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La vida en blanco y negro

Graciela Iturbide, fotógrafa mexicana.

Graciela Iturbide, fotógrafa mexicana.

(swissinfo.ch)

El Museo de Fotografía de Winterthur, la institución más importante del género en Suiza, dedica una exposición monumental a la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide.

Su obra artística abarca cuatro décadas del cosmos mexicano, pero incluye también imágenes de otros países como los Estados Unidos, India, Italia y España.

La obra de Graciela Iturbide tiene visos de crueldad. Es una crueldad en blanco y negro y de una infinidad de variantes de tonos grises. Graciela Iturbide se autolimita al blanco y negro en un país (México) donde la cromatologia de la luz es particularmente abundante.

Otros artistas mexicanos, como el muralista Diego Rivera, los pintores Frida Kahlo y Francisco Toledo, integraron en su obra el huracán de luz que ofrece México. Graciela Iturbide ha tomado el camino de la reducción de los recursos.

El éxito le ha dado la razón. Graciela Iturbide ha obtenido el galardón Hasselblad (2008), uno de los premios más importantes en fotografía que ha sido otorgado a figuras destacadas como Robert Frank, Henri Cartier-Bresson, Robert Frank y Robert Adams.

Graciela Iturbide y los temas de siempre

Graciela Iturbide expone casi 200 obras en la muestra en Winterthur. Trabaja los grandes temas de México: la soledad, la crueldad, la fiesta, el ritual, la frontera, la muerte, la madre y el erotismo; temas generacionales o casi eternos de un México bronco, materializado con la misma intensidad en las obras de las grandes plumas de la literatura mexicana, Octavio Paz y Carlos Fuentes.

En la apertura de la muestra en Winterthur, Graciela Iturbide habló sobre su obra sin quitar un vasto espacio para la lectura y la interpretación individual de sus imágenes. Demolió, sin embargo, algunos conceptos líricos que circulan sobre algunas personas retratadas:

“Muchos occidentales piensan que las mujeres de Juchitán, Oaxaca, son feministas. Cuando una reportera japonesa preguntó a Zubeida, la famosa ‘Señora de los Iguanas’, ella respondió: Sí, sí, soy feminista. Desde que murió mi esposo, trabajo.”

Complicidad con los fotografiados

En muchas fotografías de Graciela Iturbide transciende lo autobiográfico y lo subjetivo de su mirada; una visión que insinúa complicidad y un infinito respeto por las personas fotografiadas.

Graciela Iturbide relata una secuencia vivida en el desierto de Sonora, al norte de México: “Entregué algunas fotografías a un grupo de indígenas Seri, entre ellas la ‘Mujer Ángel’. Es un retrato de una señora con falda inmensa y pelo divino. La mujer camina en el desierto, transistor en la mano. No les gustaron mis fotos en blanco y negro. Esperaban fotos en color. Para los Seris, un grupo indígena expuesto fuertemente a la cultura norteamericana, mis fotos monocromáticas representaban el pasado.”

El tiempo es relativo en la obra de Graciela Iturbide. En 1986 fotografió el ‘White Fence Gang’, al oeste de Los Ángeles. Hoy se sabe que en aquella zona de la ciudad se engendró una generación perdida de pandilleros que ahora - bajo en nombre de los Maras - desconciertan a parte de los Estados Unidos, México y Centroamérica.

Fotos con alas

En la exposición de Winterthur se presentan imágenes que no envejecen. Es el caso de ‘Cuatro Pescaditos’ (ciclo Juchitán) o de ‘Manos Poderosas’. Graciela Iturbide tiene una explicación sencilla para el éxito de algunas de sus fotografías: “Cuando una imagen quiere volar, vuela.”

Algunas imágenes provocan rechazo o requieren de una explicación sobre el trasfondo cultural mexicano, por ejemplo las del ciclo sobre la Mixteca de Oaxaca. En algunos pueblos de esa región se cultiva la antigua tradición de una matanza de ovejas que se realiza una vez al año. En ella participan adultos y niños. “Realicé un trabajo para el diario francés ‘Libération’. Me pidieron una imagen que representa la felicidad”, explica Graciela Iturbide. La fotógrafa mexicana entregó una fotografía titulada ‘El sueño’. Representa un niño dormido en el piso al lado de un borrego sacrificado.

Fotografiar la soledad

En el transcurso del tiempo, Graciela Iturbide se distanció de los retratos de personas y puso su lente en el inabarcable campo de los paisajes, objetos y cielos abiertos, llenos de pájaros.

“En Estados Unidos fotografié la soledad de la gente en el campo y en las carreteras. Me extraña esa soledad. En México siempre hay gente que vive y vende en los alrededores de las carreteras. Retraté la estética y el espíritu de la soledad del campo en los Estados Unidos, estado de ánimo que tal vez era el mío en el momento de tomar las fotografías."

México omnipresente

La muestra en el Museo Fotográfico de Winterthur, abierta hasta el 7 de febrero de 2010, abarca tanto la obra mexicana de Graciela Iturbide como también imágenes tomadas en otros países. Llama la atención que la técnica en blanco y negro que utiliza la fotógrafa rebota cualquier tema hacia su país de origen – a México. En la fotografía de Graciela Iturbide, México está omnipresente.

Erwin Dettling, Winterthur, swissinfo.ch

Graciela Iturbide

Nace el 16 de mayo de 1942 en Ciudad de México.

Estudia en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, donde conoce a su mentor, el profesor, cineasta y fotógrafo Manuel Álvarez Bravo.

En 1962 se casa con el arquitecto Manuel Rocha Díaz con quien tiene tres hijos. En 1970, tras la muerte de su hija menor, Graciela Iturbide se vuelca completamente en la fotografía.

Sus trabajos se centran en plasmar la realidad de los pueblos indígenas de México, especialmente en todo aquello que rodea a la mujer en sus costumbres cotidianas, dotando a sus fotografías de una atmósfera particular.

Su fotografía se inspira en Josef Koudelka, Henri Cartier-Bresson, Sebastiao Salgado y Álvarez Bravo.

Tiene un gran interés en la vida cotidiana de las culturas indígenas de México y ha fotografiado la vida en Ciudad de México, Juchitán, Oaxaca y la frontera entre México y Estados Unidos.

Una de sus inspiraciones es la causa feminista. La colección ‘Señora de las Iguanas’, realizada en Juchitán (Oaxaca), se centra en ese tema.
Su trabajo se ha exhibido en todo el mundo y está incluido en las colecciones del Museo Metropolitano de Arte, el Museo de Arte Moderno, Los Angeles County Museum of Art y el Museo J. Paul Getty.

Premios

En 2008 obtiene el importante premio Hasselblad de fotografía.

1990: Premio Internacional Hokkaido (Japón)

1987: Premio Eugene-Smith en fotografía humanitaria

1986: Premio Organización Internacional del Trabajo por su portafolio ‘El empleo a su carencia’


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