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Materias primas


Glencore, fuente de controversia en Latinoamérica


Por Andrea Ornelas


Instalaciones de Cerrejón, una de las explotaciones mineras de carbón a cielo abierto más grandes del mundo, ubicadas en la región de La Guajira, en el noreste de Colombia. (Own work)

Instalaciones de Cerrejón, una de las explotaciones mineras de carbón a cielo abierto más grandes del mundo, ubicadas en la región de La Guajira, en el noreste de Colombia.

(Own work)

Las oenegés Pensamiento y Acción Social (PAS) y Arbeitsgruppe Schweiz Kolumbien (ASK!) investigan al gigante suizo Glencore desde hace seis años. Denuncian que la violación de los derechos humanos, laborales y medioambientales es una constante registrada en Colombia, Argentina, Perú y Bolivia. La empresa, por su parte, rechaza estas acusaciones.

Por donde se le mire, el emporio de la suiza Glencore es imponente. Tiene presencia en casi 50 países y comercializa todas las materias primas que interesan al mercado mundial.

Glencore recorta sus pérdidas

Glencore anunció este miércoles a sus accionistas pérdidas por 369 millones de dólares (357 millones de francos suizos) durante el primer semestre del 2016.

La empresa sigue en “números rojos”, pero consiguió reducir sus pérdidas a la mitad de las que había reportado durante el mismo lapso del 2015.

La actividad de Glencore ha perdido ritmo debido a que el valor de las materias primas (oro, cobre o derivados del petróleo) ha mermado en el mercado internacional. La firma consiguió, no obstante, una facturación de 69.425 millones de dólares (67.183 millones de francos) durante la primera mitad del año, lo que la mantiene como líder del sector a nivel global.

Para sanear sus finanzas, Glencore intenta reducir su nivel de deuda, que actualmente se ubica en 23.580 millones de dólares (22.814 millones de francos).

Sobre los resultados, Ivan Glasenberg, director General de Glencore, dijo que el 2016 ha sido un año difícil para las materias primas, pero añadió que su grupo "segurá alerta para adaptarse a las condiciones cambiantes de los mercados”.

Su llegada a Latinoamérica coincidió con los 90, década en la que el grueso de los gobiernos de la región confió en el neoliberalismo como la solución para compensar siglos de rezago económico. Sin embargo, han sido los últimos 10 años y el auge de las materias primas lo que ha obrado como la principal catapulta de Glencore.

Su forma de operar inquieta, no obstante, a organizaciones como PAS y ASK!, que en 2010 se dieron a la tarea de colocar una lupa sobre la compañía revisando a detalle toda la información contenida en sus reportes financieros y de sostenibilidad para comprobar si coincidía con la realidad.

Sus conclusiones, publicadas en el “Informe sombra de sostenibilidad de las operaciones de Glencore en Colombia”, probaron en 2014 una serie de irregularidades. Este otoño presentará una nueva investigación que amplía su alcance a otros países de Latinoamérica.

Las oenegés adelantan a swissinfo.ch que darán pruebas de que los mismos problemas se repiten en Perú, Bolivia y Argentina.

Violación de derechos

 “Glencore hace en Latinoamérica todo lo que tiene prohibido en Suiza. Solo en Colombia, en materia medioambiental, la firma es objeto de alrededor de 60 investigaciones por operación en áreas protegidas, taponamiento de ríos, contaminación del aire por encima de los límites permitidos y destrucción de flora y fauna, entre otras faltas”, afirma Rafael Figueroa, abogado especializado en tierras y miembro de la organización Pensamiento y Acción Social (PAS).

Figueroa es uno de los autores del informe y experto en el caso colombiano, en el que se enfoca inicialmente.

“Identificamos serios problemas en materia de derechos humanos y de seguridad. Glencore paga para que sean protegidas sus instalaciones y tiene acuerdos confidenciales con el Ministerio de Colombia. Realiza aportaciones -en dinero y en especie- por más de 180 000 dólares anuales para garantizar la protección de su infraestructura minera en los municipios de la Jagua y Becerril. Pero desde el año 2007, se han registrado múltiples vejaciones; y han tenido que realizarse investigaciones criminales a personal de la fuerza pública vinculado a los batallones financiados por Glencore por ejecuciones extrajudiciales. Existen incluso sentencias condenatorias por estos delitos”, dice Figueroa en entrevista telefónica desde Bogotá.

“Nuestro primer reporte (con información del periodo 2010-2014) evidenció también que hay decenas de investigaciones contra la multinacional por el trato que da a sus empleados, que padecen condiciones de seguridad industrial precarias y cuyas enfermedades no son atendidas debidamente. Y Glencore jamás habla de todo esto en sus informes, su estrategia es iniciar largas batallas legales para ganar tiempo”, añade.

“Condenamos los abusos”

Consultada por swissinfo.ch, Glencore responde con una visión opuesta.

“Tenemos un compromiso absoluto con los accionistas de operar de forma abierta y transparente”, dice Charles Watenphul, portavoz de la compañía en una entrevista telefónica.

“Nuestra política de preserva la biodiversidad y reducir al mínimo el impacto medioambiental es clara. Tenemos en marcha programas de reubicación de vida salvaje y reforestación en zonas afectadas. Respetamos la legislación colombiana y toda la actividad minera de Grupo Prodeco -nuestra filial- se apega a los Planes de Manejo Ambiental aprobados por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, que contemplan medidas para mitigar los impactos ambientales de las minas”, dice desde Baar.

Destaca que, en 2015, Ivan Glasenbeg, director General de Glencore, visitó Colombia para escuchar las demandas de la gente y para establecer compromisos de reasentamientos y aprovisionamiento de agua.

Posteriormente, se invitó a ciudadanos suizos y periodistas a visitar diversas comunidades de Cerrajón para que observaran la realidad de primera mano. En palabras de Watenpul, las oenegés que critican a Glencore no asistieron, y esto debería avergonzarles.

Cuando se le cuestiona sobre un tema delicado: las ejecuciones que habrían tenido lugar en las instalaciones de Glencore en años previos. Watenphul responde que “ni Glencore ni Grupo Prodeco han colaborado, apoyado o pagado a ningún grupo paramilitar. Destacamos nuestro compromiso con los derechos humanos y con el diálogo constructivo. Condenamos cualquier tipo de abuso contra los derechos humanos y nunca hemos tolerado, ni toleraremos, este tipo de hecho en nuestra área de influencia”.

Agrega que Prodeco trabaja incluso con la oenegé Fundación Ideas para la Paz y su operación se apega a los estándares internacionales de derechos humanos incluidos en la ‘Guía de Principios de las Naciones Unidas para los Negocios y los Derechos Humanos’.

“Grupo Prodeco monitorea constantemente las áreas aledañas a sus operaciones y en casos en los que advierte riesgos para las comunidades cercanas, lo informa a las autoridades y solicita la protección adecuada”, añade.

Más países en problemas

El primer informe sombra publicado por PAS y ASK! contiene datos hasta el año 2014 e hizo énfasis en las fragilidades de Colombia, país que “ha vivido un conflicto armado de cerca de cuatro décadas que ha dejado como saldo más de seis millones de víctimas y unos cinco millones de hectáreas de tierras abandonadas antes las condiciones de inseguridad reinantes”, según refiere el propio documento.

El Centro Nacional de la Memoria Histórica de Colombia reconoció en su momento que este conflicto se debió a la debilidad institucional del Estado, una que las oenegés estiman que ha aprovechado a su favor Glencore.

“El grueso de las inversiones extractivas -lideradas por Glencore- tienen lugar en zonas de conflicto armado, de despojos de tierra o de desplazamientos forzados”, dice el informe.

El trabajo escrito que se presentará este otoño, extiende sus alcances. Rafael Figueroa asegura que “en Perú, Glencore suscribió contratos con el presidente Alberto Fujimori bajo un régimen minero espacial que ya no está vigente, pero que permite a la empresa no revelar cifras y blindarse ante los vaivenes del tipo de cambio”.

En Bolivia, continúa, la situación también es compleja en materia de regalías, ya que estas no favorecen al gobierno y a sus ciudadanos.

En Argentina, en tanto, la situación es muy parecida a la de Perú, porque Glencore goza de los beneficios de contratos negociados con el ex presidente Carlos Saúl Menem para la mina de cobre La Lumbrera bajo reglas que ya no están vigentes, pero que no es posible echar atrás.

Figueroa precisa que no puede dar más detalles sobre el informe hasta su presentación oficial, pero asegura que confirma que Glencore opera con abusos en Latinoamérica.

Glencore declina confirmar si está al tanto de este nuevo reporte, pero reitera su apertura al diálogo. “Estamos comprometidos con la transparencia y con la construcción de asociaciones con organizaciones que busquen atender los retos sociales y medioambientales que enfrentamos en los países en los que operamos”.

Figueroa dice que el trabajo de las oenegés continuará, ya que las grandes empresas hablan cada vez más de valores y sostenibilidad, pero lo que citan sus reportes no siempre es real. “Con el primer informe sombra conseguimos llamar la atención del Director General de Glencore, Iván Glasenbeg, y de las autoridades locales de la empresa para iniciar una interlocución de alto nivel que no pensamos abandonar hasta ver resultados que se extiendan a otros países”, puntualiza.

Glencore en breve

Glencore, empresa suiza dedicada a la explotación y comercialización de materias primas, es producto de la fusión entre Xstrata PLC y Glencore International PLC materializada en 2013.

El origen de Glencore se remonta a 1974, cuando el empresario estadounidense Marc Rich decidió afincase en el cantón de Zug, en donde estableció una empresa que llevaba su nombre y se dedicaba a la comercialización de metales, carbón y petróleo.

En 1987 comenzó su expansión internacional y en 1994 tomó el nombre de Glencore.

En 2011 inició comenzó a cotizar en las bolsas de Londres y Hong Kong, y para entonces ya era el principal emporio de las materias primas del mundo.

Xstrata, por su parte, fue fundada en 1926 en Suiza -bajo el nombre de Südelektra- dedicada a proyectos de infraestructura y electricidad en Latinoamérica. Marc Rich comenzó a comprar títulos de la firma en los 80 y una década después ya era su principal accionista. La fusión entre ambas firmas se materializó en 2013.

En Latinoamérica, Glencore tiene presencia en México, Argentina, Perú, Ecuador, Colombia, Chile, Paraguay, Bolivia y Brasil. Colombia es uno de sus mercados más rentables.

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