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El "no" de los suizos

Los electores decidieron que el oro de Suiza no se toca. Keystone

La mayoría de los cantones rechazó la iniciativa sobre el oro y y su contraproyecto.

Este contenido fue publicado el 22 septiembre 2002 - 16:02

Los suizos votaron este domingo sobre el destino de sus excedentes de oro y la liberalización del mercado de la electricidad.

La población suiza acudió por tercera vez este año a las urnas para decidir sobre dos temas concretos: la liberalización del mercado de la electricidad y el destino de los excedentes de oro del Banco Nacional Suizo (BNS).

Este último aspecto ha abierto el debate sobre los caminos futuros de la solidaridad helvética y sus objetivos prioritarios, que se suscriben en una larga tradición humanitaria.

La creación de una fundación de solidaridad tuvo origen en 1997 cuando se buscaba dar un destino concreto y no inflacionista a 1.300 toneladas de oro, reserva del BNS y que dejaban de ser necesarias, luego del abandono de la paridad franco-oro en la política monetaria helvética.

En ese entonces aún el escándalo de los bienes judíos no reclamados estaba vivo y fue en ese ambiente que surgió la idea de crear esta institución de solidaridad, una decisión de tintes políticos que ayudaría a mejorar la imagen de Suiza en el exterior y que fortalecería los objetivos humanitarios del país.

Sin embargo, hasta hoy en día los objetivos concretos de la Fundación Suiza Solidaria no están decididos. Las votaciones de este domingo apenas aprobarían el proyecto de su creación, lanzado por el Gobierno Federal.

Decisión entre dos opciones

Los votos de los suizos de este domingo deben decidir entre una iniciativa de ley popular, lanzada por el partido de derecha, la Unión Democrática del Centro, o por un contraproyecto gubernamental.

La iniciativa pide que las reservas de oro del BNS se atribuyan por completo a los fondos de compensación del seguro de vejez, para asegurar su financiamiento. Cabe decir que los costos anuales de este seguro alcanzan los 30 mil millones de francos.

El contraproyecto gubernamental propone que las 1.300 toneladas de oro se coloquen en un fondo de ahorro a 30 años, un patrimonio que representa unos 19 mil millones de francos, y cuyos frutos serían dirigidos hacia 3 vertientes: el seguro de vejez, los cantones y la Fundación Suiza Solidaria, tendiente a mejorar las condiciones de vida de los que más lo necesitan, dentro y fuera del país.

Ambas propuestas se inscriben en el marco de la utilidad pública y la última decisión la tiene el pueblo suizo, que en este ejemplo de democracia directa, puede dar fin o continuidad a una idea más de la solidaridad helvética.

Patricia islas Züttel

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