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'Un franco, 14 pesetas'


"Vivir en Suiza nos abrió los ojos"


Por Belén Couceiro, Locarno


El actor madrileño Carlos Iglesias debuta tras las cámaras con una historia llena de humanidad y tintes autobiográficos con la que rinde homenaje a sus padres y a quienes, como ellos, emigraron a Suiza durante la década de los 60.

La película 'Un franco, 14 pesetas', presentada fuera de concurso en el Festival de Locarno, se estrena en las pantallas helvéticas en noviembre.

Hace un lustro, cuando Carlos Iglesias comenzó a madurar la idea de llevar al celuloide la historia de sus padres, emigrantes en Suiza en los años 60, no se imaginaba que el lanzamiento internacional de su ópera prima como director y guionista se celebraría en suelo helvético. "En absoluto. Entonces el sueño era, primero, poder hacer la película; segundo, estrenarla en cines - porque hay un montón de películas españolas que jamás ven la luz -, y después, que tuviera cierto éxito comercial".

Las expectativas se han cumplido. Estrenada el pasado 5 de mayo en España, donde la han visto más de 260.000 espectadores, y distinguida con tres premios en el Festival de Málaga (mejor fotografía, mejor guionista novel y premio del público), la cinta llega a Suiza por la puerta grande.

Rodada en gran parte en la tierra de Guillermo Tell, uno de los escenarios donde transcurre la trama, 'Un franco, 14 pesetas' fue seleccionada para su proyección nocturna al aire libre en la emblemática 'Piazza Grande' de Locarno, que acoge a uno de los certámenes de cine más prestigiosos del Viejo Continente.

"Actualmente nos reclaman de 33 festivales, pero no cabe duda de que Locarno es como muy especial, porque una buena parte de la Suiza que yo describo es también un homenaje que yo le hago. Y presentarla para el público suizo es muy especial para mí", confiesa a swissinfo Carlos Iglesias.

De la España franquista a la Europa de las libertades

El filme narra la historia de Martín (Carlos Iglesias), un padre de familia que, tras perder su trabajo y ante la falta de perspectivas económicas en el Madrid de 1960, decide emigrar a Suiza, aventura que emprende con Marcos (Javier Gutiérrez). Los dos amigos no tienen permiso de trabajo y, al llegar a la frontera, se hacen pasar por turistas, pero no tardarán en encontrar empleo como mecánicos fresadores en una fábrica.

En el pueblo de la comarca de Toggenburg (Suiza oriental), donde se instalan, descubren un mundo muy diferente al de aquella España atrasada y pobre de la dictadura franquista, unas comodidades y libertades a las que no están acostumbrados: el grifo de agua caliente, el papel higiénico (Marcos: "¿Y entonces para qué sirven los periódicos viejos aquí?"), espacios públicos para practicar el nudismo, mujeres que sacan a bailar a los hombres...

Y así comienzan un idilio: Martín con Hanna (Isabel Blanco), la propietaria de la pensión donde se hospedan, y Marcos con una camarera (Isabelle Stoffel). Pero la inesperada llegada de Pilar (Nieve de Medina) pone fin a los devaneos amorosos. La esposa de Martín es una mujer valiente y decidida que enseguida encuentra trabajo y un piso para alquilar.

Pablo (el hijo) comienza a ir al colegio y descubre que los niños suizos - a diferencia de los españoles - no vienen de París, y su padre, que la enseñanza en Suiza es gratuita...

La vida en el pequeño pueblo transcurre plácidamente hasta que, tras la muerte del padre de Martín, la familia decide volver a Madrid y comprar un piso con los ahorros acumulados durante seis años. Pero el regreso a la tierra tan añorada desde la distancia no va a ser fácil...

Carlos Iglesias

Carlos Iglesias nació en Madrid el 15 de julio de 1955. De 1960 a 1966 vivió con sus padres en Suiza, una etapa que le marcó profundamente.

Titulado por la Real Academia de Arte, tiene una prolífica trayectoria en cine, teatro y televisión, además de una nominación a los premios Goya por su papel en 'El caballero Don Quijote', de Manuel Gutiérrez Aragón.

'Un franco, 14 pesetas' es su ópera prima como director y guionista y recibió tres premios en el Festival de Málaga.

Carlos Iglesias está casado con la actriz Eloísa Vargas, con quien tiene dos hijos.

Sonrisas y lágrimas por igual

'Un franco, 14 pesetas', que llegará a las pantallas helvéticas a mediados de noviembre, es una película profundamente humana que nos arranca tantas sonrisas como lágrimas. Carlos Iglesias aborda el tema de la emigración desde una perspectiva personal, autobiográfica, con la honestidad, sensibilidad y pericia de quien la ha vivido en carne propia.

La cinta rinde homenaje a una generación de españoles que emigraron durante la era franquista en busca de un mejor porvenir y que contribuyeron, con los ahorros que enviaban a sus familias, al denominado 'milagro español'.

"Sólo en la década de los 60 llegamos a salir hasta cuatro millones de españoles, entre legales e ilegales, lo cual supone un porcentaje importantísimo de nuestra población en aquel entonces, y también el porqué de la riqueza que se gestó a partir de entonces, porque nosotros mandábamos hasta el último franco, el último marco, a España".

De ahí el título de la película - en aquella época un franco valía 14 pesetas. Y es que la emigración de aquellos años fue primordialmente económica y no política.

Memoria histórica

El filme quiere "recuperar esa memoria histórica" y dar voz a esos emigrantes que, a diferencia de los exiliados políticos de la dictadura franquista, han pasado al olvido más absoluto. "Recibo cantidad de e-mails de chavales de 25 e incluso mayores, de 30 años, que dicen que ellos no han sabido nunca que nosotros fuimos un país de emigrantes", apunta Carlos Iglesias.

En su opinión, España ha pasado de tierra de emigración a ser "un país de nuevos ricos, donde ha habido muchísima gente que ha hecho muchísimo dinero en muy poco tiempo, que no ha digerido esa riqueza y que es ostentosa, agria con el inmigrante que llega (...) en un grado que yo nunca vi ni me han contado de este país (Suiza)".

Esta triste realidad le llevó a contar la historia de sus propios padres - y la de 58 familias de emigrantes españoles e italianos a las que entrevistó durante dos veranos – con la finalidad de que quienes hoy no ven con buenos ojos la llegada de extranjeros "puedan entender al inmigrante que, en esencia, – por mucho que nos empeñemos en decir lo contrario – es igual al que éramos nosotros" y se merece un mejor trato, puntualiza.

"Yo siempre creía que íbamos a ser un país bastante más acogedor por esa leyenda que tenemos de gente muy mediterránea, muy abierta. Pero hay un dicho español – y creo que es muy justo - que dice: 'No sirvas a quien sirvió, ni mandes a quien mandó'. Y nos estamos comportando como corresponde a ese dicho", sentencia. "Suiza no nos regaló nada, pero en ese sentido fue más justa de lo que nosotros estamos siendo".

'Un franco, 14 pesetas' (Comedia/Drama)

Un franco 14 pesetas (2006, España) es una producción de DRIVE CINE, ADIVINA Prod. y la Televisión de Galicia (TVG), con la participación de TVE.

Director: Carlos Iglesias
Guión: Carlos Iglesias, en colaboración con Central de Guiones
Producción ejecutiva: Mario Pedraza, Susana Maceiras
Dirección de fotografía: Tote Trenas
Director artístico: Enrique Fayanás
Montaje: Luisma Del Valle
Música: Mario De Benito
Vestuario: José M. De Cossío, Puy Uche
Maquillaje y peluquería: Sara Márquez, Óscar Aramburu

Presupuesto: 1 millón 700 mil euros
Distribución en Suiza (noviembre 2006): Columbus Film

Una historia vivida

Carlos Iglesias tenía cinco años cuando abandonó el sótano de un edificio del barrio madrileño de Argüelles, donde sus abuelos eran porteros, para llegar a "un lugar maravilloso con un río, bosques, donde podía ir con la bicicleta en verano o jugar con el trineo en invierno".

Cinco décadas después ha regresado a los escenarios de su infancia, al pueblo y la casa donde vivió con su familia, para plasmar en el celuloide sus recuerdos de aquella experiencia, su versión de la emigración en el país de los relojes, el chocolate y los bancos.

"Mi padre dice que los mejores años de su vida fueron los que pasó en Suiza, de 1960 a 1966. Vivir allí nos abrió los ojos y fue muy difícil encajar la vuelta", señala el director en el dossier de prensa del filme.

"Les reproché mucho a mis padres haber vuelto. Pero cuando escribí el guión de esta película, me decía que de haberme quedado en Suiza igual hubiese sido mecánico fresador (como su padre) en vez de actor".

'Un franco, 14 pesetas' no es un documental ni un estudio sociológico sobre el fenómeno de la inmigración, sino una película de autor hecha con el corazón, un filme que tiene alma porque es "una historia contada desde la perspectiva y la comprensión que da el tiempo, y desde la ternura y la humanidad que da el haberla vivido".

Este reportaje sigue en 'Más sobre el tema' (véase arriba)

swissinfo.ch



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