Resabios del origen de la industria textil suiza

Los altos ejecutivos de la importadora suiza de algodón Volkart disfrutaban de la vida colonial en Bombay. Winterthur City Archives

Una exposición en Zúrich muestra la manera en que el comercio de esclavos, la explotación colonial y la conversión religiosa condujeron al establecimiento de la industria textil de Suiza y aumentaron su riqueza.

Este contenido fue publicado el 27 junio 2020 - 11:00

En el siglo XVII, “los indios eran los únicos que sabían cómo hacer telas de algodón estampadas”, dice Pascal Meyer, curador de la exposición sobre textiles Indiennes, en el Museo Nacional de Suiza. “No había algodón ni color en Europa”, señala.

Las prendas fabricadas por los indios eran populares porque eran ligeras y sus colores, duraderos. Swiss National Museum

Como explica la exposición de Zúrich, la técnica india para fabricar telas de algodón estampadas en diversos colores fue copiada por holandeses y británicos que utilizaron la mecanización para hacerla más barata y minaron la industria textil del país asiático.

Los brillantes y asequibles tejidos indios producidos en Europa se hicieron tan populares que el Rey Sol (Luis XIV) tuvo que prohibirlos debido a la presión de los fabricantes nacionales de lana, seda y lino.  

El boom suizo y la trata de esclavos

El proteccionismo puede tener consecuencias no deseadas, y la prohibición de Francia de importar los tejidos indios en el siglo XVII fue un regalo del cielo para Suiza. Los protestantes franceses, que también huían de la persecución religiosa, emigraron a Suiza y establecieron fábricas textiles cerca de la frontera francesa en lugares como Ginebra y Neuchâtel.

La demanda de esas producciones brillantes y asequibles estaba en su apogeo y las telas se pasaban de contrabando a Francia. En 1785, la Fabrique-Neuve en Cortaillod, Neuchâtel, se convirtió en el mayor productor de textiles indios en Europa, con la producción de 160 000 paneles ese año.  

Tejido indio que data de alrededor de 1800 con un motivo del “árbol de la vida”, muy probablemente producido en Neuchâtel. Swiss National Museum

Ese comercio trajo una enorme riqueza a Suiza, pero tenía un lado oscuro. Las telas se utilizaron como una especie de moneda para intercambiar por esclavos en África que luego fueron enviados al Nuevo Mundo. Por ejemplo, las telas suizas representaban el 75% del valor de los bienes en un barco llamado Necker en su travesía a Angola en 1789.

Las compañías textiles también invirtieron su riqueza en el comercio de esclavos. Los registros muestran que entre 1783 y 1792, la empresa textil con sede en Basilea Christoph Burckardt & Cie tuvo acciones en 21 expediciones de barcos esclavos que transportaron alrededor de 7 350 africanos a las Américas. Gran parte de la prosperidad en los centros textiles suizos alrededor de Ginebra, Neuchâtel, Argovia, Zúrich y Basilea estuvo relacionada con el comercio de esclavos.

Proyecto colonial 

Los orígenes del estatuto de Suiza como un importante centro de comercio de productos básicos se remontan a mediados del siglo XIX, cuando los comerciantes suizos compraban y vendían productos como el algodón indio, las sedas japonesas y el cacao de África Occidental en todo el mundo. Esas mercancías nunca llegaron a Suiza, pero sí las ganancias de su comercio. 

Pintura del navío ‘Ida Ziegler’, uno de los tres barcos adquiridos por un grupo de comerciantes en Winterthur (incluido Volkart) para transportar mercancías a la India. Club zur Geduld, Winterthur

La guerra civil estadounidense y la posterior abolición de la esclavitud generaron una crisis de materias primas en la década de 1860, especialmente de algodón. La empresa suiza Volkart, que operaba en la India desde 1851, hizo del algodón crudo su principal negocio. Aprovechó los intereses coloniales de Gran Bretaña en el suministro de fábricas textiles en Manchester para expandir sus operaciones en la India.

Bajo el dominio colonial británico, los agricultores indios fueron obligados a cultivar algodón en lugar de alimentos y tuvieron que pagar un impuesto agrario que fue directamente a las arcas del Raj británico.

Gracias a esas políticas y a la expansión del ferrocarril a las regiones interiores de la India, Volkart controló el 10% de todas las exportaciones indias de algodón a Europa. La ubicación central de la ciudad suiza de Winterthur, donde tenía su sede Volkart, hacía que la empresa pudiera abastecer hilanderías en el norte de Francia e Italia, Bélgica, Ruhr (Alemania) y el resto de Suiza.

El hecho de ser un país sin litoral no impidió que Suiza participara en el triángulo transatlántico de comercio de esclavos entre África Occidental, América y Europa. Ernst Würgler

Aunque se les pidió evitar prejuicios raciales, los empleados de Volkart siguieron algunas de las prácticas de los gobernantes coloniales en la India.  

“A los empleados indios no se les permitía entrar a la sala de descanso”, por ejemplo. Se mantuvo “un estilo colonial de vivir y trabajar con indios”, dice Meyer. 

‘Salón Tiffin’, reservado para empleados europeos en la sede de Volkart en Bombay (1911). Winterthur City Archives

Celo misionero

Otra empresa que floreció durante el dominio colonial fue la Misión de Basilea. Fundada en 1815 por protestantes suizos y luteranos alemanes, buscó convertir a los “paganos” al cristianismo.

El esfuerzo tuvo bastante éxito en lo que ahora son los estados de Kerala y Karnataka en el sur de la India, particularmente entre los miembros de los peldaños más bajos de la sociedad que por primera vez tuvieron acceso a la educación y la formación.

Textos cristianos fueron traducidos a los idiomas locales en forma simplificada por la Misión de Basilea para ganar más adeptos. Basel Mission Archives

Sin embargo, la conversión a otra religión significaba el riesgo de ser rechazados por la comunidad y perder el sustento. La Misión de Basilea respondió iniciando proyectos comerciales en la India, como fábricas de tejidos, para emplear a los recién convertidos. En la década de 1860, dirigía cuatro de ellas y exportaba textiles a rincones remotos del imperio británico como África, Oriente Medio y Australia. 

Fábrica de tejidos de la Misión de Basilea en Calicut, Kerala (finales del siglo XIX). Basel Mission Archives

“Parte de la misión era positiva porque proporcionaban empleos a los indios, pero parte era colonialista, ya que solo ayudaban a los que se convertían en cristianos”, dice Meyer.  

El objetivo de la exposición Indiennes en el Museo Nacional es mostrar a los suizos cómo su país y su industria textil están conectados con la historia mundial y el colonialismo. Y la industria todavía tiene muchos desafíos que enfrentar, subraya Meyer. 

“Tenemos muchos talleres con jóvenes para discutir temas como el comercio justo y la moda pasajera”.

Fuente: Indiennes: material para mil historias, publicado en 2019 por Christoph Merian Verlag y editado por el Museo Nacional Suizo.

Compartir este artículo