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Suiza-Yugoslavia: sólo la victoria cuenta

Köbi Kuhn dirige el entrenamiento de Frei, Mazzarelli, Yakin y Zellweger (de izq. a der.) Keystone

El más urgido de puntos es el plantel helvético. Un empate o una derrota en el cotejo de este sábado en el St. Jakob de Basilea anularía sus esperanzas de clasificación para el Mundial de Fútbol 2002. Köbi Kuhn, sucesor del argentino Trossero, debuta como entrenador oficial en un partido muy difícil.

Este contenido fue publicado el 31 agosto 2001 - 11:02

Tras siete partidos jugados, Rusia preside el Grupo 1 de Europa con 17 puntos y Eslovenia se ubica en el segundo lugar con 13 unidades. En términos estrictamente aritméticos, sólo éste queda en disputa.

Ahí entran en juego las posibilidades de Yugoslavia y Suiza, con 12 y 11 unidades respectivamente. Esto explica la importancia de una victoria en el encuentro de este sábado.

Suiza es el dueño de casa; contará con el aliento de unos 30.000 espectadores que tuvieron la suerte de adquirir una entrada, y dos referencias importantes: en el partido de ida, jugado en Belgrado, empató 1-1 con la fuerte selección balcánica y hace poco venció a Austria en un partido amistoso. Estos dos factores pueden elevar la confianza de los jugadores.

Kuhn juega una carta incómoda

Sin desmerecer el buen trabajo del argentino Enzo Trossero, son pocas las probabilidades que tiene el plantel suizo de llegar al Mundial Japón/Corea del Sur 2002, y el encargado de conservarlas es el nuevo entrenador Köbi Kuhn. Empresa nada sencilla.

El desempeño del equipo suizo en el cotejo amistoso ante Austria dejó la impresión de que el técnico nacional comparte el mismo idioma futbolístico con sus dirigidos.

Su filosofía parece basarse en el buen humor y en la disciplina. Los 20 jugadores convocados a la selección intensificaron sus entrenamientos en un clima que responde a la divisa señalada. La única baja en la escuadra es la de Rafael Wicky, operado de una ruptura parcial de ligamento y una lesión de menisco. El jugador del Atlético Madrid de España, fue intervenido este jueves en Zúrich.

Kuhn, otrora gran figura del balompié helvético, contará con el concurso de legionarios y juveniles. Fiel a su política, no anticipó sus cartas para el partido de este sábado, pero los fundamentos del andamiaje descansarán seguramente en el guardameta Marco Pascolo y Stephane Henchoz (Liverpool) en la última línea, Fournier y el recuperado Ciriaco Sforza (Bayern München) serán nexo entre el medio terreno y el ataque, presidido por el experimentado internacional, Stephane Chapuissat.

"No me faltan posibilidades. Los jugadores están felizmente en buena forma y todos tiran de la misma cuerda; todos quieren jugar", precisó Kuhn para reflejar el estado físico y anímico de sus jugadores.

En la escuadra yugoslava, el entrenador Savicevic debe resolver el problema que supone las lesiones del guardameta Kralj y del atacante Kezman, de la rodilla y del muslo, respectivamente.

El sólido plantel balcánico finca sus aspiraciones en la reconocida capacidad individual de sus jugadores, en gran parte enrolados en grandes equipos europeos.

La selección suiza, en cambio, sigue buscando un formato de fútbol de conjunto, sin relegar las virtudes de sus legionarios que militan en Gran Bretaña, Holanda, Francia y Alemania. Es muy temprano para aventurar una opinión, pero Köbi Kuhn parece estar en condiciones de lograrlo.

Por lo demás, los 30.000 espectadores en el moderno estadio de St. Jakob de Basilea y los cientos de miles ante las pantallas de televisión no perderán las esperanzas hasta el silbato final.

Juan Espinoza

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