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Los viticultores suizos están de capa caída

Los viñedos de Lavaux, a orillas del lago Lemán, son sin duda los viñedos más conocidos y espectaculares de Suiza. Keystone / Laurent Gillieron
Este contenido fue publicado el 03 octubre 2019 - 17:12

En el extranjero es poco conocido, pero Suiza es un país con una larga tradición vitivinícola. Desde hace dos milenios, octubre es el mes por excelencia de la vendimia. Pero este año los viticultores están alicaídos, pues el vino suizo se vende a duras penas.

En algunas partes de Suiza, la viticultura es una tradición viva. Hace unos días, la Fiesta de la Vendimia en Neuchâtel congregó a no menos de 300 000 personas. Sin embargo, los ánimos de los productores no están para celebraciones.

Aún no han vendido la producción del año 2018 y ya se avecina la próxima cosecha. Y cuando las cubas siguen llenas, aumenta la presión sobre los precios, en un mercado que en sí ya es difícil. La preocupación entre los viticultores es tal que los cuatro principales cantones productores han pedido ayuda a la Confederación.

Desde hace varios años, los vinos suizos representan el 35% del consumo nacional. “Esta proporción es insuficiente para garantizar la venta equilibrada de la actual producción nacional. Además, constituye un riesgo para la rentabilidad de las explotaciones y la sostenibilidad de los viñedos suizos”, subrayan los cuatro cantones (Vaud, Valais, Ginebra y Neuchâtel) en un comunicado.

Estos cantones esperan obtener ayuda estatal para “aumentar significativamente la parte de mercado de los vinos suizos y hacer frente a la fuerte competencia de los caldos extranjeros” Un panorama del mercado helvético.

Una superficie relativamente grande

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La viticultura está presente en Suiza desde la época del Imperio Romano. La superficie vitivinícola es de 148 km² en un país con 41 285 km² de superficie. A nivel mundial, Suiza se sitúa en el 20º puesto por superficie vinícola y en el 10º por la relación entre la superficie del país y las hectáreas de viñedos, indica Swiss Wine, la organización que aglutina a todo el sector.

Si bien se encuentran en cualquier lugar del país, las viñas se concentran esencialmente en cuatro cantones latinos.  

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Una gran diversidad

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Los viñedos suizos se caracterizan por un elevado número de cepas. Son cerca de 240.

Las tres cepas más comunes, con más de 1 000 hectáreas cada una, son la pinot noir (tinto), chasselas (blanco) y gamay (tinto). Las dos cepas tintas son originarias de la Borgoña, mientras la chasselas (llamada fendant en el Valais) merece una mención aparte, al tratarse de una cepa autóctona. Además de la uva blanca más extendida en Suiza, principalmente en los cantones francófonos, los vinos de chasselas son muy apreciados para acompañar la fondue de queso y la raclette.

Una bebida apreciada, pero baja el consumo

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El vino sigue siendo la bebida alcohólica preferida de la población suiza de entre 18 y 74 años, ssegún un sondeo del instituto M.I.S Trend. Cerca del 80% de las personas encuestadas dicen beber vino, mientras que el 60% prefieren la cerveza. En el Tesino el consumo de vino es relativamente bajo (66%).

Los descendientes de Guillermo Tell figuran entre los mayores consumidores en el mundo. El Vaticano encabeza la lista con más de 50 litros de vino por año y persona. Y Suiza, con alrededor de 37 litros por persona, es uno de los países que más vino per cápita consume. En 2017 fueron 249 millones de litros, según el Informe Agrícola 2018. Pero el consumo va a la baja.

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Hay varios factores que explican la disminución del consumo. La razón más citada en la encuesta es la incompatibilidad de beber y sentarse al volante.

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Un mercado enano

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Si los caldos suizos son poco conocidos en el extranjero es porque representan una gota de vino en un océano de barricas.

En 2018 se produjeron 292,3 de hectolitros en el mundo, según la Organización Internacional de la Viña y el Vino. España sigue siendo el primer productor mundial con 20,9 millones de hectolitros (19,4% del mercado), delante de Francia e Italia.

Con 792 000 hectolitros producidos y 14 000 exportados, Suiza es un actor minúsculo en este mercado. Además, la producción nacional no cubre el consumo, razón por la que el país tiene que recurrir a las importaciones.

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