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Gran paso, el informe de memoria histórica de Colombia




El estudio 'Trujillo, una tragedia que no cesa', es el primero elaborado por el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR) de Colombia sobre los 342 asesinatos aún impunes ocurridos entre 1988 y 1994 en el Valle del Cauca.

El historiador Gonzalo Sánchez agradeció a los gobiernos de Suiza y de Canadá el respaldo técnico, financiero y de asesoría para la concreción del documento.

El Grupo de Memoria Histórica (GMH) ha establecido un registro provisional de 2.505 masacres con 14.660 víctimas en Colombia entre los años 1982 y 2007.

En el caso específico de la denominada masacre de Trujillo –base de su primer informe- registró 342 asesinatos entre 1988 y 1994.

Las víctimas fueron torturadas y despedazadas vivas, en algunos casos en presencia de familiares, según los extensos testimonios incluidos en el documento del Grupo de Memoria Histórica de la CNRR sobre la masacre ocurrida en los municipios de Trujillo, Bolívar y Riofrío.

"Esto es parte de un pasado que nos avergüenza a todos, pues tenemos que reconocer que el Estado fue incapaz de proteger la vida de quienes hoy recordamos", dijo el vicepresidente Francisco Santos al presentar el informe en Bogotá el 16 de septiembre pasado.

Y es que "Trujillo es un caso límite por la atrocidad de lo allí acontecido y por la repetida vulneración de los derechos de las víctimas por parte de numerosos actores, incluido el Estado", subraya el informe.

Reconocimiento y legitimación

El Grupo de Memoria Histórica (GMH) emitió un conjunto de recomendaciones y su primer informe ya generó acciones inmediatas por parte de la Vicepresidencia, la Fiscalía y la Procuraduría General de la Nación.

De ello se congratula el coordinador del GMH, el historiador Gonzalo Sánchez, quien considera que la presentación pública del informe ha colocado al Grupo en condiciones nuevas de reconocimiento estatal y de legitimación social de su proceso.

Sánchez reiteró su "agradecimiento a Suiza por su compromiso con el pueblo colombiano y, en particular, con este proyecto de Memoria Histórica", a través de una misiva dirigida a Mô Bleeker, asesora principal de la División de Seguridad Humana del Ministerio helvético de Asuntos Exteriores. El coordinador del GMH destacó igualmente, dentro de este espíritu de colaboración del gobierno suizo, el "pleno respeto a lo que es un debate interno".

El respaldo financiero y de asesoría por parte de Suiza inició en 2005 con un apoyo a la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR), cuya creación está prevista con la Ley de Justicia y Paz. Berna destina 150.000 francos al año para asegurar salarios de algunos puestos claves, tanto en el GMH como en la CNRR.

"Nuestro papel ha sido sobre todo de consejeros", comenta a swissinfo Mô Bleeker.

"Desde su creación estamos trabajando muy de cerca con el Grupo de Memoria Histórica, el cual nos solicitó apoyo en la reflexión metodológica, en la consolidación de su plan de trabajo, de su autonomía y de la organización de su inmensa y compleja labor, que es la de obtener una memoria, un retrato a nivel nacional lo más objetivo posible sobre las violaciones a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario que han ocurrido en las últimas décadas", ahonda la especialista en transformación de conflictos y lucha contra la impunidad, uno de los temas prioritarios de la política exterior helvética.

Momento clave

Mô Bleeker estuvo en Colombia para presenciar la entrega del informe a la comunidad de Trujillo y a los familiares de las víctimas (09.09). "Un momento absolutamente clave del Grupo de Memoria Histórica: Devolver a la comunidad lo recogido". Una semana después el documento fue presentado en Bogotá, en una ceremonia pública, en el marco de la Semana de la Memoria, un conjunto de actividades académicas, artísticas y culturales.

La importancia de una labor y de un informe como éste de Memoria Histórica "reside tanto en contribuir al esclarecimiento de los hechos como a evitar que se repitan las violaciones a través de la implementación de políticas públicas, de reparaciones y de medidas de justicia. Se trata de un trabajo de concertación y de contribución a la transformación de los conflictos", destaca Bleeker.

El acompañamiento de Suiza también ha consistido en facilitar el acceso a otras experiencias en la tarea de memoria histórica. "Consejeros de Comisiones de Verdad de Perú y de Guatemala han podido contribuir a nivel metodológico en la reflexión del GMH colombiano o, por ejemplo, se han establecido contactos directos con un centro especialista en base de datos en Bosnia con el cual Suiza trabaja desde hace años".

"Creo que el Grupo de Memoria Histórica ha podido recoger lo mejor de lo que se ha hecho en otras partes del mundo", asegura Bleeker, quien -además de la calidad del trabajo, la imparcialidad y confiabilidad de los miembros del Grupo-,subraya el respeto total que la CNRR ha garantizado hasta la fecha a la autonomía del GMH.

"Hay que destacar también otros elementos importantes que tuvieron lugar durante la ceremonia pública de entrega del informe: el vicepresidente colombiano Francisco Santos reconoció la responsabilidad del Estado y pidió públicamente perdón por lo sucedido; a eso se añaden las declaraciones de la Procuraduría (de derechos humanos), que ha emitido una directiva para garantizar los derechos de las víctimas de Trujillo y y darle cumplimiento a las intervenciones de política pública señaladas en el informe".

Son pasos importantes, puntualiza Bleeker, "pues la lucha contra la impunidad reconoce por supuesto los derechos de las víctimas, pero la implementación de los deberes de los Estados son cruciales para romper con la impunidad y restablecer la credibilidad de las víctimas en las instituciones."

Adelante el Programa de Paz de Suiza en Colombia

"Un trabajo de memoria histórica como éste es ejemplar por sus efectos a nivel de transformación de conflicto y para reforzar el respeto a los derechos humanos y la seguridad humana", considera la especialista en transformación de conflictos y lucha contra la impunidad.

A pregunta de swissinfo, Bleeker advierte que el respaldo helvético a Memoria Histórica, junto con otros esfuerzos en el marco del Programa de Paz de Suiza en Colombia, siguen adelante, a pesar de que Bogotá suspendiera la labor de mediación helvética -como también de otros países- en el conflicto colombiano tras la liberación de Ingrid Betancourt.

"Las complicaciones en los procesos de facilitación no afectan las relaciones bilaterales. Tanto el presidente colombiano, Álvaro Uribe, como la embajadora de Colombia en Berna, Claudia Jiménez, siempre han insistido en que hay que apartar las cosas. Las relaciones Suiza-Colombia no pasan sólo a través de la facilitación, es un tema en medio de muchos otros de la cooperación, que sigue adelante con confianza, transparencia y respeto. De allí se desprende el resultado positivo del último viaje de nuestra ministra Micheline Calmy-Rey a Colombia".

"El aspecto de la mediación es uno de los elementos del Programa de Paz y creo que desde hace algunos años hasta somos más conocidos en Colombia por lo que hacemos en materia de tratamiento del pasado", opina Mô Bleeker.

¿Por qué Suiza asume esta labor? "El compromiso helvético se desprende de la atención puesta en su responsabilidad como Estado depositario de las Convenciones del Derecho Internacional Humanitario y, por lo tanto, hay una especie de hipersensibilidad a las violaciones de este derecho, a sus víctimas y a los deberes de los Estados", responde.

"Por un lado, ser depositarios nos garantiza una cierta credibilidad, y tratamos de convertir esa hipersensibilidad en acciones constructivas. Mucha gente me comenta que considera muy positivo que Suiza desarrolle una política externa con este perfil, que resulta algo muy natural por su carácter de depositaria: Tenemos una obligación moral, y la asumimos."

swissinfo, Patricia Islas Züttel

Contexto

La Semana por la Memoria Histórica, que se celebró en Colombia del 9 al 16 de septiembre, integró diferentes actividades alrededor de la entrega del primer informe del Grupo de Memoria Histórica de la CNRR.

El libro abordó los crímenes de Trujillo, que ya hace 14 años motivaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a suscribir con el gobierno de Ernesto Samper un acta de entendimiento que creó una Comisión de la Verdad. Ésta reconoció la responsabilidad del Estado colombiano en 107 crímenes.

A casi 20 años de la masacre y 10 de la aceptada responsabilidad del Estado en los hechos, la violencia en Trujillo continúa y los compromisos del Estado con la comunidad local y de víctimas siguen inconclusos.

En Trujillo aún no se ha hecho justicia. Al día de hoy no existe ninguna condena a los responsables de la masacre.

El Grupo de Memoria Histórica eligió esta masacre, de muchas historias trágicas del panorama de conflicto colombiano, porque -afirma- siguen registrándose numerosas víctimas y la comunidad es constreñida por viejos y nuevos actores criminales y porque la memoria de las víctimas sigue siendo atropellada: cuatro atentados ha sufrido el Parque Monumento a las víctimas.

Programa suizo de Paz en Colombia

Tiene un presupuesto anual de 2 millones de francos suizos, aunque el aspecto financiero se complementa con el de contenido en temas de asesoría en el proceso de paz colombiano.

En ese marco, Suiza ofrece ayuda técnica, acompañamiento y un respaldo financiero de 150.000 francos anuales para cubrir algunos salarios, tanto de la CNRR, como del subgrupo de Memoria Histórica.

Otros elementos del Programa son el acompañamiento en diálogos y procesos de paz y el apoyo a:
-iniciativas de organizaciones civiles suizas a favor de la paz con el subprograma SUIPPCOL,
-proyectos de derechos humanos de ONG colombianas y de organizaciones internacionales,
-apoyo a organismos de control del Estado, como la Defensoría del Pueblo,
-proyectos contra minas antipersona.

Se trata de un programa amplio, establecido a mediano y largo plazo, que continúa a pesar de que Suiza en este momento toma acta del hecho de que el gobierno colombiano no necesita una facilitación internacional.



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