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Suiza, en el promedio europeo de naturalizaciones

Curso ciudadano para solicitantes de la naturalización helvética, uno de los obstáculos a flanquear. Keystone

Suiza se mantuvo como el país europeo con el menor número de naturalizaciones en comparación con su cuota de extranjeros. No obstante, la tendencia cambia debido, en parte, al fin del estatus de temporero, indica experto.

Este contenido fue publicado el 23 junio 2010 - 13:27

En 2009, un millón 700 mil extranjeros vivían en Suiza, de acuerdo al informe de migración dado a conocer esta semana en Suiza.

Cerca de 45 mil extranjeros, es decir, el 2,8% del total de extranjeros en Suiza, recibió la nacionalización el año pasado. Con ello, Suiza se encuentra en el promedio de nacionalizaciones a nivel europeo.

En primer sitio se encuentra Suecia por el número de naturalizaciones, con un 5,8% del total de extranjeros en su territorio, seguido por Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Noruega y Países Bajos.

“Suiza ha alcanzado el promedio europeo, puesto que por mucho tiempo era el país con el menor número de naturalizaciones en comparación con el número de población inmigrante dentro de su territorio”, indica Etienne Piguet, profesor de Geografía Humana de la Universidad de Neuchâtel.

Dicho en cifras: En los últimos 20 años, Suiza aumentó esa proporción de uno a 3 por ciento.

Número uno como país de inmigración

Desde el punto de vista del número de naturalizaciones con relación a cada 100 habitantes, Suiza se encuentra en el primer lugar de una lista de doce países: Con 0,6 naturalizaciones por cada 100 habitantes, Suiza duplica las cifras de Bélgica y Suecia (0,3/100).

“Esta posición en la punta hace de Suiza el mayor país de inmigración en Europa”, indica el experto Piguet a swissinfo.ch. Para el especialista, la naturalización es la consecuencia lógica de la inmigración para aquellos que quieren permanecer en Suiza.

No obstante, si se observa que del total de extranjeros en Suiza (1.7 millones), un millón proviene de los países de la Unión Europea (UE), se puede hacer la conjetura de que para ese grupo de extranjeros obtener el pasaporte rojo con la cruz blanca no tiene un gran significado.

Para la economía, sin importancia

“Correcto: una de nuestras investigaciones arrojó que los inmigrantes provenientes de los países de la UE permanecen menos tiempo en Suiza o, justo debido a ello, se muestran poco interesados en obtener la nacionalidad helvética, puesto que con su pasaporte de la UE tienen ya pueden aprovechar de libre acceso a Suiza”.

Personas de Europa, mayoritariamente con muy buenas cualificaciones, contribuyen sin duda a la vida económica helvética, pero difícilmente desarrollan una perspectiva a largo plazo para permanecer en el país, indica Piguet.

“La cuestión de la nacionalidad tiene poca importancia para personas que ocupan por un par de años algún cargo de responsabilidad en una multinacional”.

La naturalización tampoco tiene relevancia en el aspecto de los seguros en caso de invalidez o de jubilación, puesto que los empleadores en Suiza no hacen diferencia alguna en la nacionalidad del trabajador para pagar estos derechos.

La naturalización, considera Piguet es un tema de índole social para otro sector de extranjeros, como son los refugiados y solicitantes de asilo, quienes no pueden volver a sus países, o, parte de ellos, han perdido su nacionalidad original.

“Ellos quieren vivir aquí con sus hijos e integrarse. Por esta razón, ellos desarrollan más el deseo de convertirse en ciudadanos suizos”.

Otro factor relevante en materia de naturalizaciones se observa en el ámbito demográfico, debido al desarrollo de la estructura poblacional. “Los inmigrantes nacionalizados contribuyen a elevar la cuota de nacimientos y con ello a rejuvenecer la sociedad en Suiza”, recuerda Piguet.

Se mantienen los obstáculos

Las cifras dadas a conocer en el informe de migración son un retrato casi exacto de la política suiza en la materia, que se basa en el denominado modelo de los tres círculos. Dicho en otras palabras: Suiza permite el acceso libre de personas provenientes de la UE y de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC, compuesta por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza). Todo nacional fuera de este primer círculo puede como máximo obtener un permiso de estancia con limitaciones.

“El proceso sigue siendo un obstáculo”, agrega al respecto Piguet. Sobre todo con la condición de que los solicitantes deben haber vivido ya en Suiza durante un periodo de doce años, mientras que otros Estados resultan menos exigentes que el país alpino.

Otra excepción helvética: la obtención de la ciudadanía es un asunto complejo, en el que los tres niveles públicos –comuna, cantón y autoridad federal.- están envueltos.

Esto significa que en la estructura federalista helvética, las comunas y estados tienen casi libre arbitrio para establecer sus medidas para la naturalización.

“Si bien en los últimos años un gran número de comunas y cantones facilitaron sus procesos de naturalización, aún permanecen diferencias remarcables: En algunas comunas la naturalización es muy sencilla, en otras, muy complicada”.

Fin del precario estatus de temporero

"La cuestión de la naturalización tiene que ver con la perspectiva de vida de una persona. Se requiere de voluntad para decidir permanecer en Suiza con los hijos y responder a la manutención familiar”, advierte Piguet.

Pero esto no fue siempre así, debido al usual estatus de temporero: “Hace 20 años, los negocios de hotelería y restauración marcaban significativamente el esquema de la población inmigrante. Los temporeros sólo podían permanecen en el país por un corto periodo y no podían solicitar la nacionalidad helvética”.

Suiza terminó con este precario estatus del trabajador temporero apenas en 2002, impulsado, en parte, por las críticas venidas del exterior.

Renat Künzi, swissinfo.ch
(Traducción: Patricia Islas)

El pasaporte suizo

En 2009, 44.948 extranjeros obtuvieron la nacionalidad helvética, 357 menos que en 2008.

Los solicitantes de pasaporte suizo en años recientes provienen principalmente de Kosovo, Italia, Alemania y Turquía.

Desde agosto de 2007 los alemanes tienen derecho a mantener su nacionalidad aún cuando obtienen la naturalización suiza.

Desde entonces, las naturalizaciones de personas con nacionalidad alemana han aumentado alrededor de 40%. De 3056 en 2008 a 4272 en 2009.

Un aumento se observó también en inmigrantes de Portugal (35%, de 1725 a 2324) y de Francia (10%, de 1819 a 2010 personas)

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