Curso subvencionado para mamás y sus pequeños

La maestra asesora a dos de las alumnas. swissinfo.ch

Un concepto relativamente nuevo en Suiza, apoyado por las autoridades educativas de Berna en un intento por mejorar las oportunidades del niño y la mamá inmigrantes.

Este contenido fue publicado el 26 agosto 2004 - 23:29

Procedentes de Turquía, Mehmet, de 3 años, y su mamá pueden repetir ahora sus primeras palabras en alemán.

La maestra Brigitte Zeller sabe desde hace años que los niños que no hablan alemán antes de ingresar al jardín de niños tienen muchos problemas para seguir a sus compañeros en la etapa escolar.

En las denominadas 'clases reducidas' de la ciudad de Burgdorf, destinadas a los niños con un nivel más bajo de aprendizaje que la media normal, la mayoría de los pequeños asistentes terminan siendo hijos de inmigrantes que no tuvieron contacto con el idioma local antes de ir a la escuela. Un fenómeno que se repite en otros cantones.

“Pertenecí a la comisión escolar en Burgdorf y fui responsable de las ‘clases pequeñas’. Allí, lamentablemente, se encuentran muchos niños extranjeros. En las reuniones a las que convocaba, me di cuenta que sus padres no entendían nada de lo que hablábamos”, recuerda Zeller.

Los padres, dejados de lado

Tras esta constatación, sumó otras más, poco positivas, que se suceden con frecuencia en el círculo familiar de los niños inmigrantes, a su paso por la etapa escolar:

“Los niños comienzan a integrarse en la nueva cultura, mientras los padres no tienen esa oportunidad y, de pronto, dejan de ser una figura de respeto para sus hijos. Lo peor que puede suceder”, explica.

Hace seis años, una familia de origen tamil le preguntó si su hijo, alumno suyo, podría ir a comer a su casa para tener contacto con el idioma.

“Allí me di cuenta de los vacíos”, comenta aún sorprendida por las lagunas que pueden surgir cuando no se tiene el apoyo idiomático de los padres “en un sistema educativo como el de aquí, en el que se requiere muchas veces de su respaldo para realizar los deberes”, describe sentada en su escritorio del salón de clases del ‘MuKiDeutsch’, una abreviación que hace referencia al curso de alemán para madres e hijos que ella imparte.

Respaldo básico de las autoridades

Con este telón de fondo, surgió la idea de ayudar activamente a los padres a sumergirse también en el idioma desconocido, y con el apoyo de otras maestras y del consejo de padres de familia, también preocupados por la integración de la comunidad inmigrante en la región, se diseñó el curso especial.

Gracias a la subvención otorgada por la Dirección de Educación del Cantón de Berna del 80% de los costos, las participantes, que asisten acompañadas de sus pequeños, pagan cinco francos por clase.

swissinfo visitó una de estas lecciones de los cuatro grupos existentes actualmente. En ella participan 12 mamás provenientes de Sri Lanka, Afganistán, la otrora ex Yugoslavia, Irak, Vietnam, Colombia, Cuba, Ucrania y Turquía. Todas ellas cuentan con muy escasos conocimientos de alemán.

Las estudiantes, recién llegadas o con más de seis, ocho o 10 años en Suiza, intentan recordar de memoria un texto, la tarea de la clase pasada, y cada una de ellas pone su mejor empeño cuando le toca su turno.

Después analizan la primera página del periodiquito local para descubrir los teléfonos en caso de emergencia.

Desmenuzan palabra por palabra de un comunicado escolar. Les resulta un reto definir sus significados. El camino aún es largo... pero lo importante es que el primer paso lo han dado.

“Cuando ve usted como participan esas mujeres, no hay duda de ayudarles para dar el paso de seguir el curso”, dice entusiasta la maestra, y afirma, convencida: “Es una necesidad integrar a la familia completa”.

Al otro lado de la puerta

Mehmet ha hecho grandes progresos y ahora puede repetir sus primeras palabras en alemán, aunque en casa sólo escucha el turco. Él, junto con otros chiquitines de entre 1 y 4 años, juega con Claudia Durrer, dedicada especialmente a atenderles mientras sus mamás asisten a la clase semanal con la maestra Zeller.

“Si necesitan de su madre, pueden ir en todo momento”, explica la joven instructora quien con canciones, rompecabezas sencillos y juegos didácticos, introduce jugando a los niños en este nuevo idioma que en uno o dos años les ocupará en el jardín de niños, y un año más tarde, en su educación primaria.

swissinfo, Patricia Islas Züttel

Contexto

El curso se realiza desde hace dos años en las ciudades de Aarau y Baden.

En el cantón de Berna, la ciudad del mismo nombre, Thun y Burgdorf lo llevan a cabo.

En Burgdorf, 65% de los niños que asisten a las clases reducidas son extranjeros.

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