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SODIS: el agua embotellada por los pobres

Una botella de plástico y un rayo de sol para conjurar al espectro de la diarrea (SODIS). Foto cortesía de SODIS

Alrededor de un millón de seres humanos utilizan ese sistema desarrollado por una institución suiza, para la purificación del líquido vital.

Este contenido fue publicado el 24 febrero 2005 - 09:43

Cada año dos millones de personas, en su mayoría niños, mueren víctimas de la diarrea, como consecuencia del consumo de agua contaminada.

"Nuestro sector no son las personas que pueden comprar las botellas de agua mineral, sino aquellos que tienen menos de un dólar por día y que pueden recuperar las botellas vacías que encuentran en los desperdicios", precisa Martin Wegelin, oficial del programa, en entrevista con swissinfo.

La estrategia de Desinfección Solar (SODIS) del agua para consumo humano es a la vez el fruto del azar y del talento de un hombre de ciencia libanés, el profesor Aftim Acra. Su desarrollo obedece a los esfuerzos de los especialistas del Instituto Federal Suizo para las Ciencias y la Tecnología Ambiental (EAWAG), que apostaron por el hallazgo del científico beirutí.

Finalizaba la década de los 70’s, Líbano sufría el flagelo de la ocupación extranjera y de la guerra. La urgencia obligaba a la creatividad. Aftim Acra almacenó agua para garantizar su abasto. Expuesto accidentalmente a la claridad solar, el líquido adquiría una mayor transparencia...

En 1979, Acra, en su función de catedrático del Departamento de Ciencias del Ambiente de la Universidad Americana de Beirut, inició las investigaciones que lo llevarían a constatar que los rayos solares, en particular los ultravioletas, pueden destruir de manera muy eficaz los microorganismos presentes en el agua.

Una simplicidad increíble

El principio es de una simplicidad sorprendente: expuesta directamente al sol, el agua contenida en pequeños recipientes plásticos o de vidrio transparente es liberada de las bacterias patógenas en cuestión de horas.

"Es tan simple y evidente que muchas personas no quieren creernos, hasta que experimentan ellos mismos", solía comentar el profesor Acra. En efecto, la publicación de sus investigaciones levantó una ola de debates en el mundo de los hombres de ciencia.

Y en medio de esa avalancha de opiniones en pro y en contra, el EAWAG decidió efectuar sus propios estudios para determinar la validez de un sistema que ofrecía una respuesta accesible a millones de seres humanos cuya precariedad les escatima incluso el derecho a un agua potable.

Un método ad hoc para los más desfavorecidos

"Utilizamos recursos que están a disposición de las personas: la energía solar, que no cuesta nada, y botellas de plástico que la sociedad consumidora desecha cada vez más", explica Martin Wegelin.

SODIS evita los gastos que se derivan de las prácticas habituales de desinfección del agua a escala doméstica: la ebullición –que requiere de otras fuentes de energía: queroseno, gas, leña- o la cloración –que implica la adquisición del cloro, no siempre accesible a los sectores involucrados, amén de que proporciona un gusto al líquido que no siempre es apreciado.

"El sistema SODIS para desinfectar el agua; es decir, para matar los microbios que causan la diarrea, las bacterias y los virus, es muy, muy simple: se llenan las botellas con el agua contaminada por la mañana, se ponen al sol durante seis horas y al final de la tarde se recogen y el agua ha sido tratada", sintetiza el responsable del programa.

Suiza, implicada desde 1991

El desarrollo de ese novedoso sistema por parte de especialistas suizos arrancó en 1991 en el EAWAG a través de su División de Agua y Saneamiento en los Países en Desarrollo (SANDEC).

En una primera etapa "formamos un grupo de investigadores que incluía bacteriólogos, virólogos, fotoquímicos. Y todo eso... para desarrollar esta técnica tan simple", subraya Martin Wegelin.

Recuerda el escepticismo inicial de los bacteriólogos, actitud que el paso del tiempo y la eficacia de las pruebas fueron desvaneciendo. Se trataba de una segunda parte, de la evaluación del sistema, que arrojó resultados positivos y no sólo en Suiza, sino en Colombia, Jordania, Tailandia...

"Y la tercera fase, que es también importante, consiste en evaluar si las personas aceptan la idea, si pueden integrarla a su comportamiento: ir a buscar el agua, transportarla, almacenarla y tratarla".

Proyecto de demostración en siete países

Los precursores del desarrollo de SODIS decidieron entonces la aplicación del sistema en siete países de Asia, África y América Latina (en más sobre el tema: En América Latina, un rayo de salud embotellada) en proyectos de demostración de un año que contaron con el apoyo financiero de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (en más sobre el tema: El agua y la salud en la agenda de COSUDE).

Al cabo de ese primer año de prueba, un 80% de las personas e instituciones involucradas dieron su luz verde al empleo de la desinfección solar del agua.

"Ahora promovemos SODIS a escala mundial porque nuestro problema es determinar cómo una mujer en Zaire, un campesino de la rivera indonesa o del altiplano boliviano pueden probar esa tecnología. Estamos entonces promoviendo, diseminando esta idea a través de organizaciones locales, de ONG, de grandes entidades como UNICEF, la Cruz Roja, y de los gobiernos".

En la actualidad más de una veintena de países de las regiones más pobres del planeta utilizan SODIS mediante dos tipos de cooperación: la formal, en la que Suiza cofinancia la promoción, y la informal, por la que organizaciones pequeñas o personas privadas obtienen apoyo en materia de información.

El universo de usurios de SODIS es ahora de un millón de personas en el mundo, lo que representa una cantidad enorme para una iniciativa tan joven pero, como enfatiza Martin Wegelin, "no es mucho si vemos que hay más de mil millones de personas que no tienen acceso todavía al agua potable".

Entre los objetivos del Milenio de las Naciones Unidas se encuentra el de reducir a la mitad el número de personas que no tienen acceso al agua potable para el 2015. Un desafío de proporciones descomunales: "tenemos que lograr que cada semana un millón de personas más tengan acceso"

Empero, Wegelin y el equipo del EAWAG tienen confianza: "Ahora que hay muchas organizaciones que conocen SODIS y la van a utilizar. Entonces estamos bastante optimistas".

swissinfo, Marcela Águila Rubín

Datos clave

La idea de la desinfección solar del agua fue presentada por primera vez por Aftim Acra en un folleto publicado por la UNICEF en 1984.

Desde 1991 el Instituto Federal Suizo de Ciencias y Tecnología Ambientales (EAWAG) implementa la difusión de SODIS a escala mundial mediante su Departamento de Agua y Saneamiento para los Países en Desarrollo (SANDEC).

Alrededor de un millón de personas en el mundo emplean SODIS para la desinfección del agua que beben. Unas 200.000 en América Latina.

Más de mil millones de personas no tienen acceso a fuentes mejoradas de agua en el mundo.

La OMS recomienda SODIS para tratamiento de agua en situaciones de emergencia.

EAWAG/SANDEC ganó el Premio Especial de Energy Globe para su trabajo con SODIS.

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Contexto

Los riesgos más significativos e inmediatos relacionados con el uso del agua potable contaminada son los microbios entéricos de origen fecal u otras fuentes.

Unos dos millones de personas mueren cada año por enfermedades relacionadas con la higiene básica, como la diarrea. La mayoría son niños de países en desarrollo.

A pesar de los esfuerzos para el saneamiento del agua y el acceso universal al agua "segura", ese derecho básico sigue siendo elusivo para millones de personas.

La declaración del Milenio de la ONU intenta reducir a la mitad la cantidad de personas sin acceso al agua potable para el 2015, una meta ambiciosa.

Se ha demostrado que intervenciones simples, aceptables y de bajo costo pueden mejorar significativamente la calidad microbiológica del agua almacenada en los domicilios y reducir los riesgos de las enfermedades diarreicas y la muerte.

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