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Iniciativa contra alminares: una guerra de sustitución

(Keystone)

La iniciativa contra los alminares no ha dañado reputación de Suiza en el extranjero, sostiene la ministra de Justicia Eveline Widmer-Schlumpf en entrevista con swissinfo.ch.

Es más, según la consejera federal, refleja que la democracia directa y el debate abierto son puntos fuertes del sistema helvético.

swissinfo.ch: Los observadores consideran que la iniciativa contra los alminares deteriora la imagen de Suiza en los países musulmanes. ¿Comparte usted esta opinión?

Eveline Widmer-Schlumpf: Hasta ahora no veo que debido a las discusiones en torno a la iniciativa suframos algún perjuicio. Tampoco ha surgido una situación particularmente inquietante.

Por el contrario, gracias a la excelente tarea de comunicación de nuestras embajadas hemos conseguido mostrar en todas partes que la democracia directa y el debate abierto forman parte de nuestros logros.

Yo creo que esto es comprendido en el extranjero. Pienso asimismo que se respeta el que discutamos en Suiza sobre asuntos que en el extranjero jamás se discutirían. Esta es una gran cualidad en Suiza.

Constato –y agradezco-, que la población musulmana en Suiza no se deje provocar por esta campaña que, en parte, explota factores emocionales, sino que en lugar de ello trate de explicar objetivamente lo que es y no es el Islam.

Me parece bien el que podamos debatir sobre las actitudes y semejanzas de las distintas religiones, así como sobre las limitaciones de las libertades individuales y el papel del Estado en el orden social.

swissinfo.ch: El velo, la prohibición de bañarse en piscinas públicas y los matrimonios forzados no son valores suizos ni de emancipación. ¿Cómo los percibe usted?

E. W.-S.: Soy partidaria de una sociedad liberal y de la igualdad de derechos para el hombre y la mujer. No puede ser que el trato entre mujeres y hombres, niñas y niños sea diferente. Pero ésta no es la cuestión que plantea la iniciativa.

La iniciativa contra los alminares da lugar a un "debate de sustitucción". Los partidarios toman como pretexto los alminares, pero lo que hacen es defenderse de la creciente islamización y la sharia (ley islámica) y así lo manifiestan en su argumentación a favor de la iniciativa.

awissinfo.ch: ¿Comprende usted los temores de la población?

E.W.-S.: Comprendo los temores si atañen a personas que actúan de modo fundamentalista e ilegal. Pero a esta categoría sólo pertenece una pequeña minoría de musulmanes y musulmanas.

Pero la iniciativa contra los alminares es un camino equivocado para actuar en este campo. En nuestro ordenamiento jurídico tenemos los instrumentos para defendernos. Nuestro derecho público no permite la mutilación genital ni la sharia.

La prioridad en nuestro Derecho Constitucional se atribuye al ordenamiento público antes que al religioso. El prohibir un alminar es oponerse a una construcción, pero no puede contribuir a que se resuelvan asuntos inherentes a la problemática señalada.

swissinfo.ch: Los adversarios de los alminares argumentan que la libertad religiosa es pisoteada sobre todo en los países islámicos. ¿Por qué no exige usted de estos países un derecho de reciprocidad?

E. W.-S.: Hay también países cristianos y no sólo islámicos que no respetan la libertad religiosa y de expresión.

Es imperioso oponerse cuantas veces haya que hacerlo. Suiza tiene –en su condición de país humanitario-, la función de intervenir a favor del respeto de las libertades fundamentales. Lo hacemos en la medida de lo posible, pero el hecho de que en otro país haya atropellos no nos autoriza a aplicar lo mismo.
No hay simetría de la injusticia. Por suerte nos hemos distanciado del principio 'ojo por ojo, diente por diente'.

swissinfo.ch: De acuerdo con el Gobierno, el prohibir los alminares no comulga con los valores centrales de Suiza. ¿Por qué?

E. W.-S.: La Constitución garantiza la libertad religiosa. Significa la libertad de tener un credo, pero también implica la libertad religiosa hacia el exterior; o sea, la libertad de que las personas puedan mostrar con símbolos, vestimenta o con una construcción su pertenencia a una comunidad religiosa.

Uno de los propósitos importantes de la Constitución es prohibir la discriminación. Y prohibir a una sola comunidad religiosa construir un elemento simbólico de su creencia es discriminatorio.

swissinfo.ch: Usted rechaza la iniciativa porque ésta infringe los acuerdos internacionales. ¿Ha renunciado Suiza a su soberanía?

E. W.-S.: Hemos firmado la Convención Europea sobre los Derechos Humanos (CEDDHH) y el Pacto II de la ONU sobre los derechos civiles y políticos. Si asumimos obligaciones vinculantes –como lo hicimos hace ya varios años-, debemos atenernos a ellas.

swissinfo.ch: ¿Qué pasaría si la iniciativa es aprobada?

E.W.-S.: Ante todo creo que la iniciativa será rechazada. Si señalamos lo que puede y no puede causar, la mayoría de la población suiza verá que no es el camino apropiado para solucionar eventuales problemas.

Si la iniciativa fuera aceptada, existe la posibilidad de que algún miembro de la comunidad musulmana presente denuncia ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos.

Y la probabilidad de que el recurso sea aceptado es elevada porque la iniciativa contradice claramente la Convención Europea sobre los Derechos Humanos.

Andreas Keiser y Mohamed Cherif, swissinfo.ch
(Traducción: Juan Espinoza)

CARTEL POLÉMICO

El afiche de los partidarios de la iniciativa han desatado polémica. Basilea, Lausana y Friburgo, entre otras ciudades, lo han prohibido.

Otras como Zúrich, Lucerna y Ginebra lo permiten basando su decisión en la libertad de expresión.

La Comisión Federal contra el Racismo sostiene que el cartel alimenta los prejuicios y no favorece la cohesión social.

El cartel muestra a una mujer cubierta con velo y alminares con forma proyectiles sobre la bandera suiza.

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ALMINARES EN SUIZA

En Suiza hay cuatro alminares. Las torres de oración quedan en Ginebra, Winterthur, Zúrich y Wangen en Olten.

Según un estudio de la Comisión de Extranjeros, existen en Suiza alrededor de 130 centros culturales y moradas de plegaria.

La mayoría de estos lugares funciona en viviendas o edificios comunes.

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(swissinfo.ch)

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