Suiza quiere creer en la paz en Oriente Medio

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Tras la escalada de la violencia, Berna insta a israelíes y palestinos a respetarse mutuamente.

Este contenido fue publicado el 14 diciembre 2001 - 08:40

Un día después del nuevo atentado contra un bus israelí, las autoridades de Jerusalén han manifestado inequívocamente su intención de intensificar las operaciones de "limpieza antiterrorista" en los territorios ocupados.

Parecen determinadas a dejar de considerar a Yasser Arafat como un posible interlocutor para la paz. De hecho, fuentes diplomáticas confirman que carros de combate cercan las oficinas de la presidencia de la Autoridad Palestina en Ramallah.

La diplomacia helvética actúa

El Ministerio suizo de Asuntos Exteriores, en Berna, se muestra preocupado por esta situación que no cesa de empeorar. Este jueves la diplomacia helvética emprendió "una iniciativa de derecho humanitario" solicitando a las partes en conflicto que respeten sus compromisos.

Suiza pide a las autoridades israelíes y palestinas que "se abstengan de desacreditar las instituciones oficiales de la otra parte, debilitando así su capacidad de reanudar el diálogo político y las negociaciones de paz", subraya Muriel Berset Kohen, portavoz del Ministerio.

Asimismo ha solicitado que se "ponga fin a toda incitación al odio y al racismo, a la violencia y a la política de hechos consumados" y que se persiga judicialmente y se detenga a los autores de actos indiscriminados contra la población civil.

Pese a todo, continúa el trabajo humanitario

En su sede de Ginebra, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) sigue con atención los acontecimientos y recuerda que desde hace varios meses ha reforzado considerablemente sus dispositivos en la zona. El jueves, sus diferentes equipos estaban en medida de proseguir su trabajo como en días anteriores.

Pero el hecho de que los servicios de ambulancia fueran blanco de un ataque el pasado miércoles no tranquiliza a las instituciones humanitarias que han realizado muchos esfuerzos para que los equipos sanitarios puedan pasar los puestos de control.

Rosemarie Schelling, directora de la oficina de la Cooperación suiza para Cisjordana y Gaza, no pierde el optimismo: "Pese a la situación, prosiguen los proyectos en curso."

En los territorios ocupados, Suiza ha asumido un especial compromiso en la reinserción social y profesional de antiguos presos palestinos, así como en la ayuda a ONG locales especializadas en los ámbitos de la infancia y el trabajo psicológico.

"Son proyectos descentralizados, lo que permite a nuestros colaboradores trabajar de forma autónoma. Además, ya están acostumbrados a condiciones de trabajo difíciles", explica Rosemarie Schelling.

Pero quedan obstáculos en los ámbitos de la comunicación y los desplazamientos. Ella misma ha podido comprobar que necesita dos veces más tiempo para realizar el mismo trabajo que antes.

Bernard Weissbrodt, Serge Ronen

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