Tscherrig, representante papal "Argentina: muchas culturas y un solo corazón"

Emil Paul Tscherrig, nuncio apostólico: “Argentina es un país de inmigrantes y cada inmigrante, cada grupo, debería continuar esta herencia por su propia identidad". 

Emil Paul Tscherrig, nuncio apostólico: “Argentina es un país de inmigrantes y cada inmigrante, cada grupo, debería continuar esta herencia por su propia identidad". 


(Norma Dominguez/swissinfo.ch)

Emil Paul Tscherrig, nuncio vaticano, acudió a San Jerónimo Norte para celebrar la Fiesta Nacional del Folclore Suizo con las colectividades helvéticas que arribaron desde todo el país, Chile y Uruguay. 

Por la mañana el nuncio suizo Emil Paul Tscherrig ofició la misa en la iglesia comunal Nuestra Señora de la Asunción y trajo los saludos y bendiciones del Papa Francisco al pueblo.

Festejó, además, el hermanamiento de San Jerónimo Norte con la comuna valesana de Brig Glis, y la inminente llegada a la Iglesia de la Virgen de Glis, patrona del campo, donada por el pueblo hermano de Brig.

Más tarde ofreció unas palabras en la apertura del desfile y los actos oficiales del evento en el que se conmemoraron también el bicentenario de la entrada del Valais a la Confederación y los 800 años de Brig-Glis. Celebraciones que tocaban muy de cerca su corazón valesano:

“Argentina es un país de inmigrantes y cada inmigrante, cada grupo, debería continuar esta herencia por su propia identidad. Pero después, con tantas culturas de los inmigrantes, formar, como dice siempre el Papa Francisco, un pueblo con una propia identidad y con un solo corazón, el del pueblo argentino”, afirmó el nuncio ante la alegría de centenares de suizos y descendientes llegados de todas partes.

Memoria histórica e identidad

Apenas 287 kilómetros separan a Unterems, la comuna valesana donde nació el nuncio, de Brig Glis, las tierras desde donde partieron, en 1858, las primeras cinco familias fundadoras de la ciudad de San Jerónimo Norte: Blatter, Falchini, Perrig, Heimo y Hug.

Probablemente esa coincidencia sea un motivo –junto con muchos otros- que lo invitan a decir que se siente ‘como en casa’. Además de que en este pueblo, enclavado a miles de kilómetros de su tierra madre, en la zona centro de la Argentina, todavía continúan las tradiciones de los choznos, tatarabuelos, bisabuelos y abuelos que llegaron desde los Alpes Suizos.

Todavía, también, hay alrededor de 30 o 40 habitantes que hablan el suizo-valesano (dialecto suizo-alemán) y en el pueblo se sigue festejando cada Primero de Agosto (Día de la Confederación), con acordeones, danzas y música folklórica alpina.

“Para mí es una parte de mi memoria. Yo pasé más de 40 años afuera de Suiza, de mi cantón, y cuando vine aquí encontré parte de lo que yo mismo dejé”, narró conmovido el monseñor a swissinfo.ch.

“Es un acontecimiento muy emocionante porque me recuerda mi propia historia, los años que han pasado y que he vivido en el exterior, viajando de un país a otro. Y ahora he llegado aquí, una gran sorpresa que me aliviana en Argentina y me da este encuentro con mis raíces, las que dejé hace muchos años”

“Tender puentes entre los pueblos”

Nacido en 1947 y ordenado sacerdote en 1974, Tscherrig estudió Teología en Friburgo y Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. En 1978 entró en el Servicio Diplomático de la Santa Sede y desde entonces no ha cesado de recorrer el mundo.

En conversación con swissinfo.ch, el nuncio subrayó la impronta católica de Argentina y recordó cuando colaboró con Jorge Bergoglio antes de que este fuera proclamado Papa:

“Argentina es un país con una fuerte tradición católica. Todo lo que se hace se inicia con la Virgen y se concluye con la Virgen. Eso es típico de mi región: la Virgen es siempre el centro del encuentro de la fe popular. Y lo mismo encuentro aquí”, consideró el religioso.

“El Papa argentino nos invita siempre al diálogo, al encuentro. Yo tuve la oportunidad de colaborar con él cuando era Arzobispo de Buenos Aires, porque estuve aquí un año antes de su elección, y he aprendido a apreciar todas sus calidades: un hombre abierto, muy amable, muy atento a cada persona que encuentra. Lo mismo que vemos ahora también en sus viajes, la atención que da a cada persona”

“Para Francisco cada persona es muy importante y va de un lugar a otro siempre con la misma idea, de crear estos puentes, unir a la gente y sobre todo, buscar la paz donde hay problemas y dificultades”, destacó el clérigo, y aseguró emocionado:

“Mi misión es representar al Papa y espero poder contribuir un poquito a que la gente se encuentre, que se desarrolle la solidaridad, que abra su corazón hacia el otro. Es una misión del Papa y una misión de la Iglesia. Y también es mi misión”.

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