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“Café al instante sin cafetera”

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Degustación de Nescafé en Vevey, 1938. ​​​​​​​ Archivos históricos de Nestlé, Vevey

Hace ochenta años, en Vevey, un químico desarrolló un proceso para fabricar un extracto de café soluble. El éxito mundial de Nescafé casi ha hecho olvidar quién fue el inventor del café instantáneo: Max Morgenthaler.

Este contenido fue publicado el 06 diciembre 2018 - 11:00
Museo Nacional Suizo, Gabriel Heim

En 1929, Max Morgenthaler, un joven químico alimentario de la Universidad de Berna y especializado en vitaminas para productos lácteos, contratado como químico, se incorpora a Nestlé en Vevey. Es el año de la caída de la bolsa y de las quiebras en cascada. De la noche a la mañana, muchos productos agrarios pierden su valor en todo el mundo. En Brasil, las reservas de café acumuladas por el gobierno durante años se quedan sin valor de repente. Hasta el punto de que los granos de café se utilizan como combustible para las locomotoras.     

Café sin cafetera: publicidad de Nescafé destinado al mercado suizo, 1938. Archivos históricos de Nestlé, Vevey

Solo un proceso industrial para producir café soluble podría evitar una nueva crisis cafetera y un nuevo colapso de los precios. Nestlé, un grupo de envergadura mundial con una sólida experiencia en la conservación de alimentos, aparece como el salvador ante los ojos de los magnates del café. En Vevey, sin embargo, son bastante escépticos. Los intentos anteriores han fracasado. En los procesos desarrollados hasta ahora, se perdía todo el sabor.   

Pero la perspectiva de beneficios importantes es atractiva. En 1932, la dirección del grupo encarga a Max Morgenthaler que desarrolle un método que permita conservar en un extracto soluble el aroma y el sabor del café. La investigación de Morgenthaler lleva su tiempo y cuesta enormes sumas de dinero, y su fruto se hace esperar. Mientras tanto, Brasil ha destruido 52 millones de sacos de café y su precio en el mercado mundial se ha reducido a la mitad. En agosto de 1935, la dirección pone fin al experimento. Pero Morgenthaler, apasionado químico, no se rinde: compra un stock de granos de café y continúa investigando en su casa. Durante los períodos de baja actividad, le permiten utilizar el laboratorio de la fábrica “a tiempo perdido”. En abril de 1937, después de dos años de “trabajar en casa”, está seguro de su hallazgo. Morgenthaler invita a la dirección del grupo a una degustación. Las reacciones son entusiastas: “¡La madre Nestlé ha dado a luz a un hermoso bebé!”. El éxito tiene diversos padres.   

Max Morgenthaler en su laboratorio, hacia 1944. Archivos históricos de Nestlé, Vevey

Para la empresa, la perseverancia de Morgenthaler es un “regalo del cielo”. ¡Por fin un producto que sacará al grupo de su “monocultivo de leche condensada”! Nestlé planifica la producción industrial de su nueva joya de la corona: Nescafé.

Hombres solteros prueban el nuevo producto

Como mercado de prueba se elige Suiza. El 1 de abril de 1937, en las tiendas de comestibles del país aparecen las pequeñas latas redondas decoradas con la etiqueta de color café. Los primeros destinatarios del “café exprés” son los hombres solteros, que por fin pueden disfrutar de un buen café sin tener que recurrir a las hábiles manos de una esposa, y las amas de casa de clase media que, en caso de una visita inesperada, ahora pueden servir una sabrosa bebida rápidamente.

También tienen derecho a muestras gratuitas los montañeros, navegantes, exploradores y trabajadores nocturnos. El “café al instante sin cafetera” supera todas las expectativas de los estrategas de marketing. ¡A los suizos su pequeña lata de café instantáneo les encanta! El 31 de diciembre de 1938, la patente de fabricación se registra a nombre del Dr. Max Morgenthaler.

Producción de Nescafé en Orbe (cantón de Vaud), 1942. Archivos históricos de Nestlé, Vevey

Pero estalla la Segunda Guerra Mundial y el rápido crecimiento de la joven promesa de la familia Nestlé se interrumpe excepto en Gran Bretaña y Suiza, donde las ventas aumentan. A los suizos les gusta tener un kit de primeros auxilios en su refugio antiaéreo, mientras que los británicos, gracias a su “lata de la suerte” (lucky tin), una vez que el ataque ha terminado, pueden recuperar el gusto por la vida. La guerra, sin embargo, también sirve como trampolín para el producto. En Alemania, el Alto Mando de la Wehrmacht [Ministerio de Guerra] manda fabricar café instantáneo para las tropas especiales, y en Estados Unidos, en el ejército la demanda es tan alta que en 1942 el producto se clasifica como “necesario para el esfuerzo bélico”.   

swissinfo.ch publica regularmente artículos del blog del Museo Nacional SuizoEnlace externo sobre temas históricos. Estos artículos están disponibles siempre en alemán y, en general, también en francés e inglés. 

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En 1945 Nescafé hace su entrada triunfal definitiva en Europa Occidental y Japón, incluyéndose en los paquetes de ayuda humanitaria americanos CARE distribuidos a poblaciones en peligro: una campaña publicitaria de incalculable valor. El extracto soluble de café se convierte así en el símbolo de un mundo que renace de sus cenizas. No hay duda de que Max Morgenthaler se tuvo que sentir orgulloso en ese momento.

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