Señalan que el objetivo de la petición es educativo y no busca reescribir la historia.

“Queremos que este aspecto de la historia de Neuchâtel se enseñe en la escuela”, explicó Mattia Ida, a la televisión pública suiza, RTS.

Para el profesor Mohamed Mahmoud Mohamedou, del Graduate Institute de Ginebra, es un tema complejo.

“Esterilizar la historia nunca es una buena idea”, declaró a la televisión suiza. “Tiene que haber un debate público. Veo que el alcalde de Londres acaba de crear una comisión para revisar todas las estatuas de la ciudad, ese es el tipo de compromiso democrático que necesitamos”.

No es la primera vez que Neuchâtel se ve envuelta en el tema. En 2018 la ciudad decidió cambiar el nombre del Espace Louis-Agassiz, una calle que atraviesa el distrito universitario local, para distanciarse del famoso glaciólogo suizoestadounidense del siglo XIX, que también era un abierto racista. Se le dio el nombre de Espace Tilo Frey en honor a una suizocamerunesa que se convirtió en la primera mujer elegida para los parlamentos cantonal y federal.

Pero Agassiz ha vuelto a las noticias en Suiza. Los activistas han escrito a las autoridades locales para pedir de nuevo el cambio de nombre de la montaña Agassizhorn en los Alpes berneses. Una moción parlamentaria también será presentada en Berna en los próximos días. Una demanda similar fue rechazada en el pasado.

No es una potencia colonial

El Gobierno siempre ha sostenido que Suiza, como Estado nación, nunca ha estado involucrada en la esclavitud ni ha sido una potencia colonial.

Sin embargo, en los últimos 10 a 20 años varios historiadores suizos han profundizado en el tema. Indican que empresas comerciales helvéticas, bancos, ciudades Estado, empresas familiares, contratistas mercenarios, soldados y particulares se beneficiaron de la trata de esclavos. En los sitios web louverture.ch y cooperaxion.ch se documentan vínculos específicos de Suiza con la trata de esclavos, algunos de los cuales son anteriores a la creación de la nación.

En medio del movimiento mundial contra el racismo, el público y los medios de comunicación dirigen su atención a otras figuras suizas. “¿Y qué pasa con la pomposa estatua de Alfred Escher en la Bahnhofplatz de Zúrich?”, preguntó el 11 de junio la plataforma de noticias Watson.ch.

Alfred Escher fue un conocido industrial, político y magnate ferroviario suizo, que fundó el banco Schweizerischen Kreditanstalt (SKA), hoy Credit Suisse, y fue también vicepresidente de la actual Escuela Politécnica Federal de Zúrich. Su familia fue propietaria de una plantación de café en Cuba entre 1815 y 1845 que empleaba esclavos, según ha confirmado un historiador suizo.

“Tal vez deberíamos pensar si la estatua de Alfred Escher no estaría mejor en un museo”, comentó el historiador suizo Hans Fässler a Watson.ch.

“Se trata de sopesar su inmensa influencia en la Suiza moderna y la sangre de los esclavos. Al menos debería colocarse una placa adicional que llame la atención sobre los lados oscuros de su éxito”.

En diciembre de 2019, Fässler, respaldado por docenas de figuras públicas, lanzó un comité que aboga por las reparaciones de la esclavitud en el contexto de Suiza.

Los partidarios del Comité Suizo de Reparaciones de Esclavitud (SCORES) consideran que las reparaciones deben negociarse mediante el diálogo entre los beneficiarios de la trata transatlántica de esclavos y los descendientes de las víctimas.

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