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La prohibición de los alminares fomenta el radicalismo

Imagen del acto de apertura de la conferencia ministerial de la Alianza de Civilizaciones en Córdoba.

(Keystone)

La ciudad española de Córdoba fue el escenario de la conferencia ministerial de la Alianza de Civilizaciones, en el marco de la presidencia española de la Unión Europea (UE).

Entre otros asuntos se analizó el alcance de la crisis provocada por la decisión del pueblo suizo de prohibir la construcción de alminares en las mezquitas.

Bajo el título “La libertad religiosa en las sociedades democráticas”, cerca de 450 políticos, especialistas, invitados y asistentes reflexionaron acerca de la forma de hacer compatibles las libertades religiosas en las democracias europeas.

Antes del respaldo popular a la controvertida iniciativa adoptada en Suiza, tanto el Gobierno helvético como el Parlamento se mostraron en contra y sugirieron a la ciudadanía que rechazara la propuesta. Tras su aprobación, el Ejecutivo declaró que “la prohibición de erigir alminares no era el medio apropiado para luchar contra los extremistas islámicos".

La ministra de Justicia y Policía, Eveline Widmer-Schlumpf indicó en noviembre que esta decisión ciudadana "no era una negativa ni a la comunidad musulmana, ni a su religión, ni a su cultura".

Combustible para el radicalismo

En las jornadas, presididas por el director de la Secretaría de la Alianza de Civilizaciones, Mark Scheuer, y el secretario de Estado español para la UE, Diego López Garrido, varios participantes condenaron el rechazo de la población suiza a la construcción de alminares en el referéndum del pasado 29 de noviembre.

Así, López Garrido expresó que “la libertad de religión incluye la libertad de poder manifestarla, practicarla y tener acceso a lugares donde hay culto a una determinada religión”, y recordó que el caso está en manos del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, como recoge el Diario de Córdoba.

Por su parte, el secretario general para la UE de Turquía, Haluk Ilicak, consideró "lamentable" que se politice un símbolo religioso y recordó que es combustible para el radicalismo. Además, Ilicak afirmó que es un “error” la decisión adoptada por Suiza y señaló que es una “violación” del Convenio Europeo de los Derechos Humanos, indica el periódico cordobés.

Ante esto, López Garrido dijo que “se trata de hecho determinado que, si llegase al Tribunal de Estrasburgo, ya que Suiza es un país firmante del Convenio Europeo de los Derechos Humanos, puede vulnerar esa convención”. Señaló que en un caso de este tipo habría que esperar a lo que dijesen los jueces para ver si existe una violación de la libertad religiosa.

En cualquier caso, insistió en que hay una parte muy importante de este derecho que implica “tener lugares de culto”. El representante socialista reconoció no conocer con detalle la medida suiza, aunque opinó que “ese tipo de polémicas pone de manifiesto la necesidad, para prevenir ese tipo de conflictos, de la práctica del diálogo intercultural entre civilizaciones”, el objetivo principal del encuentro de Córdoba.

Sin reglas para el uso del velo

También se debatió dentro de la conferencia si es adecuado que las niñas lleven el velo islámico en la escuela. Los expertos concluyeron que polémicas puntuales sobre el velo se debe afrontar desde una perspectiva local. Han sido frecuentes las prohibiciones y restricciones en el uso del velo musulmán y el burka en países de la UE como Francia, Alemania, Países Bajos y últimamente España.

López Garrido defendió el respeto a la libertad religiosa de los individuos y eliminó la necesidad de crear leyes que regulen el uso del velo en la UE. Respecto al radicalismo o las fobias (antisemitismo, anticristianismo o islamofobia) los expertos coincidieron en recetar educación para la tolerancia.

En este sentido, el secretario de Estado español para la UE recordó que en España viven un 12% de extranjeros y que sus religiones son ya parte de la identidad española actual. "Europa es parte de la solución y no el problema. Hay que abordar el debate desde el diálogo intercultural", indicó en Córdoba, López Garrido.

Decisión popular

El pasado 29 de noviembre, el 57.5% de la ciudadanía suiza expresó su acuerdo en prohibir la construcción de nuevos alminares dentro del país. Esta decisión en las urnas significó una modificación en el artículo 72 de la Constitución.

El Gobierno de Suiza, contrario a esta iniciativa, advirtió que la decisión ciudadana "no era una negativa ni a la comunidad musulmana, ni a su religión, ni a su cultura". La iniciativa popular fue impulsada por el partido Unión Democrática de Centro (UDC/derecha conservadora) y la Unión Democrática Federal (UDF/derecha religiosa). Éstos argumentaban que los alminares no resultan indispensables para la práctica del islam, pero que constituyen más bien un símbolo de su propagación.

El Gobierno de Suiza expresó en un comunicado de prensa el citado 29 de noviembre que respetaba la decisión ciudadana: "Los cuatro alminares en pie actualmente se conservan. También las mezquitas pueden seguir siendo construidas. Las y los musulmanes en Suiza pueden profesar su creencia y practicarla en solitario o en común".

En Suiza, 350.000 personas (de más de 7 millones de habitantes) profesan el Islam, la tercera religión en importancia tras el protestantismo y el catolicismo. La mayoría de estas personas están bien integradas, según el Ministerio suizo de Exteriores. Actualmente en la Confederación existen cuatro alminares en Zúrich, Ginebra, Winterthur y Wangen bei Olten.

Iván Turmo, swissinfo.ch

Alianza de Civilizaciones

La Alianza de Civilizaciones fue creada por España y Turquía en 2004 con el objetivo de fomentar el entendimiento entre religiones y culturas. Suiza es miembro de la citada alianza.

La conferencia de Córdoba invitó también a los obispos de las ochos ciudades andaluzas y a los representantes de las principales comunidades religiosas.

España albergó en la capital cordobesa en 2007 una reunión de temática religiosa para debatir sobre la intolerancia y la discriminación que sufren los musulmanes en países occidentales.

En aquella ocasión, las jornadas fueron organizadas por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

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Múltiples reacciones

El Consejo de los Derechos Humanos de Naciones Unidas condenó en marzo desde su sede en Ginebra la decisión ciudadana helvética de prohibir la construcción de nuevos alminares en territorio helvético, calificando este hecho como una manifestación de islamofobia.

Antes de las votaciones, Amnistía Internacional advirtió que la interdicción de construir nuevos minaretes impediría a Suiza respetar sus obligaciones en materia de libertad de religión.

En diciembre, el ex portavoz de la mezquita en Ginebra, Hafid Ouardiri, presentó un recurso ante la decisión del pueblo suizo ante la Corte Europea de Derechos Humanos en Estrasburgo.
Ouardiri argumentó que la prohibición viola la Convención Europea de Derechos Humanos.

El pasado 25 de febrero, el líder libio Muammar Gaddafi había exhortado a la ‘guerra santa’ contra Suiza como represalia por la citada votación popular.

En marzo, Estados Unidos estimó preocupante la discriminación contra los musulmanes durante el 2009 en Europa, especialmente en Suiza. El informe anual sobre derecho humanos del Departamento de Estado reflejaba esa inquietud.

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