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Retiro de la iniciativa para reactivar pena de muerte en Suiza



1940: Hans Vollenweider es conducido al tribunal. Será el último civil condenado a muerte.

1940: Hans Vollenweider es conducido al tribunal. Será el último civil condenado a muerte.

(RDB)

Este miércoles se anunció el retiro de la iniciativa popular que buscaba restaurar la pena capital contra delincuentres por abuso sexual y asesinato de menores.

El portavoz del comité precursor, Marcel Graf, confirmó esta información a la agencia de noticias suiza ATS.

Suiza no practica la pena de muerte y los observadores ya se mostraban escépticos sobre la posibilidad de que la iniciativa – de un grupo independiente-, pudiera obtener el apoyo suficiente. El asunto planteaba una serie de interrogantes legales.

La Cancillería Federal dijo este martes (24.08) que la iniciativa cubría los requerimientos legales. Sus partidarios tenían hasta el 24 de febrero de 2012 para reunir las 100.000 firmas necesarias para convocar a un referéndum sobre el tema.

Empero, las autoridades aún debían examinar si la pena de muerte sería constitucionalmente legal y estaría en concordancia con las obligaciones internacionales de Suiza. El Parlamento tiene la última palabra.

El documento pedía la modificación de la Constitución suiza para reintroducir la pena de muerte contra las personas que cometan asesinato “en combinación con abuso sexual de menores, violencia sexual o estupro”.

El comité promotor de la pena de muerte la califica de castigo “justo y lógico”. Argumentaba que su aplicación aportaría dignidad a los deudos de las víctimas y les ayudaría a enfrentar el drama.

Según el portavoz del comité, Marcel Graf, el grupo es apolítico y surgió a iniciativa de los parientes de una víctima.

Suiza suprimió la pena capital de sus estatutos criminales en 1942. De manera oficial permaneció en el código militar hasta 1992, pero la última ejecución militar ocurrió en 1944.

Sólo Bielorrusia

Daniel Graf, de la organización no gubernamental Amnistía Internacional Suiza, dijo que la iniciativa ha dado lugar a una situación muy especial.

“Hay una clara tendencia internacional a suprimir las ejecuciones por todo el mundo y para nosotros no es habitual argumentar contra la pena de muerte en Suiza”, dijo a swissinfo.ch. “En Europa, el último país que permite las ejecuciones es Bielorrusia”.

Sin embargo, Graf ya consideraba que la iniciativa no tendría realmente posibilidades. “Hay un amplio consenso general, que incluye a todos los partidos políticos en Suiza, en el sentido de que el Estado no tiene permitido matar”, subrayó.

“Lejos de eso, tiene que respetar y proteger los derechos humanos básicos, que están inscritos claramente en la Constitución de Suiza, la cual también establece que no hay pena de muerte en Suiza”.

En efecto, la difusión la semana pasada de las primeras noticias con respecto a la iniciativa generaron una serie de críticas. Este martes el grupo parlamentario por los derechos humanos rechazó enfáticamente esa propuesta.

Tentativas anteriores para rehabilitar la pena capital, como en 1985 contra traficantes de droga, no han logrado reunir el número requerido de firmas.

Preguntas legales espinosas

A juicio de los expertos legales, no estaba muy clara la manera en que el Parlamento debería tratar la iniciativa, puesto que debía considerarse la legislación internacional así como la Constitución suiza. Pero con un problema.

“El concepto de ‘jus cogens’ que estaba en el centro - las normas perentorias de la ley internacional - es un concepto bastante vago”, dijo Markus Schefer, profesor de Derecho Público de la Universidad de Basilea a swissinfo.ch.

La pena de muerte en sí misma no viola normas perentorias - Estados Unidos y Japón, por ejemplo, todavía la tienen. Entonces, desde ese punto de pista, el Parlamento podría no ser capaz de declarar inválida la iniciativa. Pero con respecto a Europa, sería diferente.

“Se ha argumentado muchas veces que la prohibición de la pena de muerte es ‘jus regional cogens’ en Europa. Si el Parlamento acepta esta idea, debería declarar la invalidez de la iniciativa”, dijo Schefer.

Suiza, por ejemplo, ha suscrito la Convención Europea sobre Derechos Humanos que proscribe la pena de muerte.

Derechos humanos

Andreas Auer, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Zúrich, describió a swissinfo.ch los problemas que hubiese tenido la iniciativa en caso de que hubiese sido aceptada en las urnas.

“Puedo ver una situación bastante similar a la que experimentamos con la iniciativa de anti alminares (votada el año pasado) que probablemente no pueda ser aplicada porque viola derechos humanos internacionalmente garantizados de los cuales Suiza no puede separarse”, dijo a swissinfo.ch.

En el campo legal, muchas personas consideran que las iniciativas populares tienen que ser sometidas a un mayor control.

El asunto de la pena de muerte no irá lejos. En forma reciente, sólo una estrella suiza del rock, Göla, expresó su apoyo a esa forma de castigo.

“Esta prohibición de la pena de muerte no es muy vieja, no tenemos una tradición de 200 años, y parece haber algunas ideas para recurrir a ese instrumento”, dijo Schefer.

Isobel Leybold-Johnson, swissinfo.ch
(Traducción, Marcela Águila Rubín, actualización tras el retiro de la iniciativa, Patricia Islas)

En Suiza

Suiza suprimió la pena capital de sus estatutos criminales en 1942. La última ejecución civil ocurrió en 1940: la de un ciudadano de Zúrich por triple asesinato.

Permaneció en el código militar hasta 1992, para castigar delitos como asesinato o traición en tiempos de guerra. Durante la Segunda Guerra Mundial se realizaron 17 fusilamientos y la última ejecución militar tuvo lugar en 1944.

La tentativa en 1985 para reinstaurar la pena capital contra traficantes de droga no reunió la firmas suficientes.

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IV Congreso Mundial contra la Pena de Muerte

Tuvo lugar en Ginebra del 24 al 26 de febrero.

Fue organizado por la asociación francesa Juntos contra la Pena de Muerte (EPCM), con patrocinio de la Confederación Suiza y en asociación con la Coalición Mundial Contra la Pena de Muerte.

Es la cita trianual de los abolicionistas del mundo entero que permite reforzar lazos, revisar y fortalecer las estrategias comunes y sensibilizar a la opinión pública sobre la urgencia de erradicar esa práctica contraria a los derechos humanos.

Más de 1.000 congresistas se reunieron en dos sesiones plenarias, 10 mesas redondas y 9 talleres.

Entre la temática: la discriminación social y racial en la aplicación de la pena de muerte; la protección de los grupos vulnerables (menores y deficientes mentales); violencia, víctimas y pena de muerte; religiones y pena de muerte; la situación de la pena máxima en diversas regiones del mundo.

Entre las actividades: representación de la pieza ‘El último día de un condenado’, de Víctor Hugo, y una velada de testimonios de víctimas de crímenes, de terrorismo y de testigos de ejecuciones, y en la que participó la cantante franco-inglesa Emily Loizeau.

Lo anterior amén de una serie de exposiciones de fotografías, caricaturas y afiches y de la proyección de filmes documentales.

Ediciones anteriores: Estrasburgo (2001): Montreal (2004) y París (2007).

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