La guerra contra los diamantes manchados avanza

Sierra Leona es acusada de comerciar diamantes "ensangrentados". swissinfo.ch

Johannesburgo reúne a los delegados de los países involucrados en la lucha contra el comercio de diamantes que financien guerras civiles.

Este contenido fue publicado el 29 abril 2003 - 14:39

Una reunión que sucede a la de Interlaken, Suiza, en la que surgió el sistema de certificación de diamantes.

En noviembre del 2002, los ministros de 56 países estuvieron representados en Interlaken. El encuentro, copresidido por Sudáfrica y Suiza, ponía punto final a dos años de negociaciones sobre el proceso denominado 'Kimberley', nombre de la famosa ciudad diamantífera sudafricana.

Antes de dejar la región alpina bernesa, los Estados signatarios se comprometieron a aplicar desde el 1° de enero de 2003 un sistema internacional de certificación de diamantes.

Los textos preveían que todos los paquetes con diamantes exportados vayan acompañados de un certificado de origen.

Tal documento debía ser verificado tanto por las autoridades del país importador como del exportador y las piedras ser transportadas en un embalaje sellado.

Aplicación retardada

Ya en Interlaken se había previsto un mes de tolerancia (enero 2003), tiempo en el que los países sin condiciones para emitir los certificados no serían sancionados.

El plazo fue finalmente prolongado hasta fines de abril, fecha de la reunión plenaria que tiene lugar, desde el lunes hasta el miércoles, en Johannesburgo.

"Todos los países que se comprometieron en Interlaken no han cumplido aún las exigencias", reconoce Roland Vock, responsable del control de exportaciones en la Secretaría de Estado de Economía de Suiza (Seco).

"El sistema es joven y aún quedan muchos problemas por resolver desde el punto de vista operativo, de la aplicación práctica, del procedimiento y de los datos estadísticos", explica el delegado de Suiza en Johannesburgo.

Entre el optimismo y la prudencia

La situación no impide empero que Roland Vock vea el futuro con optimismo.

"Éramos unos cincuenta Estados en Interlaken, en Johannesburgo somos alrededor de setenta, advierte el delegado helvético para precisar: "avanzamos pasa a paso, el objetivo no era poner demasiadas trabas a un mercado esencial para el desarrollo de ciertos países".

Amnistía Internacional, una de las ONG representadas en Johannesburgo, matiza más las cosas. Según Danièle Gosteli, responsable del campo de la economía y los derechos humanos ante la sección suiza de Amnistía, "el reto está dado y queda por hacer lo esencial".

A instancia de otras ONG como Global Witness, Amnistía Internacional reclama un sistema de control independiente.

"No podemos fiarnos únicamente de las declaraciones de los gobiernos, entre los cuales hay corruptos. Los certificados pueden ser falsificados. Es necesario hacer precisiones, y para ello hay que ir al terreno", señala Gosteli.

El líder de la exportación de diamantes abandonó Suiza

Comprometido desde el principio con el proceso de Kimberley, Suiza forma parte de los países que aplican ya las resoluciones adoptadas en Interlaken.

En consecuencia, el país ha perdido su tercer lugar en el mercado europeo del diamante, después de Béligica y Gran Bretaña.

A finales del 2001, la casa De Beers transfirió efectivamente sus actividades principales de Lucerna a Londres.

De repente el volumen de los diamantes en tránsito por Suiza cayó de manera espectacular. De dos mil millones de francos, el valor de las transacciones pasó a ser apenas de seis millones.

swissinfo y agencias

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