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Un golpe al corazón...

Eliane Magnin, una friburguesa integrante del coro latinoamericano de Lausana. swissinfo.ch

Eliane Magnin es oriunda de La Gruyère, Friburgo, con domicilio en el elegante barrio portuario de Lausana: Ouchy. Desde hace un año canta en el coro latinoamericano.

Este contenido fue publicado el 18 junio 2004 - 19:17

Es subdirectora de una importante agencia de viajes, un puesto de mucha responsabilidad, pero en sus ratos de ocio se entrega con alma y ganas al canto en español.

Es soprano y habla castellano con un leve acento chileno. En el coro encontró no sólo un lugar donde cantar, sino un espacio donde puede tejer relaciones con personas de varias nacionalidades.

“Hace un año, en pleno verano y durante la fiesta de la música, acudí a escuchar a una amiga chilena que debutaba en la coral latinoamericana de Lausana. “Quedé maravillada, fue un golpe al corazón y así empecé”, cuenta esta mujer apasionada del canto.

Duerme, duerme negrito...

Desde entonces dedica sus fines de semana y sus ratos libres a ensayar y no se pierde actuación ni gala alguna de su coro. Con su voz de soprano las estrofas de “duerme, duerme negrito”, sobresalen entre otras voces entremezcladas de acentos y matices del castellano aprendido en el contacto diario con los latinoamericanos.

“Soy soprano, pero en el grupo somos 8, lo que significa que dentro del coro soy sólo una voz junto a las demás”, explica con modestia.

Para ella el idioma español fue antes que nada una relación de amor que le aportó dos hijos suizos-chilenos. Lo que explica su acento de esas latitudes. Pero el coro, es una “relación especial con América Latina”, precisa.

“Personalmente es un continente que llevo en el corazón, me gusta hablar castellano, me gusta la gente, me gusta el ambiente caluroso que encuentro en el grupo donde compartimos personas de todos los horizontes, europeos, suizos y latinoamericanos”, agrega.

“Hay intercambios, amistad, pequeñas cosas que estimulan para cantar en este coro. A los suizos les gusta esta música, sobre todo los cantos típicos que aportan mucha alegría”, precisa Eliane Magnin.

Un lugar de intercambios para los suizos

Según esta profesional de los viajes, para los suizos que gustan los aires latinoamericanos, la coral es un lugar de intercambios, una oportunidad de cantar sin pretensiones ni exigencias porque todos los integrantes son aficionados.

“Cantamos por placer, por que nos gusta esa música y el coro nos brinda la posibilidad de hacerlo ante un público que aprecia esta cultura”, precisa.

Para destacar esta función multicultural del coro, cita a Nam, ese joven vietnamita “que no entiende el castellano, pero que canta muy bien y se realiza personalmente cantando lo que le gusta”.

Pero el coro no solo permite los intercambios, sino también viajar en grupo, tomar contacto con otras corales, aprender, conocer gente. “Es decir, cada semana ampliamos nuestros horizontes”, dice.

Eliane Magnin conserva un hermoso recuerdo de una gala que realizó el coro en la comuna de Celigny, ese enclave ginebrino en el cantón de Vaud que fue también el último lugar de retiro del actor británico Richard Burton:

“Fue una experiencia muy bonita porque tuvimos la oportunidad de conocer personas diferentes, que cantaban otras cosas. Aquella vez, sin haber ensayado juntos, interpretamos cánticos del folklore latinoamericano que fueron bien recibidos por el público. Cantar fue un placer inmenso”, agrega.

Función social

Para Eliane el coro cumple asimismo una función social, sobre todo de solidaridad, porque a menudo se le invita para animar fiestas de asociaciones, apoyar campañas de recolección de fondos en favor de los niños pobres, sostener proyectos y animar manifestaciones culturales de toda índole.

“Este verano participaremos en la fiesta de la música con el único fin de cantar, de compartir la misma pasión, el de dar a conocer un aspecto de la cultura latinoamericana”, concluye.

La fiesta de la música se celebra cada año en Suiza con la llegada del verano y durante un fin de semana las calles de las principales ciudades se convierten en un gran escenario a cielo abierto.

Cierto es que los integrantes de esta agrupación se diferencian de las demás corales por el aspecto exótico de lo que significa en Suiza no sólo cantar en español, sino por ser considerados como especialistas y virtuosos de la cultura latinoamericana.

Un matiz más dentro del paisaje multicultural que se observa en la Suiza multiétnica de hoy en día.

Este reportaje sigue en "Más sobre el tema".

swissinfo, Alberto Dufey

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