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Ley en ciernes: Matrimonio sólo para inmigrantes legales

Sólo aquel con estancia legal en Suiza podrá contraer matrimonio.

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Tras el 'sí' de la Cámara de Diputados, tocará al Senado suizo apoyar o rechazar los cambios al Código Civil para combatir los matrimonios blancos.

Las nuevas disposiciones buscan impedir que los solicitantes de asilo e inmigrantes sin documentos de estancia en Suiza puedan contraer matrimonio en el país.

El Partido Socialista, que forma parte del Gobierno suizo, y organizaciones no gubernamentales critican la disposición, que de ser aprobada por la Cámara Alta, entrará en vigor próximamente en Suiza.

Con esta nueva reglamentación, los extranjeros que quieran contraer matrimonio en Suiza deberán comprobar que viven en situación legal en el país. Una medida que busca impedir los matrimonios convenidos sólo para conseguir el permiso de estancia.

De acuerdo con informaciones de 2004 de la Oficina Federal sobre el Estado Civil, en Suiza se llevan a cabo, anualmente, entre 500 y 1000 matrimonios que burlan las determinaciones de la ley de inmigración suiza.

La Cámara Baja de la Asamblea Federal quiere impedir ese tipo de casamientos "hasta que el pasaporte suizo los separe", comenta de modo irónico el diputado Roberto Schmidt, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), por el cantón del Valais.

Con esta nueva ley, las oficinas de registro civil -establecidas normalmente en los ayuntamientos de las comunas-, deberán informar a las autoridades de inmigración si alguna persona que presente sus documentos para contraer matrimonio se encuentra en situación ilegal en el país.

Estas disposiciones también serán válidas en casos de anuncio de contratos civiles entre parejas homosexuales (en vigor desde 2007).

Red de información nacional

Además, las oficinas del registro civil estarán conectadas a una red nacional de información sobre migración, para acceder al reglamento suizo en el rubro así como a las decisiones de expulsión.

Los cambios tienen su origen en una iniciativa parlamentaria lanzada en 2005 por el actual presidente del partido Unión Democrática de Centro (UDC), Toni Brunner. El objetivo, argumentó su precursor en su momento, es impedir a los solicitantes de asilo rechazados o a los inmigrantes ilegales que escapen de la expulsión a través de los denominados "matrimonios blancos".

De acuerdo a Brunner, con esa nueva regla se evita que las oficinas de registro civil y las autoridades de inmigración puedan tomar decisiones contradictorias. Cabe decir que la ministra de Justicia, Eveline Widmer-Schlumpf, ha defendido la propuesta.

De acuerdo a la encargada de la cartera de Justicia, el cambio unifica la aplicación de la ley y fortalece la seguridad jurídica. También la propuesta ha sido ampliamente aceptada por 21 de los 26 cantones suizos durante su fase de consulta.

Esfuerzo infructuoso

La izquierda, sin embargo, intentó sin éxito poner un freno al proyecto que a juicio de la diputada Bea Heim, coloca bajo sospecha general a todos los extranjeros que no disponen de documentos legales.

"Una nueva ley de inmigración, en vigor desde el 1° de enero de 2008, ya prevé controles al respecto. En caso de sospechas de que el matrimonio es forzado, puede negarse la alianza civil. El problema, que en términos numéricos es reducido, jurídicamente ya está resuelto", argumentó Heim.

Por su parte, el también socialista Eric Voruz, presidente de la plataforma de indocumentados 'Sans papiers', duda de la "constitucionalidad de la disposición". Una advertencia rebatida por Toni Brunner: "El Consejo Federal (Ejecutivo suizo) asegura que el texto está de acuerdo con los derechos humanos", afirmó.

Durante el debate en la Cámara Baja, varios oradores recordaron el derecho constitucional al matrimonio. La mayoría conservadora, no obstante, aprobó la propuesta por 104 votos a favor y 68 en contra.

Críticas de las ONG

De acuerdo a un comunicado de la plataforma nacional de los 'sin papeles', "so pretexto de la lucha contra los 'casamientos blancos', esta disposición ataca una libertad fundamental reconocida en la Constitución y en diversas convenciones internacionales de protección a los derechos humanos".

"Ahora, para casarse, el extranjero o la extranjera sin estatuto legal tendrá que volver a su país de origen para hacer una solicitud de ingreso en Suiza, que puede llevar meses de espera; y en muchos casos justo en el momento en el que se ha conseguido una promesa de empleo en Suiza y que el casamiento podría significar el fin de la ilegalidad", explica la ONG, que dice representar a por lo menos 90.000 personas sin permiso de estancia en Suiza.

En opinión de la Asociación Humanrights.ch/MERS, "con o son prohibición de casamiento para los sin papeles, también se admite una restricción desproporcionada del derecho de los suizos al matrimonio y a la familia porque más del 40% de los matrimonios realizados anualmente no se realiza con binacionales".

Se prevé que la nueva regulación también sea aceptada en la cámara alta de la Asamblea Federal helvética.

swissinfo, Geraldo Hoffmann
(Traducido por Patricia Islas Züttel)

Mezcla con inmigrantes

En 2007 se registraron 40.300 casamientos civiles en Suiza, sólo la mitad (50.6%) entre suizos.

De este total, 37,5% de los matrimonios se celebraron entre un cónyuge suizo y uno extranjero y 11,8%, entre extranjeros.

En 2007, nacieron 74.500 niños. De este total, 62.400 (84%) de padres casados.

La mitad de los recién nacidos (32.800) tienen padres suizos, mientras que 29.700, tienen alguno de sus progenitores sin el pasaporte suizo.

Fin del recuadro
(swissinfo.ch)


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