Your browser is out of date. It has known security flaws and may not display all features of this websites. Learn how to update your browser[Cerrar]

Hijos de la mano de obra ilegal


Jóvenes, clandestinos y sin oficio




 ()

Los chicos indocumentados van a la escuela en Suiza, sin percatarse de que están en un país “donde no deben”. A partir de los 16 años, la búsqueda de una plaza de aprendiz los coloca frente a una realidad de la que, aseguran, no es fácil escapar.

"A los 15 años entendí que mi situación en el país era irregular. Lloré. Estaba realmente triste, porque me había esforzado en la escuela, había hecho amigos". Así recuerda Daiene el día en que se dio cuenta de que no era “cómo los demás”. Una situación que viven muchos menores indocumentados en Suiza.

Si estos alumnos al término de los 9 años de enseñanza básica no tienen notas sobresalientes para seguir los estudios  - en un liceo u otra escuela media superior - se encuentran, de golpe, sin ninguna posibilidad de obtener una profesión si permanecen en la clandestinidad.

El único camino viable –y que sigue el 70% de los jóvenes en este país– es el aprendizaje de un oficio, pero un sin papeles no puede acceder a él porque no tiene el derecho de firmar el contrato laboral de aprendiz con un patrón que lo instruya y remunere.

Indocumentados en Suiza

Se estima que en Suiza viven entre 70.000 y 90.000 personas sin permiso de residencia. Entre ellos, 10.000 menores de edad.

Se calcula que cada año, entre 300 y 500 jóvenes sin papeles terminan su escolarización básica.

Con base en estas cifras, entre 200 y 400 estudiantes pueden quedar excluidos de la formación profesional cada año en Suiza.

De niños a jóvenes adultos

Se calcula que al menos unos 200 jóvenes cada año terminan la escuela sin poder hacer esa formación profesional, a causa de su situación irregular. “De repente se descubren como adultos y sin permiso de vivir aquí”, indica Salvatore Pittà,de la Asociación 'Reconocer el trabajo doméstico - regularizar a los sin papeles'.

Es el caso de Luan: "Cuando decidí buscar una plaza de aprendiz, supe que se necesitaba un permiso de estancia. En ese momento me di cuenta de que estaba en donde no debo".

"Criterios estrictos"

La suerte de estos chicos suscitó varios debates en los últimos años, tanto a escala cantonal como federal. El Legislativo aprobó en 2010 una moción del diputado demócrata cristiano por Ginebra, Luc Barthassat, que solicitaba abrir una puerta al aprendizaje de un oficio a los jóvenes sin papeles escolarizados en Suiza.
 
Como consecuencia de esa moción, el Ejecutivo acordó desde febrero de 2013 la posibilidad de otorgarles un permiso de estancia temporal, bajo criterios precisos:

El interesado debe declarar su identidad – y la de sus padres y hermanos con los que vive clandestinamente en Suiza – en un plazo menor a 12 meses tras concluir la escuela obligatoria; haber cursado al menos los últimos 5 años de enseñanza básica; respetar el orden jurídico y encontrar un patrón que manifieste ante las autoridades cantonales de migración y empleo su voluntad de contratarlo.

“Criterios sumamente estrictos”, advierte Thierry Horner, asesor de jóvenes clandestinos y sus familias en el Sindicato Interprofesional de Trabajadores (SIT).

Esta nueva reglamentación no ha tenido mucho efecto hasta ahora: La Oficina Federal de Migración (OFM) informa a swisisnfo.ch que ha otorgado solo dos permisos, en Lucerna y Berna, a jóvenes que reúnen todas esas condiciones.

Poco interés patronal

Una de las exigencias que plantea mayores dificultades es encontrar un patrón dispuesto a contratarlos. “La decisión es de cada empleador, pero existe poco o ningún interés en formar un relevo sin la seguridad de que permanecerá en Suiza”, señala Sophie Paschoud, portavoz del Centro Patronal. Posición que comparte Jürg Zellweger, responsable de Formación de la Unión Patronal Suiza (UPS).

Al respecto, la OFM aclara que puede prolongar al joven su permiso de estancia ‘de rigor’ al término del período de formación. Pero al sector patronal esta probabilidad no le convence.

“Suponemos que un cierto idealismo juega un papel en las consideraciones de aquellos que piensen otorgar a un indocumentado una de sus plazas de aprendiz”, comenta Zellweger. Y observa que “es notablemente mayor el esfuerzo que supone reclutar a un sin papeles, que el requerido para un joven en situación legal”.

Regularizaciones

Suiza no concede regularizaciones colectivas a personas sin estatus legal, como ha sido el caso en España o Italia.

Desde 2001, Suiza acepta regularizaciones caso por caso. Otorga los denominados permisos de estancia ‘de rigor’ solo en casos humanitarios, calificados también como ‘casos individuales de extrema gravedad’, dirigidos a personas sin estatus legal de todas las edades.

En 12 años, las autoridades federales han otorgado menos de 2.000 permisos ‘de rigor’ a indocumentados y ha rechazado cerca de 1.000 expedientes que ya tenían la aprobación cantonal.

El candidato debe declarar su identidad, así como la de sus familiares, ante las autoridades del cantón donde vive. Debe cumplir una serie de criterios, entre otros, demostrar una buena integración social y el respeto al orden jurídico. (ver enlace)

A partir de febrero de 2013, Suiza estableció lineamientos claramente definidos para el ‘permiso de rigor’ a aprendices.

Permiso o riesgo de expulsión

Por otro lado persiste el problema de que estos jóvenes temen comprometer a los otros miembros de su familia al presentar su solicitud. La obligación de declararlos puede significar su expulsión, si no cumplen con las condiciones para obtener también un permiso de estancia ‘para casos de extrema gravedad’, anota la Comisión Federal para Cuestiones de Migración.

En Suiza, las posibilidades de regularización, incluso para las familias indocumentadas que viven aquí desde hace tiempo, son escasas y no todos los cantones actúan del mismo modo para recibir y evaluar los casos, explica Alessandro de Filippo, del Colectivo Sin Papeles de Ginebra.

“En Ginebra, en donde se calcula que existen unos 10.000 clandestinos, han tenido lugar unas 1.200 regularizaciones desde 2001. En cambio, en Zúrich, con aproximadamente 20.000 indocumentados, se han registrado unas 15”.

Voluntad de aprender un oficio

Cantones como Vaud, Ginebra, Basilea-Ciudad, Neuchâtel y Berna han mostrado interés en resolver la situación de los jóvenes sin papeles que en años pasados no pudieron acceder a la formación profesional, pese a haber hecho la escuela en este país.

Ginebra, por ejemplo, tolera desde hace un año que un chico en esta situación inicie su formación mientras se evalúa su expediente.

El Sindicato Interprofesional de Trabajadores (SIT) indica que, de este modo, el joven tiene la posibilidad de mostrar su voluntad de aprender un oficio y de ser parte activa de la vida económica local, uno de los criterios para examinar las solicitudes de permiso de estancia ‘para casos de extrema gravedad’ dirigidos a indocumentados.

Es el caso de Jeferson: “Comencé mi aprendizaje con 21 años, una edad en la que normalmente ya lo acabaste. Me he entregado a fondo. Estoy muy contento. Ahora tengo confianza en mí”.

Jeferson aspira a obtener su regularización, y sumarse así a los jóvenes que año con año obtienen, junto con sus familias, el permiso de estancia para casos ‘de extrema gravedad’ a través del marco legal vigente desde 2001 para evaluar la regularización, caso por caso, de personas sin estatus legal en Suiza.

De agosto de 2012 a agosto de 2013, 18 personas sin papeles de entre 15 y 21 años de edad lo recibieron, indica la OFM. Es decir, se trata también de jóvenes que, con la autorización de estancia en la mano, tienen abierta la posibilidad de realizar un aprendizaje.

“Permitir a los jóvenes sin papeles bien integrados el acceso a una formación profesional, y facilitar así su inserción en la vida activa, es benéfico tanto para ellos como para el Estado”, recuerda la Secretaría de Estado para la Formación, sobre un asunto que aún provoca opiniones diversas en el territorio helvético.

swissinfo.ch



Enlaces

×