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Suiza-Península Ibérica: más que puentes económicos

Los suizos en el extranjero viven ya los festejos decembrinos.

(clubsuizo.info)

Los suizos residentes en España y Portugal se preparan para festejar la Navidad. ¿Cordero?, ¿bacalao?, ¿o una fondue? Un poco de los lares de origen y otro del terruño actual en la mesa, lo mismo que en el conjunto de su vida de emigrantes, síntesis del país donde viven y de aquel donde nacieron.

Los apremios económicos de otros tiempos crearon puentes entre la Península Ibérica y la Confederación Suiza. La crisis actual los fortalece. Sin embargo, por ellos circula mucho más que la ingente necesidad de un empleo…

“Mis padres se fueron a Suiza en la época de la dictadura de Salazar. Mi padre no quería hacer la guerra en Angola y se fue a Suiza para no ir al ejército. Trabajó muchos años en Suiza. Nunca volvió a Portugal más que en vacaciones”, narra Frederico Santos, presidente de la Sociedad Suiza de Lisboa.

Este joven emprendedor recorrió el camino inverso. “Quería entender el país de mis padres. El Portugal que yo conocí con ellos se había detenido en los años 70. El Portugal que estoy viviendo ahora es otro. Se los muestro a mis padres y es algo muy interesante para ellos y para mí”.

Millares de españoles y portugueses llegaron a Suiza en la segunda mitad del siglo pasado compelidos por razones principalmente económicas. Con el paso de los años y la recuperación de sus países muchos volvieron. Empero, el encono de la crisis actual obliga a desandar el camino de regreso.

Frederico, suizo y portugués, vive entre dos mundos, pero su base está en Lisboa, donde montó una empresa que resiste los embates de la economía por sus vínculos con firmas helvéticas.

Su doble nacionalidad es a la vez una riqueza y un desafío. “Lo que sucede en los casos de personas como yo es que es difícil tener una identidad bien definida. Cuando estaba en Suiza era siempre considerado el portugués. En Portugal me consideran un portugués incompleto, un suizo que parece portugués pero que no piensa como ellos, no tiene el mismo humor, ni las mismas restricciones”.

Reinventarse cada día

Carolina Bähr Vollenweider nació y creció en Barcelona, de madre suiza y padre alemán nacionalizado español. Cursó sus estudios en la escuela suiza y trabajó luego 12 años para el Credit Suisse, siete de ellos en Zúrich.

Ahora combina sus tareas de presidenta del Club Suizo de Barcelona con la dirección de su propio establecimiento de terapias naturales, pero no solamente. Y es que las veleidades de la economía no le son ajenas. “Sí que es verdad que la crisis nos está atacando un poco a todos. Es necesario seguir adelante, encontrar otras formas de trabajo, reinventarse”.

Sobre su doble nacionalidad, afirma convencida: “Soy una gran privilegiada, absolutamente, porque sí que me siento de aquí pero también de ahí porque he vivido en un ambiente absolutamente multicultural, abierto y respetuoso”.

Participantes en la reunión de este año en Dénia de los suizos con residencia en la Península Ibérica, Carolina y Frederico comparten no solamente un mismo origen suizo. Ambos son jóvenes, entusiastas e innovadores y los dos dirigen organizaciones suizas en el exterior en las que marcan impronta:

Ambos se pronuncian porque esas entidades helvéticas acepten la introducción de extranjeros. Su idea es conservar tales entidades como sitios de encuentro de la comunidad helvética entre sí y con sus tradiciones, pero también mostrar éstas a los demás. Finalmente, como recordó el representante oficial de Berna ante Madrid, Urs Ziswiler, “los suizos en el exterior son nuestros embajadores”.

¿Y cuál es el perfil de los suizos en España?  

“Es difícil establecer un perfil particular. Hay suizos que vienen a regiones como ésta, de Dénia, a pasar su jubilación. Hay suizos que viven en ciudades como Barcelona o Madrid donde estudian o trabajan y también suizos de segunda o tercera generación. No hay un perfil típico del suizo en España”.

El impacto de la crisis

¿Y entre la comunidad suiza, cuál es el impacto de la crisis que sufre España?

“Hay una parte a la que no ha tocado la crisis porque está en sectores que funcionan muy bien. Hay otros sectores, como empresas que tienen lazos con la construcción, como Holcim, que redujeron en 50% su personal. Hay personas que tienen problemas porque su pequeño negocio no funciona como antes”.

En coincidencia con el embajador, Adrian Beer, presidente de la Asociación Económica Hispano Suiza, señala que las alrededor de 150 firmas vinculadas a esa entidad han vivido los últimos años de manera desigual.

“Creo que cuanto menos diferenciado y más genérico sea lo que venden, más han sufrido". Ratifica que las compañías vinculadas al sector de la construcción han tenido una tremenda reducción de actividad y que aquellas que dependen del consumidor final, de los hábitos de consumo, también han  reducido sus volúmenes de negocios.

De manera contraria, las firmas suizas “que han estado de la mano de compañías españolas que tienen una posición muy fuerte en Latinoamérica” han sufrido menos, lo mismo que aquellas que operan en un nicho muy específico, diferenciado.

Nacido en Madrid de padres suizos Adrian Beer, este economista con maestría en Boston y doctorado en San Gallen, también forma parte de esos jóvenes al frente de organismos suizos en el extranjero, de esa “cabalgata binacional” que, signo de los tiempos, se amplía cada vez más:

“La mayoría de nosotros tenemos la fortuna de estar expuestos a muchas influencias desde el punto de vista de la formación, la profesión, y también más acceso a la movilidad que nuestros padres o abuelos, con lo cual las fronteras no están tan claras desde el punto de vista de las culturas o las formas de hacer las cosas como antes y ahí probablemente esté lo atractivo de la época que nos toca vivir”. 

Helene Huguet

Helene Huguet, presidenta del Club suizo de Dénia, fue la anfitriona del encuentro de este año de los ciudadanos helvéticos con residencia en la Península Ibérica.

En Dénia, Costa Blanca, España, viven 650 suizos, la mayoría pensionistas, 70 de los cuales participan en el Club.

La organización nació hace 32 años y cuenta con diferentes actividades, entre las cuales conversación, juego de petanca, fotografía y computación.

Helen Huguet vive desde hace 15 años en Dénia. Solía viajar de vacaciones a España y un día,  su marido y ella encontraron una casa que los fascinó y decidieron cambiar su residencia.

“En tres días cambiamos nuestra vida. Vendimos todo y nos venimos a vivir a Dénia”.

“Fue la buena decisión. Tenemos sol y con nuestra pensión podemos vivir mejor que en Suiza”.

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Jubilados

En Suiza hay 1,2 millones de personas mayores de 65 años, lo que equivale al 16% de su población.

Ocho de cada 10, según cifras de la Oficina Federal de Estadísticas, cuentan con la solvencia necesaria para vivir con relativa comodidad.

En términos generales, uno de cada dos suizos estaría dispuesto a ir a vivir en un país extranjero después de los 65 años.

Según Aon Consulting, el 53% de los suizos prefieren la tranquilidad que otorga la certidumbre, razón por la que prefieren quedarse en su propio país tras su retiro laboral. Pero el 47% restante se dice dispuesto al cambio. 

Los destinos preferidos de los suizos son Australia, Italia, España, Latinoamérica, Francia y Estados Unidos.

En la mayoría de los casos el clima juega un factor preponderante en su decisión de desplazamiento.

Producto de estas preferencias y ante el envejecimiento de su población, Europa podría estar a punto de observar una revolución en los flujos migratorios de los adultos mayores.

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swissinfo.ch

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