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Hasta 300 francos de multa por basura en la vía pública



Las autoridades de la capital suiza imponen sanciones que van de 40 a 300 francos para los menos cuidadosos en colocar la basura en su lugar.

Los más reacios en poner los desperdicios en el sitio correcto serán observados este jueves en Berna por el "primer embajador de la lucha contra la basura callejera olvidada", Urs Freuler, quien advierte que muchos de los desperdicios abandonados son envoltorios de comida rápida.

En Berna, como en otras ciudades helvéticas, los costos totales por recogerla son muy altos: ascienden a 26,5 millones de francos anuales. En promedio, el proceso para "deshacerse" de una tonelada de desechos cuesta casi 500 francos.

El gobierno bernés sabe que la tarea no sólo se centra en el factor dinero, sino que se requiere de la voluntad de la gente para que esta ciudad, patrimonio de la humanidad, no deje de perder su encanto y limpio aspecto.

El jefe de la recolecta de desechos de la ciudad, Beat Hunziker, ha advertido la importancia de informar a la gente sobre los costos para incinerar, reciclar o deponer la basura.

En cuanto a los desperdicios domésticos –más de 30 toneladas anuales- la situación está bajo control. Los berneses colocan fuera de sus hogares dos veces por semana las bolsas de basura de 35 o 60 litros, con una etiqueta de pago para cubrir los gastos de desecho de 1,40 o 2,60 francos respectivamente.

El cartón y el papel se recolecta cada 15 días y las botellas y envases se regresan en los contenedores colocados en todos los supermercados. Separar la basura conviene al bolsillo y es una actividad que se ha vuelto una costumbre para la mayoría de los suizos desde hace varias décadas.

Cabe decir que en el reciclaje de botellas de plástico, los suizos están muy por delante de sus vecinos europeos. En 2005, el 75% de todas las botellas plásticas reciclables (PET) fueron retornadas para su reutilización al 80%. (En la Unión Europea sólo regresa el 35%).

La basura de nadie

El problema se produce en los sitios públicos, donde las autoridades observan cómo se generan grandes cantidades de desechos de envoltorios de comida rápida, cada vez más solicitada por los citadinos.

En Berna, al medio día son los estudiantes y los empleados los que más consumen este tipo de alimentos y los cestos de basura a veces resultan pequeños.

La asociación de reciclaje de botellas PET y la cooperativa para el reciclaje de aluminio IGORA han unido fuerzas en una campaña para que esa "basura de nadie" termine en los basureros.

En la tarea, la figura de Urs Freuler, con quien conversó swissinfo, resulta indispensable. Denominado embajador de la lucha contra la basura callejera olvidada, Freuler ha recorrido ciudades como Zúrich o Ginebra en busca de los dueños de la basura olvidada.

"Muchos de los desperdicios abandonados son embalajes de comida rápida", advierte.

Señalarlos con el dedo no es tan eficaz

¿Quiénes son los más descuidados y no colocan la basura en su sitio? "No se puede hablar de una generación en concreto, aunque de acuerdo a mis experiencias en diversas ciudades suizas, los jóvenes entre los 14 y los 25 años de edad son los más reacios".

"La basura en los lugares públicos ha crecido por la nueva cultura alimenticia en las ciudades con todos esos empaques desechables", comenta este singular vigilante, quien este jueves 10 de agosto merodeará los prados a orillas del río Aar, en Berna.

"Cuando veo que dejan los desperdicios al lado del basurero o donde se encontraban sentados les digo: 'Hola, creo que olvidaron algo'. Algunas veces huyen corriendo y entonces les sugiero ayudarles para tirar la basura en el sitio adecuado, porque ya me he percatado que señalarlos con el dedo no resulta muy eficaz."

Pero Freuler advierte que "no sólo los consumidores de esos productos son los responsables, sino también los que venden esos alimentos, quienes no sólo deben estar interesados en las ganancias. A fin de cuentas, todos somos responsables".

En Berna, los comercios que más basura generan, pagan más impuestos por ello. Además, desde hace dos años las autoridades han establecido castigos para los menos limpios en la vía pública.

Hasta 5 multas al mes

La multa más baja de 40 francos es para aquel que deje restos de comida, botellas, colillas de cigarro o goma de mascar fuera de los cestos de basura.

Para el que olvide recoger la materia fecal de su perro en la acera, la enmienda es de 50 francos y "aquellos que dejen bolsas de basura en los alrededores pueden ser castigados hasta con 300 francos de multa", comenta Thomas Jauch, portavoz de la policía de la ciudad de Berna.

Lo cierto es que la capital "es una ciudad muy limpia", subraya Jauch, quien explica que los agentes de policía que observan a una persona infractora, le advierten primero que los desechos deben ser dirigidos a su sitio y "sólo en caso de rechazo se les castiga. Se imponen entre 3 y 5 multas por mes."

swissinfo, Patricia Islas Züttel

Urs Freuler, campaña Antilittering

Muchos de los desperdicios abandonados son embalajes de comida rápida

Contexto

Varias ciudades han lanzado campañas de concientización a favor de la limpieza en los lugares públicos, en un país considerado entre los más limpios de Europa.

Un estudio de la Universidad de Basilea indica que el 30% de la basura en las áreas públicas no llega a los cestos de desechos.

En Berna, como en otras ciudades, las autoridades constatan el incremento de la basura, producto, sobre todo, de los envases de comida rápida.

Además de realizar campañas de concienciación, varias ciudades de la parte germanófona de Suiza imponen multas a los que ensucien los espacios públicos.

En la parte francófona no se descarta la idea de establecer castigos.

Basura en Berna

Total: 62.500 toneladas
31.200 toneladas de desperdicios domésticos
2.400 toneladas recolectadas en áreas públicas (colocadas dentro o fuera de los basureros)
11.400 toneladas de papel y cartón.



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