Retorno suizo a la normalidad suscita inquietud

El distanciamiento social se redujo en Suiza de dos metros a metro y medio. © Keystone / Christian Beutler


NZZ am Sonntag/Keystone-SDA/sb

Desde este lunes se permiten en Suiza eventos que reúnan hasta mil personas, en el marco de las nuevas medidas de vuelta a la normalidad. El jefe del grupo de trabajo COVID-19 considera prematuro el levantamiento de esas restricciones.

“Aún no estamos listos”, declaró Matthias Egger, quien lidera el grupo de trabajo científico creado por el Gobierno suizo para coordinar el asesoramiento y la investigación sobre el virus, al periódico NZZ am Sonntag

“Todavía nos falta un sistema de monitoreo que funcione para toda Suiza, y tampoco está claro qué tan bueno es el sistema de rastreo de contactos”,

El 19 de junio, el Gobierno anunció la simplificación y/o supresión de la mayoría de las restricciones restantes en el país a partir de este 22 de junio.

Como se recordará, Suiza impuso en marzo una serie de restricciones destinadas a contener la pandemia del coronavirus, incluidos un semiconfinamiento y el cese de actividades en áreas no esenciales. Con base en la evolución de la situación, las autoridades han ido relajando casi la totalidad de esas medidas.

Entre las disposiciones dadas a conocer el viernes se encuentra la reducción de la “distancia social” de dos metros a metro y medio, que entró en vigor con efecto inmediato, y la autorización, desde este lunes, de eventos de hasta 1 000 personas (a diferencia de las 300 previas), siempre que se pueda garantizar el seguimiento de contactos.

Solamente las reuniones de más de 1 000 permanecen prohibidas hasta finales de agosto. Asimismo, se da luz verde para que bares y restaurantes vuelvan a sus horarios habituales.

En este inicio de semana también se restablece la posibilidad de reuniones y manifestaciones civiles y políticas, pero con el uso de mascarillas protectoras.

El Gobierno también pone término a su recomendación de que las personas trabajen desde casa siempre que sea posible. Dependerá de los empleadores decidir y establecer las medidas de seguridad necesarias.

Cauteloso, Egger advierte que desde un punto de vista científico existe un alto riesgo de que la relajación pueda poner en peligro al país alpino si el virus se propaga nuevamente. El número de nuevas infecciones se ha reducido del pico de 1 000 casos por día a mediados de marzo a 10-35 en las últimas semanas. Los hospitales han demostrado su capacidad para hacer frente y no se han visto saturados, como llegó a temerse.  

El jefe del grupo de trabajo dijo que la lucha contra la epidemia había ido bien hasta ahora. Pero advirtió que el número de nuevas infecciones parece haber aumentado en las últimas dos semanas y que es probable que la tasa de reproducción sea de uno o más.

La tasa de reproducción, o valor 'R', estima a cuántas personas una persona infectada transmite el virus. Los expertos dicen que ese número debe mantenerse por debajo de uno para que el diferencial siga siendo bajo.

Egger dijo que existe el riesgo de que el número de casos aumente considerablemente en el futuro. El equipo de trabajo COVID-19 considera que es prematuro levantar nuevas restricciones, subrayó.

Dijo que el reciente aumento en los nuevos casos y la tasa de contagio probablemente se debió a la relajación anunciada el 11 de mayo. Los efectos de las reducciones de las restricciones iniciadas el 28 de mayo, el 6 de junio y el 15 de junio aún no están claros, puntualizó.

Destacó la importancia de la localización de contactos y las medidas de cuarentena en los cantones, así como una amplia recopilación de datos. Las pruebas también deben realizarse rápidamente y a gran escala en situaciones de alto riesgo. Si se sospecha un brote, se debe evaluar todo el entorno del individuo, no solamente los contactos cercanos.

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