Las minicasas de Suiza

Kevin Rechsteiner, AT Verlag

A pesar de las dificultades legales se pueden descubrir en Suiza minicasas al lado de casas rústicas, en eriales e incluso en ciudades. Un repaso a los sueños de modestia y reducción al máximo hechos realidad.

Sibilla Bondolfi (Texto), Ester Unterfinger (Edición de fotografía)

El movimiento de las casas miniatura surgió en Estados Unidos, donde tomó impulso a partir de 2008 como consecuencia de la crisis financiera e inmobiliaria. Mucha gente perdió su casa y su puesto de trabajo a causa de la crisis. Las minicasas sobre ruedas parecían ofrecer una buena solución por ser una forma de vivienda más económica, más eficiente con los recursos y móvil, pues pueden transportarse al lugar del trabajo. A diferencia de las caravanas, se fabrican de materiales de construcción “reales”, ofreciendo un confort comparable.

Entretanto, el movimiento se ha extendido a Europa, donde la disminución del tamaño, el minimalismo y la vivienda ecológica están de moda. Casas miniatura, que por regla general no superan los 45 metros cuadrados de superficie habitable, suelen ser autosuficientes y, por tanto, más ecológicas y más respetuosas con el clima que las viviendas convencionales. Solo en relación con la expansión urbana no significan un avance, dado que las minicasas unifamiliares ocupan más terreno por persona que los bloques de viviendas.

En Suiza resulta difícil encontrar plazas legales de estacionamiento para minicasas. Pero a pesar de ello hay un movimiento local que las promueve. Existen foros y grupos en las redes sociales, una asociación suiza dedicada a «tipos de vivienda a pequeña escala», cursos para construcciones propias y constructoras comerciales de casas pequeñas sobre ruedas. Recientemente, se ha publicado en la editorial AT Verlag un libro con informes basados en la experiencia adquirida en este campo.

Kevin Rechsteiner, AT Verlag

Algunos encuentran una vía para edificar su minicasa en Suiza, sea de manera legal o semilegal. Así por ejemplo, la bióloga de la construcción Tanja Schindler, que ha diseñado una minicasa ecológica en la que vive desde 2013. Si bien es verdad que no dispone de ruedas, sí es posible trasladarla a un camión de plataforma baja con la ayuda de una grúa.

La casa abarca 45 metros cuadrados. La estructura básica consiste en una construcción de columnas con lana de madera como material aislante. Las tapias son de arcilla prensada, un material que almacena el calor. Un horno de leña sirve de calefacción. Paneles fotovoltaicos instalados en las paredes exteriores suministran la electricidad.

Hoy, Tanja Schindler vende sus minicasas ecológicas por 180 000 francos la unidad. Sin embargo, el precio total asciende a 250 000 francos si se incluyen la habilitación del terreno, la cimentación y el transporte.

Tanja Schindler

La estudiante Fiona Bayer ha levantado su minicasa con la ayuda de amigos, colocándola al lado de una granja en el cantón de Zúrich. Ha invertido unos 24 000 francos e incontables horas de trabajo. La carpintería interior aún no ha terminado.

Kevin Rechsteiner, AT Verlag

El actor Martin Rapold vive en un vagón de circo. Utiliza el retrete y la ducha en la casa comunitaria de al lado. Un horno de leña sirve de calefacción en invierno.

Kevin Rechsteiner, AT Verlag

Desde 2018 Florentina Gojani y Alesch Wenger viven a tiempo completo en una casa miniatura de 3,5 toneladas. Con este peso pueden desplazar la casa rodante como si fuera un vehículo especial en el tráfico rodado normal, algo que para ellos es importante. En la actualidad, la casa autosuficiente se encuentra en la ciudad de Zúrich. Tienen la intención de obtener la concesión de “casa normal” para poder vivir legalmente en ella.  Han invertido en la construcción aproximadamente 150 000 francos.

Kollektiv Winzig

Estas experiencias sacadas del libro demuestran que valdría la pena encontrar soluciones para concesionar el uso de minicasas también en Suiza, porque ofrecen una posibilidad atractiva para vivir de forma sostenible y ecológica. A diferencia de otros países, no existe en Suiza el problema del frío extremo como en Noruega o del calor agobiante como en España; además, las lluvias son suficientes para vivir de forma independiente. Las leyes son, por tanto, el único obstáculo que se opone a las minicasas en Suiza.

Kevin Rechsteiner, AT Verlag

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