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“La paz en Colombia, asunto internacional”

En diversos países, la guerra enluta miles y miles de hogares. En Colombia, avanzan las negociaciones para poner fin a uno de los más antiguos conflictos armados del planeta. Empero, el proceso requiere del acompañamiento internacional, advierte desde Berna Iván Cepeda, senador del Polo Democrático.

Este contenido fue publicado el 18 mayo 2015 - 17:30
Marcela Águila Rubín
Colombia avanza hacia la paz. El conflicto armado que golpea al país desde hace medio siglo es uno de los más prologados del mundo. Reuters

Durante una reciente visita a Suiza, el copresidente de la Comisión para la Paz del senado colombiano se reunió con representantes del Ministerio de Exteriores y del Parlamento, así como con colombianos residentes en la Confederación. Durante sus encuentros, explicó la situación de las negociaciones para la paz que tienen lugar desde 2012 , en La Habana, entre Bogotá y las FARC.

swissinfo.ch: Usted ha viajado a diferentes países para dar a conocer la situación del proceso de paz, ¿qué papel juega o puede jugar la comunidad internacional?

Iván Cepeda: En estos procesos hay un momento en que es esencial el apoyo político. Todo apoyo es insuficiente, especialmente en momentos difíciles. Hay que alentar este asunto, sobre todo desde la perspectiva de que la paz en Colombia es un problema internacional, no simplemente colombiano.  

Colombia, a diferencia del resto de los países de la región, tiene una situación muy convulsiva en la que se niegan principios básicos de la democracia y hay una violación permanente de los derechos humanos como resultado del conflicto armado. Al mismo tiempo, se genera la posibilidad de intervenciones indebidas en nuestros asuntos de integración latinoamericana. Es un problema que atañe a la comunidad internacional, sobre todo en un momento en el que hay tantos conflictos en el mundo. El hecho de que pudiera darse la paz en Colombia sería un excelente anuncio en el plano internacional. Mostraría una perspectiva distinta a lo que está ocurriendo en otras partes. En esa perspectiva, todo acompañamiento en el plano político es fundamental.

swissinfo.ch: El conflicto armado en Colombia evidencia más el impacto negativo de la política neoliberal; empero, es una opción de otros países de la región…

I.C.: En Colombia es una realidad que hay que acabar con la guerra y con las hostilidades militares. Pero hay que acabar con las causas sociológicas y económicas de la guerra. Lo ideal es que eso se produzca como resultado de unas reformas introducidas a partir de unos acuerdos. En el caso de los acuerdos que se han firmado en La Habana, hay que cumplir con esa reforma agraria, con esa reforma política. De no ser así, lo que puede ocurrir es que la movilización social y el cambio político introducido a partir de la finalización del conflicto armado, sean los que dirijan las cosas hacia un modelo distinto al neoliberal y eso viene ocurriendo en diversos países de América Latina.

En América Latina se están dado cambios políticos muy importantes. Hay países y gobiernos que han decidido renunciar al neoliberalismo y que están ensayando otras vías, con problemas todavía, ensayos muy insuficientes, pero que están marcando otras formas de relacionarse con Estados Unidos, con los polos de poder mundial, con la economía, con la democracia en cada uno de esos países, esa puede ser también la ruta que emprenda Colombia.

swissinfo.ch: En Cuba, país anfitrión de las negociaciones, se están perfilando cambios importantes. ¿Cómo observa usted esa situación?

I.C.: Cuba ha sido un país central en la política hemisférica, mucho tiempo se le intentó desconocer y bloquear y eso no ha sido posible. Cuba ha ganado y recuperado un lugar que se le quería quitar. El proceso de paz en La Habana es en muy alto grado el resultado de los buenos oficios de Cuba, Venezuela, Noruega y Chile. Cuba es el anfitrión y ha cumplido un papel importante de facilitación, mediación y garante en este proceso. Eso ha coincidido también con la inteligente decisión del presidente (Barak) Obama de reconsiderar la política, que se ha mostrado absolutamente dañina e ineficaz, de  ignorar la existencia de Cuba.

swissinfo.ch: ¿Qué significa y que impacto tiene la designación de un representante estadounidense para las negociaciones de paz?

I.C.: Aquí hay un momento importante y es que el Gobierno del presidente Obama ha designado a un representante, el senador Bernard Aronson, para el proceso de paz en Colombia. Eso quiere decir que el Gobierno Obama ha reconocido el proceso y que entiende la necesidad de involucrarse en ese proceso de paz.

Aronson está teniendo conversaciones directas con la guerrilla en La Habana, lo que significa que EE UU está buscando reorientar la política con relación a Colombia.

swissinfo.ch: ¿Esa designación implica un cambio en el esquema de las negociaciones?

I.C.: No. No es que ahora la mesa tenga tres patas. Continúa tal cual. Lo novedoso es que ahora hay un delegado del Gobierno de Estados Unidos que hace presencia en La Habana de tiempo en tiempo y que dialoga con las FARC, ¿Cuál es el contenido de esos diálogos? No es público, pero implica un paso nuevo en el rol de EE UU en el proceso de paz en Colombia.

Ya no es simplemente un país y un Gobierno que se declaran partidarios en el proceso de paz sino que comienza a dialogar directamente con la guerrilla. Es muy importante. En un conflicto en el que EE UU ha tenido una presencia tan importante, difícilmente se puede pensar en una solución sin que ese país y ese Gobierno tengan alguna incidencia en la paz.

swissinfo.ch: ¿Algún otro país ha designado a un emisario?

I.C.: Alemania ha nombrado un representante en el proceso de paz, pero, hasta donde yo sé, aún no ha hecho presencia en Cuba. En todo caso, estos hechos ocurren a partir de la constatación de que el proceso está avanzando. Son apoyos muy significativos. (Continuación de la entrevista)

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