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Guatemala, un país que no debería pasar hambre



Mercado con un letrero de Internet en la Ciudad de Guatemala

Mercado con un letrero de Internet en la Ciudad de Guatemala

Pese a que Guatemala es rico en materias primas, mucha gente allí padece de hambre. El cambio climático atiza la situación.

Jürg Egli, suizo de nacimiento y desde hace 50 años en Guatemala por convicción, es precursor de un proyecto de ayuda y profundo conocedor de la realidad en ese país centroamericano.

El Estado también tiene una responsabilidad en la emergencia alimenticia que afecta a Guatemala, un país tres veces mayor que Suiza y donde la población es mayoritariamente indígena.

La riqueza cultural de este país de raíces mayas no da para alimentar al país en el más estricto sentido de la palabra. Desde hace meses predomina en Guatemala la emergencia alimenticia. En varios puntos del país, las cosechas de maíz se malograron casi por completo. Las autoridades calculan que en los próximos meses medio millón de personas dependerán de la ayuda alimenticia llegada del exterior.

El cambio climático atiza el hambre

Para el vendedor suizo Jürg Egli la situación no es nueva “Guatemala vive una y otra vez las dificultades alimenticias actuales, que ahora se han intensificado con el cambio climático”, señala a swissinfo.ch

Egli, originario del cantón de Zúrich llegó a inicios de los años 60 para trabajar en Nestlé. La multinacional de origen suizo vio la oportunidad de hacer buenos negocios en ese país basado en la economía agrícola, luego de que Centroamérica creara una unión aduanera. “Guatemala era entonces conocido por sus exportaciones de café, azúcar y carne. Muchos otros alimentos ya desde entonces eran importados aquí”, recuerda.

Maíz sobre todo

Este grano es el alimento más importante en Guatemala. El Libro Sagrado de los Nayas, el Popol Vuh, describe como se creó al ser humano con un grano de maíz. En ese contexto, las pérdidas en la cosecha de maíz adquieren tal dimensión.

No obstante, el cambio climático sólo explica en parte la emergencia alimenticia. Las costumbres alimenticias arcaicas, una dieta a base de maíz y frijoles, complican la posibilidad de otras opciones para la situación permanente del hambre.

La ignorancia prolonga el problema

Poca gente en Guatemala conoce algo más sobre alimentación. “La mitad de la gente es analfabeta. Si pasaron tres años en la escuela, ya fue mucho”, advierte Jürg Egli. “¿Cómo puede hoy un trabajador con tres años de educación salir adelante en Guatemala? La confianza en sí mismo es poca, no puede trabajar maquinaria complicada, necesaria en el sector agrícola. Lo único que le queda al campesino es tomar su pico y trabajar la tierra en las colinas, para la siembra del maíz.”

Los niños son los principales afectados de la carencia en el abastecimiento alimenticio. Una mirada al hospital San Juan de Dios es deprimente. Decenas de bebés mal alimentados se encuentran en sus cunas. Una joven madre llega con su pequeño. Pierde el cabello, tiene fiebre y muestra un estómago que delata la malnutrición. Se le atenderá con alimentos reforzados. Su madre no puede amamantarlo a causa de que ella también está mal alimentada.

Gobiernos van y vienen, mientras el hambre queda

Jürg Egli observa desde hace mucho tiempo la situación en Guatemala. Ha sido testigo de la llegada y salida de dictadores y representantes de gobiernos elegidos democráticamente. Desde 1996 prevalece una frágil paz en el país, pero es permanente la inseguridad y la falta de perspectivas para la mayoría de la población. Los problemas estructurales, sobre todo el reparto de la tierra, sigue sin ser resueltos.

“Los gobiernos casi no tienen visión. Cuando llega un jefe de Estado para ocupar el puesto por 4 años, ocupa los primeros dos en planificaciones. Después resuelve uno o dos puntos de su agenda y al final de su periodo, de nuevo el país se encuentra en ceros. Falta continuidad”, opina Egli.

Tras 40 años de guerra civil (1960 – 1996) y 15 años de esa frágil paz, Guatemala aún padece, pese a la firma de los Acuerdos de Paz entre guerrilla y gobierno en 1996.

Paz en el papel, lucha callejera

Por otra parte, la seguridad en el país ha cambiado mucho, recuerda Egli. “Durante la guerra civil existieron frentes claros. Las partes en conflicto tenían listas, reclamaban protección y primas de guerra. Hoy, en medio del clima del narcotráfico y la criminalidad, estos frentes desaparecieron, pero ahora se puede perder la vida a causa de un celular”, medita Egli.

Erwin Dettling, Ciudad de Guatemala, swissinfo.ch
(Traducción: Patricia Islas Züttel)

El hambre es cara

53 millones de personas padecen hambre o mala alimentación en Latinoamérica.

En Guatemala, casi el 50% de los niños menores de 5 años se ven afectados por la falta de alimento. Es decir un millón de niños.

En la provincia, la cuota de desnutridos afecta al 70% de los niños.

La industria agrícola compra en Guatemala más tierra, frutas, verduras, azúcar y piñoneros para la elaboración de carburantes y para la exportación.

Llegó de Suiza a Guatemala en 1963, bajo contrato con Nestlé. Después ocupó otros puestos en esa multinacional en Brasil y Argentina (1972-1981).

En 1982 volvió a Guatemala con contrato para la empresa centroamericana Sigma SA.

Conocedor profundo del país, desde hace tiempo es precursor de un proyecto odontológico en Guatemala.

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Paz en el papel, lucha callejera

Por otra parte, la seguridad en el país ha cambiado mucho, recuerda Egli. “Durante la guerra civil existieron frentes claros. Las partes en conflicto tenían listas, reclamaban protección y primas de guerra. Hoy, en medio del clima del narcotráfico y la criminalidad, estos frentes desaparecieron, pero ahora se puede perder la vida a causa de un celular”.

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