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Filmar en América Latina


En el asfalto no pueden sembrarse raíces


Por Marcela Águila Rubín, Ginebra


Diego Balanta interpreta de manera magistral el papel de 'El Turco' en la película 'Siembra', una historia de desarraigo que muestra también la riqueza cultural de la costa pacífica colombiana.  (filmaramlat.ch)

Diego Balanta interpreta de manera magistral el papel de 'El Turco' en la película 'Siembra', una historia de desarraigo que muestra también la riqueza cultural de la costa pacífica colombiana. 

(filmaramlat.ch)

‘El Turco’ dejó su tierra para preservar a su hijo del conflicto armado, pero la selva de cemento no fue menos letal… ‘Siembra’, más que una ficción, es un poema en blanco y negro sobre el desplazamiento colombiano. Dramática en su fondo, espléndida en forma, esta Opera Prima del festival cinematográfico Filmar en América Latina compite por el Premio de los Jóvenes.

“Quisimos mostrar el fenómeno del desplazamiento forzado desde el sentimiento de desarraigo, de la no pertenencia al lugar a donde se ha sido arrojado”, comenta Santiago Lozano, uno de los artífices del filme, ganador del premio Boccalino a la mejor dirección del Festival de Cine de Locarno.

Lo mismo que el Coronel de García Márquez, el Turco espera, no que alguien le escriba, sino que su número de desplazado figure en las listas de quienes pueden volver a su tierra. Han pasado tres años desde que empezó su exilio y el dolor de la nostalgia lo aguijona. En el campo de desplazados en que pervive, la suya es una angustia compartida. A doña Celina, su compañera, el estrés postraumático la sume en un mundo de ensoñaciones al que escapa cuando la realidad atenaza.

‘Siembra’ es el resultado de una prolongada investigación y nació de un trabajo académico de la Universidad Autónoma de Occidente en el que participaron Santiago Lozano, Ángela Osorio (dirección), Juan David Velázquez (fotografía) y Carlos Hoyos.

Un rostro para el drama

“Desde Cali, donde vivimos, teníamos cercanía con la comunidad desplazada y quisimos darle rostro a esas historias de desgarramiento cuya evocación se reduce con frecuencia a meras cifras”, comenta Lozano.

Una proximidad que el espectador resiente no solamente por empatía con ese drama humano sino por el soberbio manejo de las cámaras que, ora con sus tomas de acercamiento, ora con sus tomas fijas, transfieren el desasosiego que horada a los protagonistas por debajo de su aparente impavidez.

‘Siembra’ evoca esa mudanza que se inicia en el momento de la partida y que se eterniza al no vislumbrarse una fecha de retorno. Plena de alegorías, la película sitúa ese tránsito en medio de muchos otros: la trama se desarrolla en vísperas del fin de año; la visión que tiene doña Celina de El Turco construyendo un barco, aquella otra en la que la crecida del río arrastra las candelas, el protagonista errando por la ciudad para apurar el trago amargo del hijo muerto.

El doble duelo

A diferencia de su padre, Yosner no quiere volver al lugar de origen. Aquí, el filme aborda una más de las aristas del complejo entramado del exilio: la ruptura del tejido familiar. “El desplazamiento no tiene solamente una vía. El hijo se ha adaptado a las dinámicas urbanas. Su vivencia es diferente”, explica Lozano.

Su pasión por el baile hace que el joven invierta en él la mayor parte de su tiempo hasta que un día muere acribillado. El velorio se convierte en vértice de la historia. El ataúd de Yosner permanece en la vivienda mientras El Turco peregrina primero por las oficinas públicas para cumplir con los trámites oficiales y regatear el precio del entierro, y luego por la ciudad caminando su doble duelo.

“Del alma se sirve Dios y del cuerpo los gusanos”, reza el estribillo de una de las canciones del adiós. “Jesucristo estaba muerto, de muerto resucitó. El romero estaba seco, de seco reverdeció”, repite otra. Generoso, el compendio musical de la película ofrece al espectador la belleza del folclor del Pacífico colombiano.

Diego Balanta, quien encarna a el Turco, es un músico muy conocido en la costa colombiana y muy vinculado con los ritos locales, como lo explica Lozano. “Lo conocimos hace 10 años en un proyecto sobre migraciones y nos pareció idóneo por la fuerza que da al personaje”.

El personaje de un padre que fue capaz de abandonar su tierra para proteger a su muchacho y que acabó perdiéndolo igualmente. “Con la muerte de su hijo, anota Santiago Lozano, el Turco puede cerrar por fin el capítulo de la expulsión”. En el asfalto de Cali no podía sembrar sus raíces; pero en su camposanto, Yosner quedará enterrado.

Filmar (13-29 noviembre)

 La XVII edición de Filmar en América Latina comprende 99 largometrajes y 30 cortometrajes, distribuidos en nueve “cajas”: Coups de coeur (flechazos), Opera Prima, Inmersión ‘De Panamá a Tijuana’, Humores y Deseos, Al Frente, Dedicatoria, Art-Image.

Opera Prima

El Jurado Joven designará su ganador entre las ocho películas de Opera Prima, el espacio dedicado a los nuevos talentos : Climas, de Enrica Pérez (Perú) ; El Jeremías, de Anwar Safa (México) ; El silencio del río, de Carlos Tribiño (Colombia-Uruguay-Francia) ; Guaraní, de Luis Zorraquin (Paraguay-Argentina) ; La mujer de barro, de Sergio Castro San Martín (Chile) ; La niña de tacones amarillos, de Luján Loioco (Argentina) ; Marina, de Haliam Pérez (Cuba) y Siembra de Angela Osorio y Santiago Lozano Álvarez (Colombia-Alemania). 

swissinfo.ch

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