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Un hombre dedicado en cuerpo y alma al vino

Cava Hispania es para Felix Henschen como "criar un hijo". swissinfo.ch

Hace cinco años Felix Henschen decidió dar rienda suelta a su pasión vinícola y abrió una tienda de vinos españoles en Basilea: Cava Hispania.

Este contenido fue publicado el 02 septiembre 2004 - 15:23

Sus caldos figuran en la carta de una treintena de restaurantes de la ciudad. Uno de sus clientes es el renombrado teatro municipal.

La aventura del vino se remonta una década atrás. Entre 1988 y 1993 Felix Henschen y su esposa Alejandrina (sevillana) vivieron en Barcelona, donde él impartía clases en la Escuela Suiza de la ciudad condal (ESB).

En ese periodo el matrimonio, que tiene dos hijas, solía comprar cava (vino espumoso de Cataluña) a Joan Esteve, un productor local del Penedés. Y fue él quien les sugirió importar su 'Avinyó brut nature' al mercado helvético, cuando la familia Henschen se disponía a regresar a Suiza.

La idea cuajó y el éxito fue rotundo. Las primeras 600 botellas se vendieron como pan caliente, “entre amigos” y “antes de importarlas, lo cual es muy cómodo”, recuerda Felix Henschen. Ahí comenzó a germinar la idea de fundar una tienda de vinos españoles, que vería la luz en 1998.

La bautizó 'Cava Hispania' en honor al vino espumoso catalán con el que este economista y profesor de bachillerato se estrenó en el negocio de la importación, actividad que sigue compaginando con la enseñanza.

El cava representa hasta hoy “un peso fuerte” en las ventas de Cava Hispania. “Es al menos tan bueno como el champán”, sólo que “vale mucho menos y, además, tiene mucho carácter”, sostiene su propietario.

Sesenta productos en pocos metros cuadrados

El espacio de la tienda, situada en el número 48 de la Thannerstrasse y abierta al público los viernes (15.00 – 18.00 horas) y sábados (14.30 – 17.00 horas), es reducido. Pero en estos escasos metros cuadrados, donde están apiladas las botellas de vinos de las diferentes comarcas vinícolas españolas – Penedés, Rueda, Jumilla, Toro, entre otras –, se respira una gran dedicación y pasión por los buenos caldos.

Cava Hispania vende hoy unos sesenta productos, entre vinos tintos, blancos, rosados, cava, aceite de oliva extra virgen, vinagre de jerez, aceitunas y brandy. “El 95% de los vinos los importamos directamente”, subraya Felix Henschen. “Conocemos a los productores. Los visitamos casi cada año y trabajamos muy unidos”. Esta es la filosofía y la gran marca de calidad de Cava Hispania.

Su objetivo no es introducir en el mercado helvético las grandes marcas, sino vinos nuevos o poco conocidos que Felix Henschen descubre durante sus frecuentes giras enológicas por la geografía española. La última cosecha del viaje que realizó en febrero pasado es el Rubiales Prieto Picudo 2001.

“Este vino está hecho de una uva que no se conoce aquí. Se llama prieto picudo (provincia de León)”, explica. “Todo el mundo que lo prueba, lo compra”, dice todo orgulloso, a pesar de que “no es un vino barato, sino más bien carillo” – el precio ronda los 23 francos – , pero “muy especial”. En tan sólo cuatro meses ha vendido unas 400 botellas.

Otro éxito de ventas son los vinos de Jumilla de las Bodegas Bleda, cuyo importador exclusivo para Suiza es Cava Hispania. “Son unos vinos fantásticos. Valen entre nueve francos y veinte y pico... precios increíbles para la calidad”.

De clientes a amigos

La restauración y el ‘catering’ son la clientela principal de Cava Hispania. Vende también al ’Theater Basel’, donde la semana pasada el esgrimista Marcel Fischer – única medalla de oro suiza en Atenas – celebró su victoria y brindó por ella con algún cava o vino de la tienda de Felix Henschen.

Pero igualmente importantes son los clientes particulares a los que el cavista trata con el mismo cariño y dedicación con que elige sus vinos. “El 99% es gente que me encanta”, señala. Algunos comparten con él esa afición y pasión por el vino,“y si tienes esto en común, todo está hecho”. De esa forma tan sencilla surgen lazos de amistad.

“Yo hablo con la gente. Intento saber lo que podría gustarle, qué tipo de vino, qué uva... y acierto mejor lo que quiere porque me tomo el tiempo”, explica. Y nadie mejor que él para aconsejar al cliente. “Conozco mis vinos a tope, porque los he buscado y elegido”. Como bien indica, este es un servicio que no pueden brindar los grandes comerciantes.

El vino tiene un gran significado en la vida de este basilense. “A parte de mi familia y mis amigos, es lo más importante. Nunca en la vida lo cambiaría por un puesto en un banco o en la industria“, confiesa. “Esta empresa es como criar un hijo“.

Sabido es que para conseguir un buen vino se necesita mucha dedicación, mucho amor, mucho trabajo y paciencia. Los viticultores con los que trabaja Felix Henschen reúnen esas características. “Es gente fenomenal“.

Y la pasión que comparte con ellos se refleja en las catas que organiza. Suelen ser “un viaje virtual por España, tanto geográfico como enológico“, porque su ambición no es “vender sólo vino, sino historia, cultura“, transmitir un pedazo de la riqueza de las tierras ibéricas.

Este reportaje continúa en ‘Más sobre el tema’

swissinfo, Belén Couceiro

Contexto

Fundada en 1998, Cava Hispania vende hoy entre 32.000 y 36.000 botellas al año en la región de Basilea.

Cava Hispania Berna, sociedad limitada y jurídicamente independiente de la que Felix Henschen es socio, vende entre 10.000 y 15.000 botellas.

El precio medio oscila entre 12 y 14 francos por botella.

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