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José Guadalupe Posada


La irreverente muerte mexicana en Suiza


Por Marcela Aguila Rubín, Zúrich


Con 'La Catrina' (en la imagen) Posada, hace una burla de aquellos indígenas enriquecidos durante el Porfiariato que despreciaban sus orígenes y costumbres, copiando modas europeas": Araceli Rico. (wikipedia)

Con 'La Catrina' (en la imagen) Posada, hace una burla de aquellos indígenas enriquecidos durante el Porfiariato que despreciaban sus orígenes y costumbres, copiando modas europeas": Araceli Rico.

(wikipedia)

México celebra este miércoles el ‘Día de los Muertos’. Entre sus variopintas expresiones, este Patrimonio Cultural de la Humanidad permite también a los mexicanos dar rienda suelta a sus desencantos más profundos. José Guadalupe Posada, figura prominente de esa catarsis nacional, “visitó” la ciudad de Zúrich.

“Del mismo modo que Daumier y Goya, Posada dibujó todo: catástrofes, injusticias, revoluciones armadas y dictaduras corruptas y decadentes”, explicó la doctora Araceli Rico. Y un tema que el artista mexicano desarrolló con gran fuerza, ironía y expresividad fue el de los esqueletos y las calaveras.

“En Zúrich, Posada habría hecho calaveras de banqueros cruzando la Bahnofstrasse” : Araceli Rico

“Se dice que México es el país de las calaveras y Posada su creador más genuino”, añadió la especialista. En sus creaciones, la muerte es esa suerte de hilo conductor que acompaña fielmente al hombre, que baila y bebe con él, que lo enamora. “A pesar de la globalización, la tradición de venerar a los muertos los días 1 y 2 de noviembre se mantiene en México”.

La historiadora del arte, escritora y periodista dictó una conferencia en la ‘Kulturhaus Helferei’ de Zúrich, organizada por la asociación AMEX, en la que desveló la obra del dibujante y grabador artífice de ‘La Catrina’, emblemática representación mexicana de la muerte que el muralista Diego Rivera hizo famosa.

Posada se inscribe entre esos creadores mexicanos, a los que aludió la doctora Rico, que ocupan un lugar preponderante en la escena artística internacional debido, entre otras cosas, a su posición crítica frente a las grandes dificultades del país: Ayer, la dictadura. Hoy, la ineficiencia política. Ayer y hoy, la desigualdad social, la violencia (y ya no revolucionaria), la amenaza que viene del norte. 

'Gran calavera eléctrica', grabado de José Guadalupe Posada en la que el "personaje" principal hipnotiza al resto de los muertos.   (wikipedia)

'Gran calavera eléctrica', grabado de José Guadalupe Posada en la que el "personaje" principal hipnotiza al resto de los muertos.  

(wikipedia)

“¡Ay Posada qué falta nos haces!”

“Trágico o dramático, cómico y burlón, profundo y sencillo, Posada narró con esqueletos y calaveras lo humanamente narrable: la vida de la época”, precisó la historiadora.

Y la vida de ese tiempo, en el preámbulo y los albores de la Revolución Mexicana, estaba cargada de inseguridad y corrupción con un abismo entre las clases pudientes y las grandes masas empobrecidas.

“Posada no dudó en atacar pública y valientemente a los jueces sin escrúpulos, a los usureros arbitrarios, a los malos militares y sobre todo a los políticos corruptos”, señaló la expositora.

Por el filo de su lápiz pasaron los hombres del poder económico y político, el dictador Porfirio Díaz (en el poder de 1877 a 1911), por ejemplo, entre otros demonios de hueso y… hueso.

Pero en su obra abarcó toda la sociedad: mujeres desprotegidas, obreros, campesinos, estudiantes, revolucionarios, así como toreros, borrachos, peladitos, bandoleros, tamaleras, petateras, lavanderas…

Y aparecieron las escenas cotidianas, los motines, las manifestaciones, la represión… los perros y los gatos callejeros, las costumbres, las creencias, los miedos de cada día y los miedos de fin de siglo.

El hombre, enemigo del hombre

“A través de sus obras, ‘Don Lupito’ desarrolló una conciencia política y social lo suficientemente clara como para advertir que el gran enemigo del hombre es el hombre mismo. El hombre con poder y privilegios que no duda en tener sometida o esclavizada a su propia sociedad”, enfatizó la ponente.

Se refirió también a lo prolífico de la creación de Posada: unos 15 000 grabados. A su origen humilde: nacido el 2 de febrero de 1852, en el barrio de San Marcos, en el central estado mexicano de Aguascalientes. Al esfuerzo de sus padres por enviarlo a la escuela básica e incluso a la Academia Municipal de Dibujo.

“Lo interesante de los grabados de Posada es que el mensaje que transmiten es inmediato. No hay nada que sobre o falte. La imagen es concisa y simple. Posada tiene una clara conciencia de clase y sabe que su público es en su mayoría analfabeta”.

La doctora Rico habló igualmente de la participación de Posada en el periódico satírico ‘El Jicote’ del editor Trinidad Pedroza. De su huida a Guanajuato tras las amenazas de la censura y de su posterior desplazamiento a la capital mexicana, en donde abrió su taller de litografía.

Dramatismo de Goya

“Semejante a los grabados ‘Los Caprichos’ de Francisco de Goya, toda la obra de Posada fue hecha en blanco y negro; utilizaba una variedad infinita de medios tonos entre el blanco y el negro para dar mayor dramatismo a sus obras”, detalló la experta.

Durante su conferencia, en la sede de la ‘Kulturhaus Helferei’ de Zúrich, la especialista en arte, proyectó una serie de imágenes en las que mostró diversas obras de Posada, incluidas escenas de combate entre zapatistas y federalistas, al propio general Emiliano Zapata, calaveras en gran comilitona, en el cementerio, bailando el ‘Jarabe de Ultratumba’, en el toreo. Calaveras de Don Quijote, del presidente Madero, del general Bernardo Reyes…  

Una muerte entre tantas otras

“La vida y la muerte en México son las dos caras de una misma medalla, es por eso que la calavera causa una gran fascinación”, sentenció la historiadora para evocar luego las palabras de Octavio Paz en ‘El Laberinto de la Soledad’:

“El mexicano frecuenta la muerte, la burla, la acaricia duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente”.

Y resulta casi imposible hablar de ese amor imperecedero sin evocar la obra de José Guadalupe Posada. Sin embargo, “ese hombre corpulento, con cabeza fuerte y redonda, con facciones de indio y manos nobles y sencillas”, como lo caracterizó la doctora Rico, murió en la pobreza y en el anonimato.

“Don Lupito, indicó la expositora en Zúrich, fue a parar a la fosa común, junto con otras calaveras anónimas y pasó a formar parte de las ‘calaveras del montón’, irónicamente el título de uno de sus grabados. 


Araceli Rico es mexicana  y reside en Suiza.

Estudios: Universidad Nacional Autónoma de México, 'Université Sorbonne', de París y ‘Università La Sapienza’, de Roma.

Bailarina, historiadora de arte, periodista, catedrática y escritora, es colaboradora de swissinfo.ch y autora de cinco libros, dos de los cuales dedicados a Frida Kahlo.

Su próxima publicación: ‘Estación Terminus’. 

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