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Ola de terror ligada a tensiones identitarias

El hotel Taj de Mumbai (Bombay) el viernes 27 de noviembre.

(Keystone)

Tras la serie de ataques en Mumbai, India, las miradas se dirigen al vecino Pakistán. No obstante, esta explosión de violencia se explica, sobre todo, por las dinámicas internas indias, según opinan dos expertos suizos.

Diez ataques coordinados a objetivos bien definidos, asaltos a los grandes hoteles de la capital financiera india, viajeros occidentales tomados como rehenes, la estación de trenes convertida en escenario de una masacre: los atentados del miércoles pasado desconciertan por su grado de violencia y su sofisticación.

Ante esta exposición de horror y de terror, ciertos medios de ese país y del exterior incluso hablan de un 11 de septiembre indio. Pero nada indica por ahora que las consecuencias de esas acciones terroristas sean comparables a las que siguieron a los atentados de 2001 en Nueva York y Washington.

En primer lugar, para Mumbai, como para el resto de la India, no vive por primera vez un atentado.

"Los elementos inéditos son los objetivos elegidos y los ataques casi militares. Pero estos atentados se sitúan en la deriva terrorista que reina desde hace ya varios años", recuerda el investigador Gilbert Etienne, quien descifra la complejidad del sur asiático desde hace varias décadas.

Terroristas con capacidades estratégicas elevadas

Por su parte, Jacques Baud, especialista en terrorismo, señala que no es nueva la amplitud misma de los ataques del miércoles pasado (26.11). "Desde hace varios años, Bombay sufre atentados mucho más sofisticados que en otras partes de la India. Esa región tan desarrollada desgraciadamente, engendra también a terroristas con capacidades estratégicas elevadas".

Y como cada vez que hay ataques terroristas coordinados, Al Qaeda de nuevo resulta señalada. No obstante, los comentaristas en los últimos tiempos hablan de una "indianización" del terrorismo islamista en la península.

"Probablemente hay un poco de ambas cosas", estima Gilbert Etienne, quien se encontraba en Mumbai 24 horas antes de los atentados.

"De hecho, reina una cierta confusión sobre los lazos entre los diferentes grupos terroristas islámicos en el mundo y Al Qaeda. Esos grupos se vuelven cada vez más duros. Buscan desestabilizar a los gobiernos".

El impacto del conflicto afgano

Lo cierto es que por primera vez en India, los occidentales fueron tomados como rehenes. Los autores de los asaltos a hoteles parecen haberse centrado en los huéspedes de origen británico y estadounidense.

"Esto demuestra que los terroristas quieren marcar un enlace con Afganistán y Pakistán, países cada vez más desestabilizados por la estrategia estadounidense en esa región", subraya Jacques Baud.

El primer ministro indio Manmohan Singh señaló al extranjero como origen de los ataques.

"La mano extranjera es un tema recurrente del gobierno tras ese género de atentado. Es una forma de hacer alusión a Pakistán, sin mencionarlo", opina Gilbert Etienne.

De acuerdo al especialista, hay que distinguir en este asunto el acercamiento de las relaciones indio-paquistaníes y los eventos internos en India. "Al respecto, hablé hace poco con altos responsables indios. Progresa la idea de un frente común indio-paquistaní contra los extremistas islámicos y los Talibán", subraya Etienne.

De hecho, Pakistán decidió este viernes (28.11) mostrar una señal con la decisión inédita de enviar al jefe de sus servicios de inteligencia (ISI), el general Ahmed Shuja Pasha, para ayudar en las investigaciones en India.

No obstante, el gobierno indio sabe que Pakistán esta minado por el terrorismo islámico. "No hay interés alguno por desestabilizar aún más a Islamabad, pues eso sólo favorecería a los movimientos islámicos paquistaníes".

Tensiones identitarias crecientes

"Los atentados de Bombay obedecen, primero que nada, a una dinámica interna en la India. Las tensiones entre hindúes y musulmanes han crecido significativamente tras la destrucción de la mezquita Babri de Ayodhya en 1992 por militantes hindúes".

Durante la década pasada, los musulmanes fueron víctimas de varias masacres, como la de Bombay en 1993. Matanzas que culminaron en 2002 en el Estado de Gujarat. "Dos mil musulmanes fueron masacrados con la complicidad de las autoridades de esa entidad. Y eso, cuando ese Estado era considerado entre los mejor gobernados en la federación", recuerda Gilbert Etienne.

El investigador subraya también la crecida del poder del terrorismo hinduista. "Este año, ellos cometieron un ataque contra una mezquita que terminó con el arresto del teniente coronel del ejército indio, implicado en el ataque. Algo nunca visto".

Como en otras partes del mundo, India también se encuentra confrontada a fenómenos integristas y relacionados con la afirmación de identidades, lo que puede terminar en acciones violentas. "A mi llegada a Bombay, me impresioné con los signos exteriores de pertenencia religiosa que llevan los musulmanes. Esas manifestaciones de identidad exasperan cada vez más a los hindúes".

swissinfo, Frédéric Burnand en Ginebra
(Traducción: Patricia Islas Züttel)

Contexto

Los ataques en Mombai provocaron, al menos, 130 muertos y 300 heridos.

Hasta ahora se habla de 17 personas de origen extranjero muertas en las operaciones terroristas en la capital financiera india.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenó vivamente los atentados en serie ocurridos en Mumbai (Bombay).

Las autoridades suizas condenan los actos terroristas y presentan sus condolencias a las autoridades indias y a los familiares de las víctimas de los recientes atentados.

El Ministerio suizo de Asuntos Exteriores desaconseja a sus ciudadanos viajar a Mumbai.

Fin del recuadro
(swissinfo.ch)


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