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La prensa, tras el anuncio


"La crisis del euro no es un fenómeno pasajero"


Por Patricia Islas , Berna


Tras el 'terremoto' de ayer, mirada veloz a la prensa suiza y extranjera.  (Keystone)

Tras el 'terremoto' de ayer, mirada veloz a la prensa suiza y extranjera. 

(Keystone)

Para los editorialistas helvéticos, la liberalización del tipo de cambio del franco suizo frente al euro se debe a la situación reciente que ha reforzado a la moneda helvética como “puerto seguro”. Para la prensa extranjera, Suiza es la primera ficha de dominó en caer.

El diario ‘Der Bund’, de la capital suiza, y el ‘Tages Anzeiger’, de Zúrich, bajo el mismo techo editorial, inician portadas con su editorial compartida, bajo el título ‘Principio esperanza” en la que advierte pocas razones convincentes ante la medida tomada ayer por el banco central helvético. Argumenta que el desarrollo distinto del dólar y el euro frente al franco suizo no es nuevo. “La razón real para terminar con el suelo cambiario tiene más que ver con los acontecimientos de las últimas semanas. La crisis del rublo ruso en diciembre confirmó, de nuevo, la función de puerto seguro del franco suizo. Solo gracias a las intervenciones en el mercado de divisas, el Banco Nacional pudo mantener el freno”.

“Como nuevo instrumento el BNS anunció el 18 de diciembre la introducción de tasas de interés negativas a partir del 22 de enero, una clara señal de que su instrumentarium empleado hasta entonces, ya no lo consideraba suficiente. El desarrollo reciente en Europa denotaron que la crisis del euro no es un fenómeno pasajero”.

El editorial explica que el banco central ha apostado por el principio esperanza con el anuncio ayer de descender medio punto la tasa de interés sobre los depósitos bancarios.

En el comentario publicado por el ‘Neue Zurcher Zeitung’, de Peter. A Fischer, se trata de un “Fin consecuente con susto”, la decisión del Banco Nacional Suizo (BNS) , al advertir que eliminar el freno para evitar un franco suizo más fuerte impuesto hace tres años y cuatro meses más tarde hubiese costado sido  provocado incluso costos más altos, “ante las condiciones actuales”.

“El BNS decidió correctamente y en conformidad con su mandato”.

Para el diario de Ginebra, ‘Le Temps’, está claro que el banco central “sin duda buscó anticiparse a la decisión esperada para la próxima semana del Banco Central Europeo (BCE), que se prepara para lanzar un programa de nueva compra masiva de deuda. Este hará bajar el euro y, por lo tanto, provocará nuevas presiones al franco. Antes de reconocerse vencido al no poder mantener su tope al franco suizo, el BNS reaccionó”.

En su editorial, titulada ‘Ingenuidad culpable’, explica que los responsables del BNS se mostraron seguros de su decisión, mientras que industriales, economistas y políticos gritaban escandalizados y el mercado se desmoronaba. Uno se puede preguntar si el BNS hizo prueba de ingenuidad sin darse cuenta que ponía en riesgo su credibilidad”.

“En algunos segundos el BNS cambió de modelo. De una economía protegida por una tasa tope, al restablecimiento de una política liberal”. Está claro también para este diario que “las tasas de interés negativas tendrán un efecto atenuante. Pero la brutalidad del anuncio puede hacer daños, más allá de la sacudida resentida en los mercados este jueves”, concluye el editorial publicado hoy.

Para ‘Le Matin’, de Lausana, se ha tratado de “un puñetazo en el estómago’, el anuncio de ayer. Al hacer referencia al sector industrial, dedicado sobre todo a la exportación, “cuya estabilidad es su moto propio, este retorno a un franco fuerte recuerda de forma brusca que todo aquello que es fuerte no es necesariamente bueno”.

Y desde el sur helvético, el Corriere del Ticino observa que tras el terremoto que provocó el anuncio del BNS ayer, este medio día un euro se cambiaba por 98,92 centavos de franco suizo. “La economía entera del país está en espera de conocer un nuevo equilibrio (en el cambio euro/franco) para poder adaptarse a la nueva realidad”.

Fuera de Suiza

Para el Wall Street Journal, "con la decisión del jueves, Suiza se convirtió en la primera ficha de dominó en caer en previsión de la decisión del Banco Central Europeo sobre la conveniencia de comprar grandes cantidades de bonos del gobierno de la zona euro para elevar la oferta de dinero y estimular la rezagada perspectivas económicas del bloque monetario. La mayoría de los analistas esperan que el BCE lance una política de este tipo, conocida como flexibilización cuantitativa, en su reunión del 22 de enero".

La decisión del BNS, y la reacción frenética en los mercados financieros, apunta el WSJ, "destaca el reto que enfrentan los bancos centrales que han mantenido medidas supuestamente temporales durante muchos años, y la sensibilidad de los mercados a los cambios en dichas políticas. Hace casi dos años, la incertidumbre sobre el desmantelamiento del programa de flexibilización cuantitativa de la Reserva Federal de Estados Unidos provocó cambios volátiles en los mercados financieros mundiales, particularmente en mercados emergentes".

Para la pluma de El Economista español, Suiza decide volver a un cambio real con el euro porque el BCE comprará deuda. Tras “cuatro años ‘en la trinchera”, Suiza es la más reciente víctima de una guerra de divisas:

“Con la decisión del SNB se habló de guerra de divisas, aunque no es nada nuevo. El 27 de septiembre de 2010, unos días después del segundo aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, el ministro de Finanzas de Brasil, Guido Mantega, advirtió que el mundo se encontraba ‘en una guerra de divisas internacional’. El sistema de flotación libre de las divisas se enfrentaba a un monstruo desconocido, el de la lucha por conseguir devaluaciones competitivas en el contexto de la mayor crisis mundial desde los años treinta. Los señores del dinero (los banqueros centrales) empezaron a trazar su estrategia para conseguir inflación, explotar la débil demanda internacional y rebajar los tipos de interés de un mercado al borde del colapso".

Desde Madrid, la noticia de ayer muestra que "empezó así una guerra de divisas mundial que ayer se cobró su última víctima: Suiza no pudo mantener más su intervención de la moneda y tuvo que sacar la bandera blanca para pedir una tregua que los mercados no dieron”.

swissinfo.ch

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