Navigation

Leopardo de oro para Pakistán

Sabiha Sumar y el Leopardo de Oro, recompensa a su filme Aguas silenciosas. Keystone

“Khamosh Pash” (Aguas silenciosas) de Sabiha Sumar obtuvo el mayor galardón y 90.000 francos en el 56° Festival de cine de Locarno. Es el primer largo metraje de ficción de la realizadora paquistaní.

Este contenido fue publicado el 17 agosto 2003 - 14:24

“Gori Vatra” del bosnio Pjer Zalica y “Thirteen” de la estadounidense Catherine Hardwicke comparten el Leopardo de plata.

Aguas silenciosas se basa en hechos previos a la separación que dio lugar a los Estados de India y Pakistán, en 1947. El filme recoge el paso de la convivencia a la intolerancia entre musulmanes y sikhs durante la división.

El rapto, la violación, la venta y hasta el exterminio de las mujeres de sus adversarios se convierte en parte de sus combates. Algunas, como la heroína sikh del filme, tansitan el camino del rapto al matrimonio con su captor y al cambio de religión.

No obstante sus estudios superiores en Nueva York y en Cambridge, la jóven Sabiha, de 42 años de edad, mantuvo sus raíces en Pakistán. La película testimonia esa relación con su país.

Con pincel delicado traza en este filme las líneas principales del conflicto religioso entre siks y musulmanes, subrayando las repercusiones que las ideologías pueden tener en la esfera de la felicidad personal. Sin embargo, la realizadora oriunda de Karachi subraya que no se trata de una crítica al fundamentalismo religioso, sino de subrayar las consecuencias de este fenómeno.

Los otros distinguidos

El Leopardo de plata correspondió a la “Opera prima” del bosnio Pjier Zalica, “Gori vatra” (¡fuego, fuego!), 2003, una divertida comedia, a ratos amarga, sobre el tema de la corrupción y el resurgir de los odios étnicos en la antigua Yugoslavia. Esta cinta fue realizada con la ayuda de la Fundación suiza para el cine “Montecinemaveritá”.

También Leopardo de plata para “Thirteen”, 2002, de la estadounidense Catherine Hardwicke, uno de los favoritos en la edición 2003 del Festival de Locarno por su tierna, y al mismo tiempo feroz representación del dolor adolescente de quien tiene que crecer.

En vídeo

El Concurso Video otorgó el Leopardo de oro-Video a dos filmes digitales: el experimental argentino de Willi Behnisch, “Cantata de las cosas solas”, 2002, por “la belleza, paciencia, y profunda coherencia de su proyecto poético”; y al filme suizo de Pierre-Yves Borgeaud y Stéphane Blok, “Ixiéme, Journal d’un prisonnier”, 2003: “Por su originalidad formal, su humor rico en intensidad y por la prefecta complicidad entre directores y actores”.

El jurado en la categoría de Video decidió además otorgar una mención especial al filme alemán de Harun Farocki, “Erkennen Und Verfolgen” (Guerra de distancia), 2003, sobre la dificultad de distinguir las imágenes verdaderas de las virtuales construídas en ordenador.

“Hemos querido afirmar nuestra admiración a la constancia y la integridad de este autor necesario cuya obra, ya notoria en Locarno, sigue inquietándonos y haciendo reflexionar, mientras otros no hacen sino tratar de tranquilizarnos cueste lo que cueste”.

El Leoparado a la mejor actriz fué concedido a Holly Hunter en el filme “Thirteen” de Catherine Hardwicke, Diana Dumbrava en “María”, 2003, filme del rumano Calin Netzer, y a Kirron Kher, en el filme triunfador de Locarno, “Khamosh Pani”, de Sabiha Sumar.

El Leopardo a la mejor interpretación masculina se lo llevó Serban Ionescu, por su interpretación en “María”, de Calin Netzer.

Otras facetas presentes en Locarno

La Federación internacional de prensa cinematográfica adjudicó el premio de su jurado al filme digital del boliviano Rodrigo Bellott, “Dependencia sexual”, 2002, “por su valiente análisis del machismo, expresado con elocuencia y con un uso riguroso el ‘splitscreen’ (imágenes fragmentadas), y por lo innovador que hay en el uso de la cámara digital”.

Por su parte, el jurado de la importante sección Semana de la crítica, otorgó su premio al filme documental estadounidense 'The weather underground' (2003), de Sam Green, cuya trama gira en torno a un grupo de jóvenes radicales de los años setenta que trata de oponerse con violencia a los abusos internos y externos del gobierno norteamericano.

Sus cualidades cinematográficas y el testimonio histórico de un movimiento rebelde ,oy poco conocido, fueron remarcados por el jurado.

La impresión general que nos deja la 56° edición 2003 del Festival de Cine de Locarno es el buen nível de las obras concursantes, aunque hayan faltado al menos una o dos películas de valor absoluto, como en otros años.

No obstante, el festival ha demostrado una vez más la fidelidad a su vocación de fragua de talentos, donde jóvenes realizadores pueden ser lanzados a la popularidad gracias a la enorme pantalla al aire libre de Locarno, además de seguir siendo una ventana al mundo para las realizaciones de las cinematografías periféricas, como es el caso, este año, de los cines cubano, argentino y escandinavo.

Hasta el próximo año en la 'Piazza Grande' de la ciudad tesinesa de Locarno, en el sur de Suiza.

Lupita Avilés, Locarno.

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo