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Obama en Cuba: visita simbólica, histórica… y nada más


Por Patricia Islas, Berna, colaboración en La Habana de Iván García


Los presidentes de EE.UU y Cuba, Barack Obama y Raúl Castro se reúnen hoy en La Habana. La visita de Obama es símbolo de esperanza para muchos cubanos, pero el sostenido embargo no deja paso a grandes esperanzas de una pronta mejora en su situación económica.

Tras la jornada dominical con la familia en el casco viejo de La Habana, este lunes Barack Obama se reúne con el presidente de Cuba, Raúl Castro. (Reuters)

Tras la jornada dominical con la familia en el casco viejo de La Habana, este lunes Barack Obama se reúne con el presidente de Cuba, Raúl Castro.

(Reuters)

El mundo ha puesto la mirada a la capital cubana, esa que sufre un deterioro tal que sus muros se caen a pedazos, mientras su gente sigue con “el invento” para sobrevivir en una Cuba socialista que no tiene para mantener a su gente y que, poco a poco, la ha dejado hacer negocios, en pequeño, para ganarse el pan de cada día, a semejanza de las economías de izquierda en la lejana Asia.

También lejos está el “periodo especial”, que dejó una amplia huella en el estómago de los cubanos, cuando el bloque soviético se desmoronó, y con ello también el único respaldo financiero que recibían los once millones de cubanos para sobrevivir, mientras su máximo enemigo les seguía dando la espalda.

Hoy, Obama está en la isla y trae consigo la bandera blanca, pero solo eso. Los cubanos saben que se irá de la Casa Blanca sin lograr terminar con el embargo económico que pesa contra ellos.

“No podrá hacer nada. El Congreso no lo deja”, subraya Rafael, un taxista habanero que no ve en la visita del presidente estadounidense nada que pueda significar cambios a favor de la sociedad cubana; y sobre las recientes detenciones de manifestantes opositores en La Habana, advierte que “es preferible ni mencionarlas siquiera”.

“Todos quisieran decirle algo a Obama”

Periodistas como Iván García Quintero, cuya madre está en el exilio en Suiza, escribe sobre “los actos de repudio” contra “los mercenarios” en estos días, en uno de sus comentarios publicados desde La Habana: “Un triste logro de la revolución de Fidel Castro. Una manera, aparentemente popular, de tachar la voluntad del otro. De anularlo. De intimidarlo“.

García resume lo que los diversos frentes en Cuba quisieran decirle a Obama: Para “la autocracia verde olivo, que Obama desmonte el embargo, devuelva la base naval de Guantánamo, cierre radio y televisión Martí, autorice el uso del dólar, permita el turismo y apruebe inversiones millonarias con empresas del Estado.”

Opositores como Antonio Rodiles y Berta Soler, añade García Quintero, “quisieran decirle que negociar con la dictadura fortalecería los mecanismos represivos y ponerle de ejemplo los disidentes que los domingos son apaleados por protestar pacíficamente en un parque de Miramar”.

Y “muchos cubanos de a pie, si pudieran, desearían departir con Obama para hacerle un recuento de sus penalidades”, resume el periodista cubano y concluye con un comentario de Roinel, graduado de Historia, sobre su análisis de esa postura de petitorios y quejas constantes: “La falta de mecanismos institucionales donde se canalicen los reclamos populares, vivir subsidiados por el Estado y la propaganda por casi seis década de que el país no funciona por culpa del 'bloqueo yanqui' ha provocado que a la gente le sea más fácil pedir a otros que exigirle al gobierno sus derechos”.

Acercamiento “complejo”

A menos de un año de que el 14 de agosto pasado se izara la bandera estadounidense en la Embajada de ese país en la Habana - misma que defendió Suiza como ‘potencia protectora” de los intereses de Washington en la isla (de 1961 a 2015) – el presidente Obama visitó la dependencia norteamericana y expresó su deseo de que los hijos del personal allí asentado, cuando crezcan “vean como natural el hecho de que un presidente de EE.UU. esté en Cuba”.

Desde Berna, el Ministerio de Exteriores de Suiza advierte, con respecto a la visita de Obama a La Habana, que de manera general, no comenta las relaciones entre Estados terceros. Sin embargo, recuerda que el Gobierno de Suiza saludó el anuncio de Washington y La Habana de iniciar la normalización de sus relaciones bilaterales y añade:

El Consejo Federal “está convencido de que esta normalización de relaciones por ambas partes es provechosa y contribuirá a la estabilidad y prosperidad de toda la región. El proceso de acercamiento es, no obstante, complejo. Ciertas sanciones por parte de EE.UU. han sido aligeradas, pero el embargo se mantiene en vigor”.

swissinfo.ch

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