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Presión social


Corrupción, muertes, impunidad y hartazgo en Honduras




Crímenes de sangre impunes y crímenes de robo de recursos al puebo:  sopa de cultivo que ha llevado a exigir dar cuentas al presidente Juan Orlando Hernández, y a su séquito.  (Keystone)

Crímenes de sangre impunes y crímenes de robo de recursos al puebo:  sopa de cultivo que ha llevado a exigir dar cuentas al presidente Juan Orlando Hernández, y a su séquito. 

(Keystone)

La situación de violencia impune, pobreza extrema y extorsión en Honduras, el país con la tasa más alta de homicidios del mundo y donde Suiza tiene una presencia activa en pro de los derechos humanos, no mejora y las protestas contra la impunidad institucional ponen al Presidente Juan Orlando Hernández en jaque. 

La ONU mediará en un diálogo con diversos sectores sociales hondureños para crear un sistema nacional anticorrupción, en medio de multitudinarias protestas.  La semana pasada, el Gobierno del país centroamericano pidió apoyo urgente a Naciones Unidas para acompañar el "diálogo nacional,", que pretende calmar el grito ciudadano contra la corrupción gubernamental.

Los escándalos financieros salpican al propio presidente Hernández. Ha debido admitir que su Partido Nacional recibió unos 136.000 dólares de recursos del Instituto de Seguridad Social para su campaña electoral.

Estos devíos son apenas la punta del iceberg que han llevado a la sociedad hondureña a decir basta, cansada de violencia, impunidad y  mal gobierno, pero sobre todo, harta de olor a injusticia y muerte, al tiempo de descubir que el dinero dedicado a esa ansiada seguridad social era robado.

Los jóvenes. los "indignados"

Los manifestanes han exigido que la ONU intervenga e instale una comisión contra la impunidad, como la instaurada en Guatemala (la CICIG, que ha llevado a tambalear al gobierno por sus implicaciones en todo un engranaje de corrupción).

Los "indignados" hondureños, aquellos que exigen #FueraJOH en las redes sociales y se han sumado al #Renunciaya y #Justiciaya de la sociedad guatemalteca, sobre todo los jóvenes, también son los más afectados de un Honduras, que no les ofrece futuro.

Un estudio del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH) reveló a principios de 2015 que más de 18 000 jóvenes y niños han sido asesinados en ese país de 2000 a 2014, sin que se haga justicia por esos crímenes. 

La ciudad que registra la tasa de homicidios más alta del mundo es  San Pedro Sula, en el norte hondureño. Allí, especialmente en el barrio más decrepito, Chamelecón, las bandas criminales de la Mara Salvatrucha y la Mara 18 han hecho del río que da nombre al sitio su basurero de cadáveres; y de los niños, su materia prima para multiplicar su dominio.

Las maras, un factor de violencia grave en Honduras, pero no el único. (AFP)

Las maras, un factor de violencia grave en Honduras, pero no el único.

(AFP)

Si bien la criminalidad de las pandillas y las historias de chicos forzados a pertenecer a ellas o a morir en sus manos fue el alimento predilecto de buena parte de los medios de comunicación locales e internacionales el año pasado, sus delitos, impunes, son apenas una de las aristas de las violaciones a los derechos humanos que en ese país se comenten, subraya Daniel Langmeier, miembro del Foro Honduras Suiza (HFS).

“Estas violaciones, en las que también las primeras víctimas son los niños y que se dirigen substancialmente contra la población más pobre, están a la orden del día”, lamenta quien conoce bien el contexto hondureño y quien vivió un secuestro de dos horas en 2013 por cuerpos de seguridad privados durante sus tareas de observación y acompañamiento en comunidades campesinas opuestas a un proyecto minero. 

Tras el golpe, agravamiento de la situación

“Al menos unas 80.000 personas están activas en la seguridad privada, un problema gravísimo en un Estado débil, un Estado corrupto, con deficiencias graves en sus aparatos policiacos y militares. Las empresas crean sus propios grupos armados, responsables de graves violaciones, que van desde detenciones hasta asesinatos. Acallan a los defensores de los derechos humanos. Nosotros, en calidad de extranjeros, tenemos una cierta protección. Por ello es importante el acompañamiento”, indica el otrora observador de Peace Watch Suiza.

Cooperación de Suiza

“En Honduras, la lucha contra la pobreza ha quedado estancada. Las instituciones son débiles y la inseguridad es muy alta, incluso para las condiciones regionales”, indica en su página la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), que ha intensificado, desde 2013, su compromiso en la prevención de la violencia y el fortalecimiento de los derechos humanos.

En el tema de la gobernanza, COSUDE coopera con las autoridades de 20 municipios rurales en Honduras, con el fin de que puedan prestar mejores servicios y promover el desarrollo comunitario, por ejemplo, mediante la creación de registros catastrales en favor de una tributación transparente de la tenencia de la tierra.

Desde 2013, la cooperación suiza colabora en la reforma de la policía y apoya medidas para aumentar la seguridad ciudadana en cinco ciudades medianas.

Por otra parte, Suiza se muestra interesada en apoyar financieramente el establecimiento de una Oficina en Honduras del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas (OACDH).  

Aquellos que ocupan los servicios de estos grupos armados son, sobre todo, terratenientes con monocultivos de palma africana y caña de azúcar. Una historia conocida de antaño en el istmo, donde los latifundistas han frenado toda reforma agraria que les afecte. Pero la situación se ha agravado en los últimos años, tras el golpe de Estado de 2009, comentó Marco Antonio Pérez, de la red COIPRODEN de los derechos de la infancia y la juventud, en su paso por Suiza en otoño pasado, para dar a conocer la situación en su país:

“En varias zonas de Honduras se han registrado docenas de asesinatos durante operaciones de desalojo en zonas como el valle del Bajo Aguán. Mujeres y niños sufren de esta violencia. Se queman escuelas y casas”, adviertió el emisor del Informe Alternativo de la situación de la niñez hondureña, entregado en  septiembre al Comité sobre los Derechos del Niño (CDN) de la ONU, en Ginebra.

Impunidad en el país donde más se mata

El informe de la ONU sobre homicidios (2014), recordó una cruda realidad: la tasa hondureña de asesinatos -90,4 homicidios por 100.000 habitantes- es la más alta del mundo, antes que la de Venezuela, Belice, El Salvador y Guatemala. 

Sobre la situación en Honduras, un informe de las Brigadas Internacionales de Paz  (PBI) recordó: “La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) mira con especial preocupación el problema de la seguridad, la falta de independencia del Poder Judicial y otros poderes del Estado, y la impunidad. El organismo también alerta sobre la situación de los defensores de derechos humanos, la libertad de expresión y los pueblos indígenas. La evaluación de la institución es que, en materia de derechos humanos, la coyuntura se ha complicado desde el golpe de Estado de 2009”.

PBI, a pedido de varias ONG hondureñas, abrió una oficina in situ en noviembre de 2013. Sus voluntarios internacionales, entre ellos un suizo, acompañan a periodistas, blanco de abuso por ocuparse de temas como los conflictos agrarios, la corrupción política y el crimen organizado. Siete periodistas han sido asesinados en lo que va del año.

PBI también acompaña a activistas de derechos humanos en regiones como la de Nahuaterique, donde el pueblo indígena lenca demanda su derecho a ser consultado sobre el uso de la tierra y sus recursos, al pedir a las autoridades respetar los tratados internacionales.

La pobreza extrema, es decir vivir con un dólar en el bolsillo al día, afecta a casi la mitad de los 8 millones de hondureños.  (Reuters)

La pobreza extrema, es decir vivir con un dólar en el bolsillo al día, afecta a casi la mitad de los 8 millones de hondureños. 

(Reuters)

Interés de la sociedad helvética

"Honduras como Estado, también puede ser un actor peligroso. Allí reina una elite que tiene sus propios intereses para mantener el status quo de la violencia; y así mantener su poder"

En Suiza, diversas organizaciones se ocupan de difundir y mantener la llama encendida del interés por Honduras en encuentros con activistas de ese país, quienes de vez en cuando acuden a la sede de Naciones Unidas en Ginebra para transmitir informes sobre derechos humanos. También hay algunos que se dirigen allí en su intento por hacer valer el derecho a la consulta previa de las comunidades opuestas a proyectos mineros o de represas hidroeléctricas. Un modo de evitar despojo de tierras o contaminación en sus comunidades, como ya ha ocurrido en casos similares.

Estas tareas informativas en suelo helvético, en opinión del exobservador Daniel Langmeier, son fundamentales para que la sociedad del país alpino conozca lo que ocurre en una región donde el gobierno suizo tiene puesto un pie en sus esfuerzos para la cooperación al desarrollo.

“La sociedad civil helvética tiene interés en que Suiza contribuya a las soluciones de los problemas esenciales de gobernabilidad y desarrollo en Honduras. Solo esperamos que las autoridades elijan con mucho cuidado proyectos y socios locales, porque Honduras como Estado, también puede ser un actor peligroso. Allí reina una elite que tiene sus propios intereses para mantener el status quo de la violencia; y así mantener su poder”, advierte Langmeier.

Honduras, por los Derechos Humanos

“El tema de los derechos humanos es y será una prioridad impostergable en la agenda del Presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández”, expresó su secretaría de Relaciones Exteriores, Mireya Agüero, en su participación en la sesión del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, que se celebró en marzo de 2014 en Ginebra, Suiza. La canciller entregó una carta del presidente Hernández a la otrora Alta Comisionada de Derechos Humanos, Navy Pillay, en la que solicitó la apertura de una sede permanente de OACDH en Honduras. 

swissinfo.ch

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