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Las posibles raíces suizas de Barack Obama

¿Visitará Barack Obama algún día la localidad de Chiètres, posible lugar de origen de sus ancestros?

Los genealogistas persiguen los rastros del presidente electo de Estados Unidos. La genealogía está en boga, también entre los suizos del extranjero que buscan pistas sobre sus ancestros en los archivos helvéticos.

"Cuando Barack Obama se lanzó en la carrera a la presidencia, los genealogistas estadounidenses descubrieron que su madre descendía de un tal Gutknecht de Friburgo." En los archivos cantonales de Zúrich, Hans Ulrich Pfister añade con perspicacia que, seis o siete generaciones más tarde, diferentes municipios se disputan este futuro ciudadano de honor...

La anécdota ilustra el interés creciente de los historiadores y del público por la emigración. "Desde hace veinticinco años", completa Pfister, "se publican cada vez más libros y recibimos cada vez más demandas de extranjeros que buscan sus ancestros, sobre todo gracias a las posibilidades que ofrece Internet".

Hans Ulrich Pfister estima el número de demandas escritas en 500 por año, de las cuales un cuarto viene del extranjero. Del mismo modo, una cuarta parte de las 1.000 cartas al director expedidas en 2007 están relacionadas con la genealogía. Una proporción equivalente a los archivos de Berna, del Valais o de Friburgo, otros cantones con una fuerte emigración en los siglos XVII al XX.

Los registros parroquiales

Se ignora el número de suizos que se fueron por trabajo, necesidad (algunas parroquias pagaron un peculio de viaje para deshacerse de los miserables) o simplemente para caer en el olvido...

"El censo se hizo en las parroquias, que registraron los bautismos, los matrimonios y los entierros. Sin embargo, las salidas no se registraron", precisa Marie-Claire L'Homme, en los Archivos de Friburgo.

Más tarde, los Ayuntamientos tomaron el relevo, pero el pasaporte es obligatorio sólo después de la I Guerra Mundial. "Por eso no hay rastro de aquellos que se fueron antes de 1914", añade L'Homme.

Los que estén en busca de sus ancestros encontrarán respuestas en los registros parroquiales conservados en los archivos o en los servicios del Estado Civil.

Como un puzzle

"Si nos piden información, se la proporcionamos de buena gana", explica Karin Hayoz, colaboradora en los Archivos de Berna. "Pero si no disponen del nombre, de los datos o de la comuna de origen, entonces el trabajo es arduo."

No se pueden investigar kilómetros de documentos, más aún cuando los cantones recortan sus presupuestos y el personal. "El aumento de las demandas genealógicas es inversamente proporcional a nuestros recursos", lamenta Karin Hayoz.

Los registros que no disponen de un índice alfabético, hay que espulgarlos página por página. "Son en latín o en alemán con escritura gótica", explica Marie-Claire L'Homme. "En un pueblo con 100 vecinos, uno se apaña, pero en una ciudad, es cómo buscar una aguja en un pajar".

"Si las peticiones son más complejas, invitamos a la gente a venir a consultar nuestros archivos y microfilmes. En nuestra sala de lectura, vemos a muchos extranjeros, sobre todo a estadounidenses que aprovechan la estancia. Si no pueden desplazarse, los remitimos a los genealogistas", añade Karin Hayoz.

El resultado de todo ello es que los sitios (más o menos fiables) se multiplican en Internet. "Actualmente, la genealogía está de moda, pero este tipo de pesquisas cuesta mucho porque somos pagados por hora", revela el historiador-genealogista Benoît de Diesbach.

A la búsqueda de mejores tiempos en Suiza

"El 90% de las consultas del extranjero vienen de Francia, porque fue el país de emigración de los friburgueses. Sin embargo, recibimos cada vez más correos de América", indica L'Homme.

Los otros archivistas contactados confirman el creciente interés de ultramar. Las también solicitadas oficinas del Estado Civil han registrado un aumento de las peticiones que tienen por objetivo ventajas financieras. En el caso de Friburgo, Jacqueline Crausaz indica que "cerca del 20% de las demandas conciernen la recuperación de la ciudadanía de antiguos emigrantes para encontrar una vida mejor en Suiza."

El objetivo: la nueva ley federal introducida en 2006 permite a los extranjeros recuperar la nacionalidad cedida por sus parientes o abuelos. Además, la nacionalidad es transmisible por el lado femenino.

En busca de un arraigamiento

En cuanto a la motivación, la gran mayoría de las personas que buscan "un arraigamiento en una época en la que las familias se dispersan y se alejan de los valores tradicionales", estima Jean-Claude Romanens, genealogista franco-suizo que encontró sus orígenes helvéticos gracias a la genealogía.

La desaparición de un prójimo, una crisis personal o el alejamiento geográfico pueden ser los motivos desencadenantes. "Conocer la historia de su familia se convierte entonces en un medio para (re)encontrar un lazo con sus raíces", asevera Romanens.

Éste último constata, además, un rejuvenecimiento marcado de los visitantes en su web: "La mitad de las personas que nos escribe tienen 50 años o más, el 45% entre 20 y 50 años, y hay incluso cada vez más adolescentes. Hace poco, la tendencia se enmarcaba más bien entre el 70 y el 30%."

swissinfo, Isabelle Eichenberger
(Traducción del francés: Antonio Suárez Varela)

¿BARACK OBAMA GUTKNECHT?

Los genealogistas suizos y estadounidenses han descubierto este año que la madre de Barack Obama, Stanley Ann Dunham, es descendiente de un tal Johann (o Christian, según otras fuentes) Gutknecht.

Este hombre dejó su pueblo friburgués de Chiètres en el siglo XVII o XVIII para emigrar a Estados Unidos, donde su apellido se transformó en 'Goodknight', y luego 'Goodnight'.

Un genealogista está tras las huellas de Obama y otros muchos municipios (hasta en Alsacia) reivindican su parte, ya que hubo muchos que se apellidaban Gutknecht... En todo caso, es un asunto del que habrá que seguir pendientes.

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EL 'CASO' JEAN-CLAUDE ROMANENS

A los once años, este parisino descubrió "por casualidad" que representaba la quinta generación de una familia de Sorens (Friburgo). "Mi familia estaba dispersa, sin tradición oral. Apasionado por la genealogía, me interesé por los orígenes de mi abuelo que acababa de morir y descubrí de dónde venía."

De visita en su región de origen, tuvo la impresión de "volver a casa".

Ciudadano suizo desde 1998, es especialista de la emigración friburguesa en Francia. "El Franco-Contado fue el destino de la migración en masa; hoy se cuentan miles y miles de descendientes en el otro lado de la cordillera del Jura."

Los apellidos se transformaron a lo largo de los siglos: Corpataux en Courpasson, Tinguely en Tanguelle, Tornare en Tonnere, Doutaz en Dhoste, etc.
Jean-Claude Romanens está escribiendo un libro sobre el tema.

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LA GENEALOGÍA ESTÁ DE MODA

Benoît de Diesbach, historiador-genealogista, tramita una media de 100 a 200 casos por año, de los cuales la mitad por encargo de suizos del extranjero.

Las solicitudes son remitidas por familias que desean conocer la historia familiar o recuperar la ciudadanía helvética, por notarios en casos de sucesiones y a veces para investigaciones médicas sobre enfermedades huérfanas en ciertas familias. Y por último, la psicogenealogía está muy de boga desde hace diez años.

Las cuotas varían entre los 60 y los 300 francos por hora. Un árbol genealógico cuesta entre mil y varias decenas de miles de francos.

El sitio Ancêtres suisses de Jean-Claude Romanens ha doblado su frecuencia en dos años a 8.000 o 9.000 visitas mensuales (40% de los accesos desde Suiza y el 60% desde el extranjero).

El gigante americano ancestry.com ha generado en 2007 un volumen de negocios de 160 millones de dólares y cuenta con un millón de suscritores de pago en todo el mundo.

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