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Mercado del fútbol El futbolista suizo, un codiciado producto de exportación

Behrami e Inler son dos piezas clave del Nápoles, al igual que Dzemaili.

Behrami e Inler son dos piezas clave del Nápoles, al igual que Dzemaili.

(Keystone)

Esta temporada, en los campeonatos europeos más importantes juegan más suizos que nunca antes. Suiza es hoy uno de los principales exportadores de talentos. Entrevista con Raffaele Poli, responsable del Observatorio del Fútbol en el Centro Internacional de Estudio del Deporte (CIES), de Neuchâtel.

Nápoles, Bayern de Múnich, Juventus de Turín… Hace unos años que los jugadores suizos están de moda y no acaparan solamente la atención de los equipos de segunda división. Una de las claves de este éxito reside en el empeño puesto en la formación y la excelente colaboración entre los clubes, la liga y la federación, afirma Raffaele Poli.

swissinfo.ch: ¿Cuántos jugadores suizos juegan actualmente en los principales campeonatos europeos?

Raffaele Poli: Este año son 41, algo nunca visto. Y esto solamente en las primeras divisiones de los cinco campeonatos más importantes. El año pasado eran 36. Su número se ha duplicado en la última década.

swissinfo.ch: ¿Son muchos o pocos?

R.P.: Suiza se sitúa en la quinta posición en términos absolutos. El país que más jugadores exporta es Brasil, delante de Argentina y Francia que se alternan en el segundo y tercer lugar. Suiza se ha establecido, junto con Portugal, Holanda y Uruguay, en el grupo que sigue a las tres grandes potencias del fútbol.

Comparado con su población, Suiza es, después de Uruguay, el país que más jugadores exporta.

swissinfo.ch: ¿Cómo explica este éxito?

R.P.: Además de los buenos resultados de los equipos nacionales, hay jugadores que han hecho una magnífica carrera en estos cinco campeonatos. Está claro que esto motiva a los clubes a seguir reclutando a jugadores en Suiza y, luego, se vuelve un poco una moda.

(cies.ch)

swissinfo.ch: ¿Qué ha cambiado respecto a hace unos años?

R.P.: Los clubes suizos tienden a dar más espacio a los jóvenes. Mientras en el pasado buscaban jugadores en África O Sudamérica, hoy valoran cada vez más a los talentos locales.

Se trata de una política que da frutos a largo plazo. Para un club de la liga suiza es ilusorio reclutar a jóvenes estrellas para poder competir con los grandes clubes.

La única estrategia sostenible es contar con categorías juveniles que funcionan. Es lo que da sentido a la existencia de equipos suizos. Clubes como el Manchester United o el Chelsea son marcas globales, casi desconectadas de su territorio. Un club helvético, en cambio, solo tiene sentido si mantiene un vínculo estrecho con el territorio y, por ende, con el tejido económico y el público local. Y el mejor método para conseguirlo es promover a los jugadores nativos.

swissinfo.ch: Esto tiene un precio…

R.P.: Claro, no se puede pretender disponer de grandes talentos si se carece de entrenadores competentes. También en las categorías juveniles hay entrenadores profesionales.

Creo que uno de los secretos del éxito de la formación suiza reside en la óptima colaboración entre clubes, liga y federación.

Por ejemplo, los ingresos de las selecciones nacionales que provienen de una clasificación para el Mundial o la Eurocopa se destinan, en gran parte, a los clubes. La condición es que los clubes los usen para contratar a entrenadores profesionales en las categorías juveniles. Esto genera una especie de círculo virtuoso.

A menudo las sociedades razonan a corto plazo, con base en los resultados de la selección absoluta. Cuando hay instituciones, como la liga y la federación, que los obligan a utilizar los fondos para determinados objetivos, los clubes no tienen otra alternativa. No pueden gastar este dinero para fichar a otro jugador extranjero.

Raffaele Poli, responsable del Observatorio de Fútbol

Un club suizo tiene sentido si mantiene un vínculo estrecho con el territorio y, por ende, con el tejido económico y el público local

swissinfo.ch: Después de que la selección suiza no participara en la última Eurocopa, la clasificación para el Mundial de Brasil le viene de perlas…

R.P.: Sí, porque para mantener el nivel actual de financiación, Suiza tiene que clasificarse para uno de cada dos Mundiales.

swissinfo.ch: ¿En qué otros ámbitos se manifiesta esta colaboración entre clubes, liga y federación?

R.P.: Sobre todo en los centros de formación nacionales. Entre semana, los jóvenes talentos se entrenan en estas estructuras y los fines de semana juegan con sus respectivos clubes. Al final, todos salen ganando.

Uno de los problemas de estos centros, sin embargo, son los cazatalentos. Muchos jóvenes se dejan seducir con ofertas en el extranjero. El mandato que vincula a un jugador a su agente es flexible. Por ello cuando un agente ve una oportunidad la aprovecha. Prefiere cobrar menos pero enseguida, en lugar de esperar unos años y que otro agente le arrebate al jugador. En este sector no hay piedad ni respeto.

Si el joven triunfa, como Messi, y a los 18 años es fichado por un club de primera, pues mejor que mejor. Nuestros estudios demuestran, sin embargo, que para un joven salir al extranjero es un poco una lotería. Muy a menudo estos jugadores se pierden por el camino, porque se enfrentan a un contexto extremadamente competitivo. Estudiando las trayectorias de los futbolistas que alcanzan un alto nivel, hemos comprobado que uno de los factores clave consiste en disputar un gran número de partidos entre los 18 y los 21 años. Si salen demasiado pronto del país, muchas veces estas posibilidades no se dan.

Lo único que podemos hacer es sensibilizar. Resulta difícil. Está la presión de los agentes, de la familia. Y también es verdad que ser fichado por un gran club extranjero es un sueño.

¿Y en los otros países?

Suiza no es el único país que apuesta por la formación de los jóvenes.

Francia tiene un sistema más centralizado, con una ley que obliga a los clubes a formar a jugadores. En Alemania hay centros regionales que se financian con aportaciones de los clubes, la liga y la federación.

“Los modelos suizo, alemán y francés se parecen bastante, aunque naturalmente hay variantes nacionales”, explica Raffaele Poli.

En España, en cambio, el modelo está ligado sobre todo al de un club, el FC Barcelona.

En Inglaterra e Italia, la situación es mucho más problemática. “En Italia hay un conflicto interno entre clubes dentro de la liga, entre la liga y la federación y también dentro de la propia federación. Cada uno tiende a barrer para casa, con lo cual resulta difícil ponerse de acuerdo sobre proyectos comunes. Por ejemplo, después de la eliminación precoz del Mundial 2010, Roberto Baggio fue nombrado presidente del sector técnico de la Federación Italiana de Fútbol. Su proyecto para reforzar las categorías juveniles acabó en papel mojado”, sostiene el responsable del Observatorio del Fútbol.

La liga inglesa es la que más extranjeros tiene. “Cuando abunda el dinero, se es menos propenso a dar una oportunidad a los jóvenes locales”. En Inglaterra, el primer centro de formación nacional se abrió solamente el año pasado, muy tarde respecto a muchos otros países.

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swissinfo.ch: ¿En qué ámbitos ve un margen para mejorar la formación?

R.P.: En nuestras estadísticas vemos frecuentemente que están sobrerrepresentados los jugadores nacidos en el primer semestre del año. Y no solo en Suiza, sino en el mundo del fútbol. Pero Suiza es uno de los países donde este fenómeno es más pronunciado.

Esto se debe a que las selecciones se basan en el curso escolar. Y a menudo los jóvenes nacidos en los primeros seis meses del año están más desarrollados respecto a los coetáneos que nacieron unos meses después. Los clubes y los equipos nacionales tienden a fijarse en el corto plazo y a dar prioridad al rendimiento físico, a sabiendas de que en el futuro el jugador tendrá quizás escasas posibilidades de entrar en el circuito profesional.

Habría que prestar algo más de atención a los jugadores menos precoces, pero que tienen gran potencial a largo plazo.

swissinfo.ch: Los clubes y las selecciones nacionales suizas cuentas en sus filas con muchos jugadores de origen extranjero. ¿Cómo lo explica?

R.P.: Se debe seguramente a un factor social. El fútbol es un deporte muy popular, aunque el público en las gradas no proviene únicamente de las capas más humildes. Los jóvenes que juegan al fútbol tienen a menudo raíces extranjeras. Y es lógico que esto se reproduzca en los clubes y las selecciones nacionales.

De todos modos, es una buena señal, ya que significa que no hay discriminación. Por ello podemos hablar del fútbol como medio de integración. Todos tienen las mismas oportunidades. Es más, estos jóvenes tienen incluso más, porque su padres suelen estar muy presentes. Quizás no pueden seguir la trayectoria escolar de sus hijos porque no hablan la lengua, pero sí pueden acompañarlos en su trayectoria futbolística. Basta echar un vistazo a la línea del campo para darse cuenta. Es un aspecto fundamental. El joven necesita a un entrenador, pero también el apoyo emocional y los consejos de los padres.


(Traducción del italiano: Belén Couceiro), swissinfo.ch


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