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Una cineasta agradecida con Suiza

El retorno de Laura Bondaresky a Suiza. Esta vez para testimoniar. swissinfo.ch

“Si Suiza no hubiera recibido a mis padres yo no estaría acá, afirma la cineasta Laura Bondarevsky, argentina, aunque nació en Ginebra hace 24 años, durante el exilio de sus padres.

Este contenido fue publicado el 10 noviembre 2003 - 12:08

Presenta su ópera prima “Che vo cachai”, en el festival “Filmar en América Latina” que tendrá lugar en Ginebra, Lausana y Biel (11 al 30 de noviembre). Entrevista con swissinfo acerca de la película y de su vida.

Las ciudades suizas de Ginebra, Lausana y Biel sirven de marco al 5° Festival de cine 'Filmar en América Latina' cuyo desarrollo se extenderá del 11 al 30 de noviembre. Los filmes de esta edición se encuentran en el lema: Guerra y paz en América Latina.

Varias cintas están consagradas a los 30 años del golpe militar que derrocó a Salvador Allende, en Chile, en 1973. Otros 30 documentales abordan la violencia en Colombia, y entre las películas comprometidas con los movimientos sociales en Argentina figura 'Che vo cachai', de la cineasta Laura Bondaresky.

La realizadora, de 24 años de edad, conversó con swissinfo sobre su pasado helvético y la razón de su película.

¿Con qué se encuentra el espectador cuando va a ver tu película?

Creo que hay muchos mensajes en el filme. No creo que sea una película que hace un cierre, sino todo lo contrario. Pienso que deja una visión abierta, muchas preguntas.

Chile, Uruguay y Argentina, ¿fue una elección?

Los tres países tenían que ver con unificar lo que fueron las dictaduras en América Latina, y ampliar ese tema a partir de los hijos, de las historias personales.

Naciste y viviste en Ginebra hasta los cinco años. ¿Tienes recuerdos de ese tiempo?

Creo que me marcaron en todo. No tengo memoria, pero tengo imágenes sueltas que ni siquiera se que tan reales son. Posiblemente sean inventadas y rearmadas por las cosas que me contaron mis padres.

Tengo mucho respeto por ese país. Fue mí lugar, nací ahí y es parte de mi historia. Pienso que si Suiza no hubiera recibido a mis padres, yo no estaría acá.

Y nunca volví, y ahora voy a volver por primera vez después de tanto tiempo, y creo que va a ser como cerrar un ciclo.

¿Cómo jugó esa etapa del exilio en tu vida?

Creo que el hecho de haber mamado la historia de mis padres desde muy chica, de haber sentido cómo estaban ellos durante todos esos años en que no podían estar en su país porque tuvieron que irse, porque si no se iban los mataban, me marcó como mujer y persona.

Tu película transcurre en la época de la dictadura y se estrena en el país en el momento en que se acaban de derogar las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. ¿Te imaginaste que se iba a estar estrenando en un momento como éste?

No, ni me lo imaginaba. Justamente mi película habla de la condena social, a partir del “escrache” y de la “funa” chilena, que es su equivalente.

¿Qué opinás sobre estas derogaciones?

El tema de las derogaciones lo vivo como todos los que durante tantos años estuvimos luchando por la justicia.

Lo de las leyes es lo que tendría que haber sucedido desde el principio. Me parece que estamos como en la primera instancia legal. Recién fueron derogadas y hay que ver qué pasa a partir de ahora.

¿Por qué se fueron tus padres?

Ellos militaban en la organización Montoneros y se fueron porque si se quedaban los mataban.

Mi papá era clandestino ya desde muchos años antes del Golpe del 76 y lo buscaban hasta con foto en el periódico. Ellos vivían escondidos, con documentación falsa, con otros nombres y apellidos…

¿Te habían dado ganas de volver a Suiza, de ver dónde naciste?

Me daba como miedo. Hace dos años estuve en un festival, invitada en Paris, y estando a dos horas de Ginebra tenía la sensación de necesitar volver, pero sabía que no era el momento.

Y no por casualidad hago esta película, que tiene mucho que ver conmigo, con la historia de mis padres, y es seleccionada justamente en un festival en Ginebra. Ahora, volver a Suiza y hacerlo para presentar el film es muy fuerte.

Formaste parte de la organización H.I.J.O.S (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) ¿Cómo fue tu experiencia ahí?

La organización H.I.J.O.S incluye no solamente a los hijos de los desaparecidos, sino a hijos de exiliados, de ex presos y de asesinados. El criterio de entrada es que cualquier persona que se sienta “hija de esa generación” puede formar parte.

Yo entré ahí como todos, buscando encontrarme con gente con la cual poder hablar de mi historia. H.I.J.O.S es eso, el encuentro con gente que tuvo historias parecidas y poder hacer una proyección hacia adelante.

swissinfo, Norma Domínguez, Buenos Aires

Datos clave

Tengo mucho respeto por ese país. Fue mi lugar, nací ahí y es parte de mi historia.

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Contexto

Creo que Ginebra me marcó en todo. No tengo memoria, pero tengo imágenes sueltas que ni siquiera sé qué tan reales son.

Posiblemente sean inventadas y rearmadas por las cosas que me contaron mis padres.

Y nunca volví, y ahora voy a volver por primera vez después de tanto tiempo, y creo que va a ser como cerrar un ciclo, dice Laura Bondaresky a swissinfo.

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