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La gran oportunidad Prestigio: el Prix de Lausanne

En la 45ª edición del Prix de Lausanne para jóvenes talentos de la danza compiten 68 bailarines de 17 países, pero esta vez, ningún representante de nacionalidad suiza. (Carlo Pisani/swissinfo.ch)

La cita es única en su tipo. Durante los cinco días previos a la final, que esta vez tendrá lugar el sábado 4 de febrero, los participantes están bajo la lupa del jurado internacional que analiza no solamente su talento, sino también sus progresos durante la estancia en Lausana.

Antes de llegar al concurso, los bailarines seleccionados preparan una variación clásica y otra contemporánea, que envían en un vídeo y que les da el pase de acceso a la gran cita.

Una vez en el concurso, los jóvenes reciben valiosos consejos de un mentor para perfeccionar las variaciones que han preparado y, además, ensayan nuevos movimientos y técnicas tanto en el repertorio clásico como contemporáneo.

Japón, con 12 representantes

Este 2017, el país más representado en la competición es Japón, con 12 chicas y chicos a la espera de la gran oportunidad. Para un bailarín nipón ser seleccionado para el Prix es un gran objetivo. Japón, al igual que muchos otros países, cuenta con múltiples escuelas de danza de alto nivel privadas, pero solo con una compañía de ballet donde las jóvenes promesas pueden aspirar a formar parte.

Este concurso, además de una plataforma de contacto sin parangón, está considerado como un trampolín para una carrera profesional en el mundo de la danza: Los ganadores reciben una beca para proseguir su formación en una de las escuelas o compañías más renombradas del mundo.

“El Prix de Lausanne es más que una competición, es un lugar donde los jóvenes bailarines son motivados y guiados. Reciben consejos para mejorar su desempeño y poder así tener bases sólidas para su carrera en la danza”, explica el presidente del jurado, Kevin O’Hare, a swissinfo.ch.

Una historia de amor suizo-rusa

Este concurso anual, que organiza una fundación sin ánimos de lucro, tiene como objetivo descubrir y promocionar a las jóvenes promesas en edades comprendidas entre los 15 y 18 años, que aún no son profesionales. El Prix de Lausanne fue fundado en 1973 por el industrial suizo Philippe Braunschweig y su esposa, Elvira, una bailarina rusa.

En este 2017, ningún candidato de nacionalidad suiza participa en el concurso. Sin embargo, tres jóvenes bailarines que estudian en la Academia de Danza de Zúrich competirán por el premio al mejor candidato de Suiza. También hay bailarines de México, España, Brasil, EEUU y Corea, por citar solo algunas de las nacionalidades representadas.

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