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Juicio en Suiza


Sperisen: "Nadie puede acusarme con plena certeza"




Erwin Sperisen, en el banquillo de los acusados, en Ginebra. (Keystone)

Erwin Sperisen, en el banquillo de los acusados, en Ginebra.

(Keystone)

El futuro del suizo-guatemalteco Erwin Sperisen está en manos de siete jueces del Tribunal Criminal de Ginebra. El Ministerio Público cantonal solicita prisión de por vida para el ex jefe policial centroamericano por los 10 asesinatos que se le imputan. Tres semanas de proceso terminan este viernes con el veredicto de la corte.

Hace una década, Erwin Sperisen se convertía en jefe de la Policía Nacional Civil (PNC) en un país que aún no se recuperaba de un genocidio ignorado y un conflicto civil de larga data. Entonces, el nuevo jefe policial de 34 años ni se imaginaba vivir en Suiza, ni terminar en el banquillo de los acusados, ni que un procurador ginebrino solicitara recluirlo de por vida.

Sin embargo, la muerte de tres legisladores salvadoreños en 2007, ejecutados por miembros de la PNC, precipitó el fin de su carrera y su partida hacia Ginebra. “Tuve que sacar a mi familia de Guatemala ante amenazas de muerte”, recordó Sperisen este martes, durante el juicio del que es objeto en la ciudad de Calvino.

Pero a Sperisen no se le enjuicia en Suiza por la muerte de esos diputados. No. El Ministerio Público de Ginebra lo ha llevado ante el Tribunal Criminal local por dos hechos ocurridos en años precedentes: el asesinato de 3 prófugos de la cárcel El Infiernito, en 2005; y de 7 reos del reclusorio Pavón, en 2006.

Estas 10 ejecuciones extrajudiciales son bien conocidas en Guatemala. Un juicio sobre estos crímenes se realizó en agosto de 2013 contra funcionarios menores, pero los altos directivos que presuntamente estarían implicados en sendos casos se libraron de la justicia guatemalteca por vivir en el exterior y porque, tal vez, en Guatemala nunca hubieran sido llevados a juicio.

Erwin Sperisen durante 5 años vivió tranquilo con su familia en Ginebra. No obstante, el jefe policiaco fue detenido en 2012 y tras dos años de prisión preventiva, finalmente fue llevado al banquillo de los acusados por orden del primer procurador de Ginebra, Yves Bertossa, que consideró haber reunido los elementos suficientes para enjuiciarle por esos 10 asesinatos, por uno de ellos, como autor directo. El juicio inició el 15 de mayo pasado y ahora llega a la recta final, tras los alegatos finales de la querella y la defensa.

Cuerpos ilegales de la PNC

Bertossa basa sus acusaciones en las investigaciones realizadas por el Ministerio Público (MP) guatemalteco, en colaboración con la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), una institución mencionada hasta el cansancio por la defensa del ex jefe policiaco durante el proceso, en un intento por desacreditar a este órgano independiente de carácter internacional, creado en 2007 -justo después del escándalo del asesinato de los parlamentarios salvadoreños- para asesorar en la investigación de los delitos cometidos por los cuerpos ilegales de seguridad de la PNC y contribuir a fortalecer el sistema judicial de ese país.

Los expertos que han trabajado en la CICIG y  que fueron llamados a las audiciones en Ginebra afirman que los altos mandos de la seguridad en Guatemala, incluidos el ministro de Gobernación, Carlos Vielmann, y el director y subdirector de la PNC, Erwin Sperisen y, Javier Figueroa (testigo también en Ginebra), autorizaron la actuación de estos comandos paralelos y sabían de sus actividades, entre ellas, las ejecuciones extrajudiciales en Pavón y El Infiernito.

“Testimonios comprados”

La defensa asegura que todas las personas que rindieron testimonio en contra de su cliente mintieron, incluido el testigo que afirma haber visto a Sperisen disparar directamente al reo José Abraham Tiniguar, durante el operativo de gran envergadura efectuado el 25 de septiembre de 2006 para recuperar la prisión Pavón, en manos de los propios reclusos hacía más de una década.

“No se puede juzgar el caso con nuestros reflejos ginebrinos”, dijo el abogado Giorgio Campa, para hacer comprender el contexto guatemalteco en el que se encontraba el otrora jefe policiaco en ese operativo donde 7 reos perdieron la vida, “aunque no se sabe quién los mató”.

También en la muerte de tres prófugos de la prisión El Infiernito, en diciembre de 2005, los abogados de Sperisen afirman que no hay pruebas para señalar la responsabilidad del ex jefe de la PNC, aunque la operación la realizó esa institución.

Por su parte, Sperisen, en su última oportunidad de hablar ante los siete jueces que dictarán su veredicto el viernes, dijo, tranquilo: “No mate ni ordené la muerte de nadie; ni participé en la planificación para dar muerte a nadie. Espero que puedan ustedes esclarecer que nadie puede acusarme con plena certeza de esos hechos, porque no hay base alguna para  hacerlo”.

Mismo caso, varios juicios

En Austria:

Javier Figueroa, subdirector de la PNC de 2004 a 2007, obtuvo el estatus de refugiado en Austria.

En ese país enfrentó un juicio en 2013 por los mismos cargos que se imputan en Suiza a su amigo de infancia, Erwin Sperisen.

El tribunal popular local encargado del caso decidió librarlo de todo cargo, a falta de pruebas.

En España:

El jefe directo del ex director de la PNC, Erwin Sperisen, fue el otrora Ministro de Gobernación, Carlos Vielmann. Hoy el doble nacional (español-guatemalteco) vive en España.

Debido a su nacionalidad española, podrá será juzgado en el país ibérico, también por las 7 ejecuciones extrajudiciales en Pavón y las muertes de 3 prófugos de El Infiernito.

El procurador de los asuntos complejos

El primer procurador, Yves Bertossa, advirtió a los jueces del Tribunal Criminal que jamás tendrían tantos elementos de prueba como los que se han reunido, con fotos, vídeos y testimonios, y apeló a su “buen sentido e íntima convicción” para juzgar a Erwin Sperisen.

“El jefe es el que decide, y los ejecutantes, los que ejecutan. Esto es así en Guatemala, en Suiza y en cualquier parte del mundo”, afirmó para señalar la responsabilidad del ex jefe policiaco en las 10 ejecuciones extrajudiciales de las que se le acusa.

“Estos asesinatos son crímenes de Estado, planificados, organizados y decididos por las más altas instancias de Guatemala”, reiteró el encargado de la sección de asuntos complejos del Ministerio Público de Ginebra, que se ocupa de casos de envergadura internacional, incluidos los de índole financiera.

“El Estado mata así dos veces: a diez personas y a su propia democracia. Esta manera de proceder, la “limpieza social”, es la más grave que puede existir y por esa razón pido condenar al señor Sperisen a la prisión de por vida”.

Juicio singular

Los principales medios nacionales han seguido atentos el desarrollo del proceso, porque se trata de un juicio extraordinario en el contexto helvético, donde por primera vez se juzga a un suizo por cargos de extrema gravedad cometidos en un país envuelto en un contexto de impunidad casi sistemática.

En este proceso, “se intenta resolver paradigmas que no nos competen”, según la expresión de uno de los abogados de la defensa.

Empero, el caso Sperisen se sitúa en un contexto del derecho penal común, pues el acusado es doble nacional (suizo-guatemalteco) y el procedimiento en curso es, en ese sentido, “ordinario”, indica Sévane Garibian, doctora en Derecho y experta en derechos humanos y justicia penal internacional.

Asistencia internacional, clave para el caso

Garibian recuerda que este proceso ha sido posible, gracias a los elementos de prueba establecidos, especialmente, por la investigación de la CICIG, y transmitidos por comisión rogatoria a Suiza. “La asistencia internacional en la materia ha sido una clave para el seguimiento del caso.

La investigadora de la Universidad de Ginebra recuerda que Suiza está implicada en el proceso de tratamiento del pasado en Guatemala, en el marco del programa de apoyo de Suiza a la justicia transicional y agrega:

“El proceso ginebrino puede ser visto como la materialización de la competencia penal suiza (por el hecho de la nacionalidad del acusado) y como una contribución a la lucha contra la impunidad de violaciones graves de los derechos humanos, desde el punto de vista internacional”.

Lejos de toda influencia

Desde Guatemala, la opinión de Ramón Cadena, director en Centroamérica de la Comisión Internacional de Juristas (CIJ): “Por primera vez se procesa a una persona  que tuvo mucho poder político y estuvo muy ligado al poder económico de Guatemala, algo imposible de lograr en este país, a causa del sistema de impunidad muy férreo que no permite que los casos avancen. En segundo lugar, es un caso muy importante porque representa la lucha contra la impunidad en Guatemala: Las víctimas siempre tratan de lograr justicia, aunque sea en otras jurisdicciones. Además estamos hablando de crímenes graves”.

Cadena asegura que este caso es de mucha transcendencia, aunque a Sperisen no se le juzga por el principio de jurisdicción universal. “En todo caso, se está demostrando que cuando hay jueces imparciales, y cuando no influyen sectores externos, en este caso la iniciativa privada guatemalteca, que no puede influir en los tribunales suizos, si hay justicia”.

Y el jurista despeja toda duda sobre lo que debe estar al centro del juicio en Ginerbra: Aunque Sperisen no hubiese disparado ni una sola bala, hay que determinar su responsabilidad por el conocimiento que él tenía de los hechos”.

swissinfo.ch



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