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SUICIDIO ASISTIDO En defensa del derecho a morir dignamente

Tom Curran es uno de los tres directores de Exit International

Tom Curran es uno de los tres directivos de Exit International, una organización a favor del derecho a morir inscrita en Australia.

(Clare O'Dea)

Tom Curran dedica mucho tiempo a pensar sobre la muerte: formas de morir, lugares en los que morir y personas que quieren morir. Durante la lucha de su pareja por “evitar una muerte difícil”, el activista irlandés por el derecho a morir encontró su vocación. Una vocación que le ha acercado a las organizaciones suizas de suicidio asistido. 

Este antiguo informático trascendió a la escena pública hace varios años en Irlanda, cuando su compañera, Marie Fleming, desafiando la prohibición del suicidio asistido en aquel país, llevó ante el Tribunal Supremo un caso emblemático. 

Marie argumentó que, siendo una persona discapacitada que padecía esclerosis múltiple, tenía el derecho constitucional a recibir asistencia para morir.

“Me formé con Marie. Pero lo importante no era tanto lo que Marie quería planear para su muerte, sino lo que ella quería planear para evitar una muerte difícil. Y eso es lo que estamos haciendo casi todos. Quieren saber que tienen el control”, explica Tom.   

La pareja importó de México una dosis mortal de barbitúrico pentobarbital. El fármaco que se utiliza de manera legal en los suicidios asistidos en Suiza. “Tan pronto como llegó, se relajó, porque sabía que en cualquier momento podía tomar esa decisión. Y eso fue más de cinco años antes de morir”.     

En abril de 2013, Marie estaba demasiado mal como para asistir a la sentencia final en la que desestimaron su apelación. Ocho meses después, murió en su casa, sin haber obtenido la seguridad jurídica que perseguía para que Tom no fuera procesado si la ayudaba a morir.  

Haciendo campaña

Tom ahora actúa en un escenario más amplio en el movimiento del derecho a morir. Es uno de los tres directores de Exit InternationalEnlace externo, una organización de derecho a morir inscrita en Australia, conocida anteriormente como la Fundación de Investigación de la Eutanasia Voluntaria. Su fundador, Philip Nitschke, apodado como el Doctor Muerte, ahora tiene su sede en los Países Bajos.    

Antes de encontrarnos en Irlanda, había concertado una entrevista con Tom en Berna, la capital suiza, hasta donde tenía previsto acompañar a una mujer inglesa. Esta mujer deseaba acabar su vida con el apoyo de Ex InternacionalEnlace externo, una de las organizaciones suizas de ayuda al final de la vida menos conocidas. Sin embargo, la mujer pospuso sus planes y el viaje se canceló. 

Tom estuvo presente en el suicidio asistido más conocido de los últimos años, cuando el científico australiano de 104 años, David Goodall, llegó a Basilea, en mayo de 2018, para morir con la ayuda de Exit International y la organización suiza Life CircleEnlace externo.   

“Creemos firmemente que la gente debe tener el control de su propia muerte. La gente no debería depender de la profesión médica y de obtener un permiso para morir”, dice Tom. 

Fármacos y cápsulas de la muerte

Una de las principales actividades de Exit International es proporcionar a la gente información sobre métodos de suicidio seguros y apacibles. Esto incluye instrucciones sobre cómo obtener los medicamentos en la red oscura. Como era de esperar, sus actividades resultan controvertidas.   

Más recientemente, Exit International ha divulgado la impresa 3D de eutanasia denominada SarcoEnlace externo, un invento que ha encargado esta organización y que se ha mostrado en la exposición de arte Venice Design 2019, en Italia.

La cápsula, activada desde el interior por la persona que quiere morir, se inunda de nitrógeno creando un ambiente libre de oxígeno que rápidamente causa una muerte pacífica.   

Exit International tiene vínculos con PegasosEnlace externo, la última organización de suicidio asistido surgida en Suiza. Nitschke ha explicado a swissinfo.ch que, a largo plazo, el objetivo de Exit International es utilizar Sarco en Suiza, probablemente en colaboración con Pegasos. “Nos estamos asesorando sobre cualquier obstáculo legal”.

Un portavoz de Pegasos ha confirmado que representantes de ambas organizaciones se reunieron en Basilea en octubre, pero que lo más probable es que Sarco se utilice a través de otra organización suiza.   

“En un plazo de seis meses todos tendremos una idea mejor de dónde encaja Sarco en el panorama general y de cualquier posible relación con Pegasos”.

Mientras tanto, y una vez que la exposición de Venecia ha terminado,   Nitschke llevará el prototipo de Sarco a Suiza “para tomar algunas fotografías”.

Sarco, la impresa 3D de eutanasia de Exit Internacional

Sarco, la impresa 3D de eutanasia de Exit Internacional, se ha mostrado en la exposición de arte Venice Design 2019, en Italia.

(Exit International)

Compañeros de vida

La pasión de Tom por el movimiento del derecho a morir proviene de décadas de experiencia cuidando y tratando de satisfacer las necesidades de su pareja. Él y Marie se conocieron cuando tenían treinta y tantos años, ambos estaban divorciados y tenían sus carreras bien consolidadas. Tom trabajaba como diseñador de sistemas informáticos y director de proyectos y Marie era profesora de Negocios en la Universidad de Dublín. 

“Desde el principio, ambos nos dimos cuenta de que la relación tenía el potencial de ser seria. En ese momento su enfermedad estaba remitiendo y me habló de su esclerosis múltiple. Y dijo que la razón por la que me lo decía era porque quería darme la oportunidad de dejarla”.  

Pasaron juntos los siguientes 25 años. Cuando los síntomas de Marie empeoraron, ella tuvo que dejar de trabajar. Tom a menudo se ausentaba durante días por su trabajo. Llegó el momento en que Marie ya no podía pasar los días sola en su casita rural. Y Tom dejó su trabajo para cuidarla.   

“Fue decisivo un viernes cuando llegué del trabajo a casa y Marie se había caído. Por suerte, se había caído esa misma tarde. Estuvo durante unas horas en el suelo”.   

“Resultó una existencia difícil. Al final, vivíamos únicamente de la prestación por discapacidad y de la ayuda por cuidados, por lo que tuvimos que adaptar por completo nuestro estilo de vida”.

Tiempos difíciles

Todavía tenían más retos por delante. A medida que la enfermedad iba avanzando, Marie se preocupaba, cada vez más, por cómo sería el final de su vida. Al final quedó al cuidado de un equipo de paliativos.   

“A lo largo de los años hubo muchos hitos [relacionados con la enfermedad], como los llamábamos, y nos reíamos de ellos. En una etapa anterior ella hubiera dicho: ‘No quiero que nunca suceda esto, no quiero que suceda nunca, pero los hitos iban y venían porque ella estaba recibiendo buena atención”.  

Tom no cree que la muerte asistida y los cuidados paliativos sean cuestiones opuestas. También es miembro de varias organizaciones del sector de los cuidados paliativos en Irlanda. 

“El equipo de cuidados paliativos me dijo muchas veces que Marie moriría esa noche. Diría que al menos media docena de veces. Pero la cuidamos y cada vez que se le preguntaba si quería irse decía que no, así que me aseguré de que no lo hiciera”.   

A pesar de las consecuencias de la enfermedad de Marie, la pareja aprovechó al máximo el tiempo que pasaron juntos. “Cada año, incluso hasta el último, fue un buen año. Incluso hasta el último día”. Por motivos de privacidad, Tom se niega a revelar los detalles de los últimos momentos de Marie.

"Es un derecho"

Actualmente Tom Curran desarrolla plenamente sus habilidades relativas a la gestión de proyectos, ya que tiene prevista una conferencia mundial sobre el derecho a morir que se celebrará en Dublín en 2020.   

Aparte de la campaña más amplia, periódicamente está al corriente de las dificultades personales de quienes desesperadamente quieren algo que, donde viven, va contra la ley.    

Debido a su perfil en Irlanda, a menudo se le acercan personas que buscan ayuda para viajar a Suiza. “Solo esta semana, he recibido tres llamadas de gente. No creo que deban viajar, pero solo en raras excepciones puedo acompañar a la gente”.

La cálida personalidad de Tom tiene un toque de fervor misionero. Ha encontrado su vocación. 

“Animamos a la gente a planificar con suficiente antelación. Comprar su fármaco, poner en marcha su método, sea el que sea, y prepararse para ello con suficiente antelación para que no tengan que involucrar a nadie más que pueda arriesgarse a ser procesado por ayudarlos”.  

Suicidio asistido en Suiza

La ley suiza tolera el suicidio asistido cuando son los pacientes quienes realizan el acto y quienes les ayudan no tienen un interés directo en su muerte. El suicidio asistido se permite en el país desde la década de 1940.

Generalmente, la muerte suele inducirse a través de una dosis letal de barbitúricos prescrita por un médico. El consumo del veneno (ya sea bebido o a través de goteo intravenoso o tubo estomacal) debe realizarlo la persona que desea morir.

En 2006, el Tribunal Federal, la más alta instancia judicial suiza, dictaminó que todas las personas en su sano juicio, independientemente de que padezcan o no una enfermedad mental, tienen derecho a decidir la forma de su muerte.

En junio de 2011, el Gobierno examinó varias opciones para regular las prácticas del suicidio asistido y decidió no introducir cambios legales, al tiempo que impulsar la prevención del suicidio y los cuidados paliativos.

En Suiza hay dos grupos principales que atienden a las personas que buscan un suicidio asistido, Exit y Dignitas, así como otros grupos más pequeños.

Fin del recuadro



Traducción del inglés: Lupe Calvo

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