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Imágenes que no callan

Helen Zout muestra una de sus fotos expuestas en el Centro Cultural Recolota.

(swissinfo.ch)

La artista Helen Zout, de origen suizo, inaugura en Buenos Aires la muestra fotográfica 'Huellas de desapariciones durante la última dictadura militar en Argentina, 1976-1983'.

Su trabajo deja entrever las profundas heridas de una sociedad que se resiste a olvidar los horrores de aquellos años oscuros.

Helen Zout tenía apenas 19 años cuando llegaron a buscarla los militares a su casa. El destino quiso que ella (embarazada de su primer hijo) y su esposo no estuvieran en casa y pudieran ocultarse de los represores... y sobrevivir.

Así comienza la historia de esta mujer cuyo 'pecado' era militar en el Centro de Estudiantes de la Universidad de la Plata, en las filas de la JUP (Juventud Peronista).

"Yo estudiaba Antropología Cultural cuando vinieron a buscarme a mi casa para secuestrarme. Por suerte estaba trabajando y mi marido me pasó a buscar y empezamos a escondernos en distintos lugares del país..."

La historia es larga y triste, pero también llena de vida. La vida que les permitió formar una familia con cuatro hijos y sobrevivir para contarlo, transmitiéndolo a las generaciones siguientes, buscando que nunca más se repita.

"Hablo a través de las fotos"

"En esos años, mientras andábamos ocultándonos, empezamos a hacer distintos cursos y, entre ellos, estudié fotografía. Ahí descubrí que a través de las fotos podía expresar todo lo que no me dejaban decir con palabras. Hasta hoy hablo a través de las fotos", cuenta Helen a swissinfo, mientras recuerda aquellos tiempos difíciles.

Cuando se le pregunta qué motivó esta muestra sobre las 'huellas de desapariciones' explica que, pasados 24 años de aquel momento coyuntural, sintió que debía contar esta historia:

"Tenía que hacer algo sobre aquel momento, donde desapareció tanta gente querida, tantos amigos. Nosotros, mientras estábamos escondidos, si bien no sabíamos exactamente todo lo que estaba pasando, lo sospechábamos porque la gente, literalmente, desaparecía. Así surgió la necesidad de expresar ese silencio traumático".

Aunque Helen ignoraba el horror de las torturas, la verdad se reveló cuando llegó la democracia, mientras asistía a los 'Juicios por la Verdad', donde empezó a escuchar testimonios de sobrevivientes que narraban las circunstancias de desaparición propia o de sus familiares.

"Allí empecé a tomar fotografías, pero me di cuenta de que no era eso lo que yo quería, ya que quería un trabajo mucho más profundo e íntimo. Empecé entonces a tener entrevistas con las víctimas, donde se generaba un vínculo muy importante".

El agua como tumba

"Esta muestra trata de recomponer el cuerpo ausente, que es el de los desaparecidos, a través de las huellas dejadas en los sobrevivientes, sea en los padres, en los hijos, o en los sobrevivientes de los centros clandestinos de detención", explica la artista.

"También hice un trabajo especial en el Río de la Plata, donde habían tirado cadáveres y el río los devolvía a la orilla", agrega.

Helen se refiere a los 'vuelos de la muerte' que llevaba adelante la última dictadura militar donde desaparecieron miles de hombres y mujeres: personas anestesiadas que eran arrojadas al mar y luego, devueltas por el agua.

Para este trabajo hizo una investigación exhaustiva revisando testimonios, reportajes, entrevistas y archivos policiales, que le permitió detectar los lugares exactos donde habían aparecido los cuerpos. La fidelidad de su obra premió a la fotógrafa con la beca Guggenheim 2002, y eso le posibilitó poder recorrer distintos países en busca de testimonios.

"Así trabajé en Suiza, Holanda y en España con sobrevivientes e hijos de desaparecidos", explica.

Aunque muchos exiliados de la dictadura eligieron como destino para sobrevivir el país alpino, y la idea estuvo en su momento en la cabeza de Helen, la falta de pasaporte y la imposibilidad de tramitarlo (la hubieran detenido), hizo que no pudiera escapar a ese destino.

"Siempre me pregunto qué hubiera pasado si me hubiera podido ir. Creo que la realidad de los que nos quedamos es muy distinta de la de los que se fueron. Pienso que para los que se fueron el tema quedó como suspendido. Se silenció, en muchos casos, por completo", afirma.

"Recuerdo una entrevista que le hice a una señora, una sobreviviente, donde ella me dijo que era la primera vez que hablaba de esto con alguien. Algo que es una experiencia totalmente diferente: ni mejor ni peor. Otra experiencia..."

Suiza en el alma

La ciudadanía helvética de Helen es gracias a su abuelo, Eduardo Burry, quien llegó en 1920 a la provincia de Santa Fe, junto con tres hermanos, y luego de varios destinos en Argentina se afincó en la zona de Tarija, en la frontera boliviana.

"El papá de mi mamá, Ana Carolina, había llegado desde Friburgo, y él fue quien me inculcó desde chiquita el amor por la Confederación y quien se preocupó por que todos tengamos la ciudadanía. Es así como mis cuatro hijos -Facundo (28), Inti (26), Federico (24) y Lisandro (22)- son ciudadanos helvéticos y todos volvieron a estudiar a Suiza".

Helen dice, con inocultable orgullo, que Suiza le dio a la Argentina cuatro hombres (su abuelo y tres tíos-abuelos), y ella le devolvió a Suiza otros cuatro: sus hijos.

Nunca más

La imagen de un torturador encapuchado, obtenida de los archivos de la policía; un cráneo con un balazo en la cabeza; hijos y padres de desaparecidos; supervivientes con la expresión imborrable del dolor; las orillas del Río de la Plata, donde aparecían los cuerpos maniatados y putrefactos, son algunas de las fotos que pueden verse desde este jueves (09.03.) en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires.

Un cachetazo visual, un llamado a la conciencia... De eso trata el trabajo fotográfico-documental de Helen Zout; un grito silencioso que dice, en blanco y negro: 'nunca más'.

swissinfo, Norma Domínguez, Buenos Aires

Contexto

La muestra 'Huellas de desapariciones' fue expuesta en Argentina, Bélgica, París y Estados Unidos.

El Centro Cultural Recoleta, en Buenos Aires, dedica el 75% de su predio a recordar el 30 aniversario del golpe militar.

'30 años. Estéticas de la memoria' es una muestra multidisciplinaria y testimonial que reúne en 14 salas obras de León Ferrari, Santiago Porter, Cristina Piffer, Nora Dobarro, Marcelo Brodsky, el video testimonial de Julieta Hanono y las fotografías documentales de Helen Zout.

La muestra se podrá visitar entre el 9 de marzo y el 2 de abril de 2006.

La exposición de Helen Zout contó con el auspicio de la Embajada de Suiza en Buenos Aires.

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