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"falsos positivos jurídicos" En Suiza, urge tregua movimiento social colombiano

Manuel Santos, presidente de Colombia, Raul Castro, mandatario cubano, y  Timochenko, máximo líder de las FARC, en el histórico apretón de manos el 23 de septiembre pasado en La Habana.

Manuel Santos, presidente de Colombia, Raul Castro, mandatario cubano, y  Timochenko, máximo líder de las FARC, en el histórico apretón de manos el 23 de septiembre pasado en La Habana.

(zVg)

Las negociaciones avanzan y los colombianos podrían celebrar el inicio del 2016 sin el fragor de la batalla entre la principal guerrilla del país, las FARC, y el ejército. Sin embargo, el camino para la paz es cuesta arriba y los escollos no solamente están en La Habana. “El movimiento social es aún objeto de acoso por parte del Estado”, deplora Mariangélica Rojas, desde el cantón de Berna.

“La idea de venir a Suiza es la de comentar la situación en el país, los avances de los procesos de paz y la necesidad de participación del movimiento social, el cual sigue siendo víctima de persecución”, precisa esta socióloga de la Universidad Nacional de Colombia, en entrevista con swissinfo.ch.

Invitada por una serie de organizaciones suizas y colombianas, la integrante de la plataforma civil Congreso de los PueblosEnlace externo, y de la organización Tejido Juvenil Nacional (TejuntasEnlace externo), Mariangélica Rojas realizó una serie de encuentros públicos en Ginebra, Zúrich, Bienne y Neuchâtel, el pasado mes de octubre.

Su periplo se produjo en un contexto en el que el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en diálogo para la paz desde 2012 en la capital cubana, han acordado concluir las negociaciones antes del 23 de marzoEnlace externo y, contemplan la posibilidad de acallar las armas en diciembre.

Para deslegitimar

“Vemos con buenos ojos los avances en la mesa de negociación y eso no se niega, pero igual la situación en Colombia no deja de ser difícil”, dice. Refiere como ejemplo la detención injustificadaEnlace externo de 13 personas, en julio pasado, acusadas de colocar bombas en Bogotá y encarceladas durante dos meses.

Subraya nuestra interlocutora que se trataba de jóvenes que ocupan espacios importantes dentro de la dinamización del movimiento social. Uno de ellos, por ejemplo, es representante del consejo superior de una universidad pública de Bogotá y otra, una conocida feminista que impulsa programas de educación sexual y reproductiva y de apoyo a mujeres en casos de embarazos indeseados.

Para la socióloga, las acusaciones -que se revelaron falsasEnlace externo- forman parte de una andanada gubernamental que busca desvirtuar y deslegitimar a los movimientos sociales dada la fuerza que han cobrado y que quedó de manifiesto con el paro agrario en 2013-2014 que “logró sentar a negociar al Gobierno nacional”. "Son falsos positivos jurídícos", califica en referencia al crimen de jóvenes colombianos por parte del ejército. 

Necesario apoyo externo

La visita a Suiza de Mariangélica Rojas, quien como explica ella misma ingresó al movimiento social desde hace ya casi una década, por la vía de la defensa de los derechos de las mujeres, obedece a la necesidad de buscar apoyo en el exterior en contra de tales acciones e impulso a la participación de la sociedad civil en los procesos de negociación para la paz.

En ese sentido, cabe recordar que SuizaEnlace externo desarrolla diversos programas de cooperación en Colombia tendientes a contribuir con el empoderamiento de diversos sectores sociales, así como a apoyar a las comunidades desplazadas, amén de que se ha comprometido a apoyar los esfuerzos postconflicto.

COSUDE Colombia

La Agencia Suiza para el Desarrollo y la cooperación (COSUDE) ejecuta en Colombia proyectos en asociación con Organizaciones No Gubernamentales locales e internacionales.

Los proyectos se implementan en las zonas prioritarias establecidas por COSUDE y tienen como objetivo mejorar las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables, sobre todo en temas prioritarios como seguridad alimentaria, mejoramiento de condiciones habitacionales, acceso a agua segura y saneamiento básico, entre otros.

Los beneficiarios son poblaciones en desplazamiento, en riesgo de desplazamiento y en situación vulnerable.

COSUDE también apoya iniciativas para la protección de niños, niñas, jóvenes y adolescentes en zonas de conflicto armado, y en el área de Acción Integral contra Minas, específicamente en educación en el riesgo de minas y asistencia a víctimas.

Fuente: COSUDE

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Hasta ahora, la participación de la sociedad civil en los diálogos de La Habana se ha producido de manera muy puntual, durante el análisis del tema de las víctimas, y las organizaciones sociales buscan una mayor involucramiento.

“El conflicto no solo ha tocado Estado e insurgencia, sino que las causas del conflicto son estructurales y las consecuencias las ha vivido sobre todo el pueblo colombiano. Eso implica que para la construcción de la paz debe estar convocado también el movimiento social”.

Mesa social

Bajo esa perspectiva, diversas organizaciones diseñaron una Mesa Social para la PazEnlace externo para generar un espacio donde también se escuche la voz del pueblo colombiano y cuya realización está prevista para febrero próximo. En primer lugar, explica Rojas, la iniciativa respalda los diálogos de La Habana entre las FARC y el Gobierno, amén de que se pronuncia por la apertura de un diálogo con la segunda insurgencia colombiana, el Ejército de Liberación Nacional.

La mesa social busca igualmente recoger las propuestas de la sociedad sobre los diversos aspectos esenciales para llevar adelante la consolidación de la paz. Uno de ellos, de particular relevancia, el papel de la juventud colombiana, puntualiza la socióloga.

En el marco de Tejuntas, entidad nacida al abrigo del Congreso de los Pueblos hace cuatro años, y con presencia en 10 regiones del país, Mariangélica labora en barrios de Bogotá en pro del empoderamiento de las mujeres a través del arte.

La agenda de la organización atiende programas en diferentes áreas incluidas productividad, educación popular, sanidad y rescate ecológico.

Opciones para nueva vida

“La juventud ha tenido presencia básicamente en la lucha estudiantil y en organizaciones políticas. Sin embargo, lo que genera el nacimiento de Tejuntas es la consideración de que los jóvenes también están en los barrios, con otro tipo de problemas: sin oportunidad de estudiar y sin garantías laborales”.

Hace hincapié en el hecho de que en un país en el que la lucha armada se ha prolongado por más de medio siglo, existe un modelo juvenil de vida relacionado con el conflicto, en particular en las zonas rurales. 

En ese tenor, destaca la importancia de que llegado el momento pueda hacerse la diferencia entre quienes han actuado y quienes han ordenado tales actuaciones. E, igualmente, de establecer garantías para que los jóvenes que se desarmen puedan tener realmente la opción de un modelo de vida diferente.

“Aquellos que decidieron ingresar en el ejército o la insurgencia llevados por sus precarias condiciones de vida, sin posibilidad de estudiar ni de encontrar trabajo, deben tener la posibilidad de comenzar otra vida. Sin ello, como en el caso de los paramilitares, volverán a las armas. Sin esas garantías no habrá paz”.

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