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Solar Impulse 2


Piccard: ”Estoy a 4 300 metros de altitud sobre China”




El piloto suizo Bertrand Piccard aterrizó en el aeropuerto de Nankín (Nanjing), China, este martes a las 23:30, hora local, para concluir la sexta etapa de la vuelta al mundo en el avión Solar Impulse 2, tras 17 horas sobre el cielo chino.  La próxima etapa: sobre el Pacífico. 

La aventura sigue. Esta vez, sobre territorio chino. (Solar Impulse/Pizzolante/Rezo.ch)

La aventura sigue. Esta vez, sobre territorio chino.

(Solar Impulse/Pizzolante/Rezo.ch)

El vuelo, tan esperado a lo largo de tres semanas, dio finalmente inició este martes a las 06:06 hora local (22:06 GMT, aún el lunes en Europa central) desde la ciudad de Chongquing, conocida por sus numerosos manantiales de agua mineral, pero, sobre todo, por su gran contaminación a causa de la industria que allí se desarrolla.

Buen clima para volar

“El equipo coordinador (que trabaja desde su centro de control con base en Mónaco) pudo identificar condiciones aceptables hoy, nada fácil debido a la aparición de nubes”, declaró el piloto en una entrevista en pleno vuelo, difundida en directo por la página solarimpulse.com, desde la que se pudo seguir el trayecto con imágenes y sonido desde la cabina de mando de Bertrand Piccard, en el Si2. De vez en cuando el psiquiatra suizo ha mostrado en línea el paisaje espectacular que su cámara capta durante la travesía.

El piloto mantuvo en contacto permanente con Mónaco. “Bertrand: El generador solar no produce suficiente energía, vamos a reducir un poco la velocidad”, comentó la controladora desde el centro operativo de Mónaco, poco antes de las 09.00 (GMT). Una medida de ajuste para el empleo eficiente de la energía solar, la única fuerza que impulsa a la nave.

 “Estoy muy relajado”

“Estoy sobre una montaña muy interesante, muy rara”, indicó Piccard entre varios de los comentarios que realizó al centro de control, al tiempo de comunicar indicaciones técnicas sobre el histórico vuelo en la nave solar.

“Estoy muy relajado. Pude dormir un poco, pero quiero disfrutar el vuelo, ver el paisaje”, agregó el piloto, nacido en el seno de una familia de emprendedores que han dejado huella en la historia mundial.

“Comeré un poco de tabulé. ¿Quieres?””, preguntó Piccard desde el Solar Impulse 2  a su contraparte en el centro de control en Mónaco. 

Aterrizaje en “la capital del cielo”

La aeronave de impresionantes alas finas y prolongadas –unos 40 metros cada una-, en principio, no debía haber hecho una prolongada escala en Chongquing, pero las condiciones meteorológicas impidieron que Solar Impulse 2 (Si2) levantara el vuelo hacia Nankín durante tres semanas.

El interés mediático justo antes de partir de Chonguing. (Solar Impulse | Pizzolante | Rezo.ch)

El interés mediático justo antes de partir de Chonguing.

(Solar Impulse | Pizzolante | Rezo.ch)

Para el equipo de Solar Impulse permanecer en esa inmensa ciudad, una de las más contaminadas del mundo, significó también aprovechar el tiempo para difundir el concepto que embandera: cambiar consciencias para un mundo más limpio con el uso de nuevas tecnologías.

Según las estimaciones, el vuelo de Chongquing a Nankín (Nanking, conocida también como “la capital del cielo”, debía durar entre 14 y 20 horas. Finalmente, la distancia de 1.190 kilómetros fue cubierta en 17 horas de vuelo.

En Nankín -uno de los polos industriales y económicos más destacados en China y es sede de diversas empresas multinacionales, apenas a 300 km. de Shanghái- deberá permanecer el avión solar Si2 durante unos diez días, antes de emprender la séptima etapa de la vuelta al mundo de Solar Impulse.

Tras China, el gran desafío

Bertrand Piccard comparte la aventura de la vuelta al mundo con su entrañable amigo y compañero de sueño, André Borschberg, ingeniero y expiloto de la Fuerza Aérea Suiza. En cada etapa se turnan la cabina del Si2, de 3,8 m3.

Borschberg debió volver temporalmente a Suiza para efectuar un control médico debido a migrañas. Está previsto que él sea el piloto en el gran reto de cruzar el Pacífico, la séptima etapa de la vuelta al mundo del Solar Impulse, con sus 17 000 células fotovoltaicas y una gran voluntad de decir al mundo que si es posible volar con la fuerza del Sol, entonces son posibles muchas otras cosas con la producción de energías renovables.

La idea del Solar Impulse, que tuvo críticas por parte de la industria aeronáutica, hoy despierta gran interés en el mundo. Esta aventura inició el 9 de marzo en Abudabí, en los Emiratos Árabes Unidos, con escalas en Omán, India, Birmania y, ahora, China.

En total, el aparato recorrerá 35 000 km, a una velocidad relativamente reducida, de entre 50 y 100 km/h, en 25 días de vuelo efectivo, durante un periodo de seis meses.

Mensaje 'El futuro es limpio', permanente

Bertrand Piccard conversó en pleno vuelo con representantes de instituciones mundiales y medios sobre esta aventura, siempre transmitiendo su mensaje ecológico y en espera de que la gente, de cualquier parte del mundo, se una a la iniciativa 'El futuro es limpio'.

“Lo importante es recalcar que la tecnología que empleamos es extremadamente eficiente, lo que permite al Si2 volar día y noche, y esta tecnología puede aplicarse en todo el mundo en nuevos productos, en un nuevo mercado para mejorar la calidad de vida, lo que queremos promover”, subrayó Piccard, que ni al momento de volar “a 4 300 metros de altitud en medio de China” recordaba  su mensaje al mundo. "Este es el legado que debemos dejar con Solar Impulse”.

“Fue un vuelo hermoso. Un vuelo que debía hacer André, pero él debió volar a Suiza por cuestiones de salud. Ha sido extraordinario el paisaje, los innumerables lagos, separados por pequeños espacios de tierra. Fue fabuloso”, mencionó el médico antes de aterrizar a las 23:30, hora china (17:30,  hora suiza)

(Actualización del artículo tras el aterrizaje)

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